sábado, 30 de septiembre de 2006 17:09
ellylon
¿ES MEJOR SUFRIR UNA INJUSTICIA QUE COMETERLA?
A la diosa Justicia se la representaba con una cinta tapándola los ojos, una balanza y una espada, queriendo significar la equidad de quien no ve y juzga exclusivamente en base a razones objetivas, con equilibrio y justeza, de ahí la balanza; con firmeza y autoridad, de ahí la espada. Sin embargo hoy día, sin perder los atributos escenográficos, la diosa Justicia se ha convertido en una ramera que ve, seduce y cobra. (Lienzo y Texto de NOZAL,1.999).
Buen encabezamiento para describir cómo me siento. Hoy me enterado de una historia que me ha hecho sobrecoger. Va sobre la maldad del ser humano. En este caso de una mujer. Hoy hago apología del hombre, porque también se lo merece.
Os hablo de una pareja, o más bien, una ex - pareja.
Matrimonio normal, con dos hijos. Enamorados el uno del otro, y con un proyecto común, amarse, cuidar de sus hijos y sobrevivir en esta vorágine de sociedad. Hasta ahí todo normal. O no. Realmente no.
Parece ser que los celos de María tambaleaban de vez en cuando la relación. Celos que empezaron a convertirse en enfermizos y que en su dolencia, han asolado con el amor que Daniel sentía por ella y por ende, han asolado la felicidad de sus hijos.
Daniel llevaba bien sus ataques. No es hombre de andar tonteando con mujeres. Brusco a veces, para nada pensaba que aquello pudiera acabar con su estabilidad.
Ejemplo como aquel día que ella fue a la gasolinera cerca de casa a echar combustible, y al ir a pagar y observar que la cajera y otra clienta, murmuraban entre risitas (vete tú a saber de qué se reían), María volvió enfadada a casa, preguntándole a su marido si es que se acostaba con ellas.
Aquel martes de hace 2 años, el hermano de Daniel le dejó un mensaje en el móvil. Mensaje para nada importante, de cachondeo, ya sabéis. Entre risas, Daniel enseñó el móvil a su hijo. Y María, y su debilidad empezaron a agobiarle para que también le enseñara el mensaje. Claro está, ella se pensaba que era de otra mujer. Pero su marido, harto ya de estos arranques, le dice: pues ahora no vas a leerlo.
Los días posteriores, María le hace la vida imposible a Daniel. Por la noche, en la cama, pensando que él duerme le patea las piernas y le clava los codos para intentar despertarle. El se levanta y se va al sofá.
El sábado, en otro arranque de locura y buscando el enfrentamiento con él, María se golpea las piernas, fricciona su cuerpo por la pared para dejar su piel roja y levantada, sacude su cuerpo con fuerza contra la puerta y ante la mirada atónita de Daniel, llama a la policía para denunciarlo malos tratos.
Para resumir lo que pasó a partir de ahí, os diré, que Daniel pasó dos noches seguidas encarcelado en comisaría. Que encima, un juez dictó una orden de alejamiento. Que sólo puede ver a sus hijos un fin de semana cada 15 días pero que debido a la orden, no puede ni siquiera ir a recogerlos. Que como los niños eran menores de 13 años, ni siquiera pudieron testificar que todo era mentira. Que Daniel pasa una pensión por los niños y para pagar la hipoteca de la casa en la cual ya no vive. Que el hijo mayor quiere irse con Daniel a vivir porque su madre pasa de ellos y el dinero se lo gasta en ropa (además de tener la nevera medio vacía). María nunca les compra nada a los pequeños, sólo se lo gasta en ella. Pero por bien del pequeño, todavía Daniel no quiere luchar por su custodia, ya que no desea separar a los hermanos y además, la madre volcaría toda su furia y frustración en el pequeño, y no estaría el mayor para defenderlo, como está haciendo hasta ahora.
Sería de necios creer que TODO es del color según lo pinta Daniel. En cualquier historia siempre hay dos versiones.
Pero quienes conocen bien a los dos, destacan de uno su nobleza y de la otra sus celos enfermizos y lo asfixiante que era con él.
Hoy quiero romper una lanza por los hombres maltratados. Porque si se hablara del maltrato al ser humano independientemente del sexo, se prosperaría muchísimo.
He leído que en algunos países el índice de maridos maltratados supera con creces al de las mujeres golpeadas por sus maridos (y uno de ellos es Estados Unidos, osea, que no estamos hablando de un país tercermundista). Porque no hay que olvidar, que no sólo existe el maltrato físico, sino también el psicológico y no voy a entrar en cual es peor de los dos, porque los dos son espantosos.
Cuando oímos cualquier comentario sobre violencia doméstica, nos olvidamos que el seno familiar está formado por la mujer y el hombre, y el 99% de las veces, pensamos que la agredida, es ella.
Es cierto, que para la mayoría de hombres, admitir que es humillado por su pareja, es como una afrenta a su hombría, pero eso me gustaría que cambiara. Porque independientemente de sexos, todos somos personas.
Y lo que me parece más triste de esta historia, es que aun siendo mujer, parece que el Sistema Judicial Español no nos protege a todos por igual.
Lo fácil que le ha sido a María, hundir emocional, familiar y socialmente a Daniel, de momento, quedará impune. Sin poder demostrar nada, se le da crédito a la mujer (DENUNCIA+PARTE FORENSE= CULPABLE) y se hunde al hombre, cuando realmente, y en este caso, el que venía siendo maltratado desde hace años era él.
No soporto las injusticias. Nunca y de la naturaleza que sean las podré digerir. De ahí este post.
¿qué pensáis vostro@s?¿creéis que existen más hombres maltratados de lo que pensamos?¿opináis que esa psicosis de sobreprotección a la mujer ante cualquier tipo de maltrato está haciendo pagar a justos por pecadores?¿o por el contrario pensáis que las cosas se están haciendo como deben hacerse?¿más vale culpar a un inocente que otra víctima mortal más?.
Dejad vuestras opiniones, éste también es vuestro espacio.
Saludos