jueves, 21 de septiembre de 2006 23:29
ellylon
GABRIEL Y RODOLFO LANGOSTINO

Todos los jefes tienen algo. Mi encargado, porque no quiere que le llame jefe (...un bendito), es un puntazo. Me cuenta los mejores chistes. Sabe cuándo ponerse serio, y cuando no. Pero bueno, también lo he ayudado un poco. Como os dije, mis compis estaban un poco asilvestrados hasta que llegué yo.
Pero El Gran Jefe, gracias a Dios, no va mucho por allí. Y como todos, tiene también sus cosas. Eleva y baja el tono de la voz con una rapidez pasmosa. Así que si alguna vez me ha chillado cabreado por algo, me espero a que baje el tono para contestar. El se ha dado cuenta que le he pillado el truco, pero a veces, y sin que suene mal, cuando empieza de bajito a ir subiendo la voz gradualmente, casi se me escapa la risa y eso también me lo nota. Pero no me dice nada. Supongo que le hace gracia que no me acojone. Es como cuando una vez en su despacho llamó a alguien para echarle una bronca y antes de hacerlo me guiñó el ojo porque lo estaba acojonando a conciencia.

Lógicamente se me pone la sonrisa de Mona Lisa, si no es algo trascendental, está claro, si no, aguanto estoicamente la reprimenda aunque no lleve la razón.
Además tartamudea...va lento hablando para que no se le note, hace muchas pausas. En algún sitio leí o escuché que a la gente que tiene este problema, no hay que acabarle las frases, pero es que yo soy el sputnik hablando y a veces no sé si ha acabado o no jajajajaja. Estoy por recomendarle que hable cantando…como aquel chiste de Arévalo de …
se está quemando la serrería…tutuá tutuáaaa…jajajajajajajaja
Hoy por ejemplo, ha llamado para hablar con mi encargado que no estaba. Me ha dicho que lo localizara que era muy urgente. Salgo a la fábrica, lo encuentro y le digo que llame al jefe. Entra le llama...y yo pensaba que había hablado con él. A la media hora Gabriel vuelve a llamar pero lo coge un compañero. Este viene corriendo y me dice..¿dónde está Maki (mi encargado)? y digo...ha vuelto a salir./..... es que tengo al jefe al teléfono gritando que dónde está... Yo me he echado a reir y le he dicho que le dijera que yo saldría a buscarlo otra vez. Pero al final Gabi le ha dicho que le pasara conmigo...y ni os podéis imaginar...¿DOOOOONDE ESTÁ MAKIIIIIIIIIIIII?...Está fuera Gabriel....QUIEEEEERO HABLAR…….. CON EEEEEEEEEEEEL....te llamó hace 20 min, ¿no hablásteis?....YO ESTABA….. CON OTRA LLAMADA Y NO PUDE PONERMEEEEEEEEEEEE...¿PORQUÉ NO SE HA ESPERADOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO?....Cálmate Gabriel, salgo a buscarle ya....(y por dentro yo estaba con unas risas que me moría).
Gabriel es de los que piensa que todos debemos bailar al compás de su música.
Recuerdo mis primeras entradas al gran despacho cuando trabajaba en la central.
Bien porque me llamara, o fuera yo la que tuviera que tratar un tema con él, el caso es que aparecía en tan pocas ocasiones, que cuando lo hacía sacábamos número como en la carnicería para organizarnos por turnos y solicitar audiencia.
Cuando yo sabía que no estaba tratando un asunto importante entraba sin más…la verdad, es una cosa que siempre me ha gustado de él…siempre ha tenido la puerta de su despacho abierta para que pudiéramos entrar sin más aunque no estuviera solo.
Jejejejejejeje….me acuerdo de una ocasión al poco de entrar en la empresa, que entré como alma que lleva el diablo para tratar un tema que llevaba semanas. El estaba ocupado con un compañero. Pero me dijo que me esperara. Esperé paciente en su despacho. Cuando los minutos fueron pasando empecé a desesperarme. Nunca le interrumpo cuando habla. Como tenía mucho trabajo encima de la mesa, después de más de un cuarto de hora decidí irme sigilosamente sin decir nada y volver más tarde. Antes que hubiera caminado dos pasos, me dijo…¿dónde vas?...espera mujer….y me tuvo allí media hora, de pie plantón, con mi teléfono sonando en la lejanía y esperando.
En otra ocasión, ya estando en mi nuevo centro de trabajo, se presentó un día a las 14h de la tarde. Fue este verano y hacíamos jornada intensiva hasta las 15h. Cuando lo vimos aparecer, Maki y yo dijimos a la vez ¡¡¡hoy no comemos!!!....y qué poco nos equivocábamos.
Entró, se sentó en el despacho de Maki y empezó a sacar sus folios de temas pendientes y su lápiz….siempre escribe con lápiz. Nos hizo llamar a Cleo (encargado de la línea de producción) y con su parsimonia natural, nos tuvo allí hasta las 17h de la tarde.
Sí señor!! Con un par!! Pa eso soy GJG (Gran Jefe Gabi).
Aaaah y a esa hora y porque Maki le dijo…Gabriel, es tarde ¿qué te parece si nos vamos?...y mirándose su reloj, ese en el que el minutero mide igual que la aguja de la hora, dijo….Vaya, qué hora se ha hecho!!!!...y observándonos con cara de pillo siguió…¡¡ya ni es hora de comer!!...(maldita tu gracia, pensamos todos)…pero como un trío de pelotas le dijimos JA JA JA .
Y se fue. Pero no porque fueran las 17h de la tarde, lleváramos allí desde las 7h de la mañana y no hubiéramos comido. NO SEÑOR. Se fue porque a las 17.30h había quedado en central para despachar con algunos comerciales y el jefe del departamento de cobros.
Ese día yo tenía la boda de Saúl a las 20h de la tarde. Y en tres horas, sin comer, mientras lavé el coche, pasé por la peluquería atracando a la pobre chica para que me cogiera, me fuera para casa a asearme, me pusiera mi traje de luces y saliera escopetada a la iglesia, creo que me acordé de Gabriel cada segundo. De San Gabriel y de todos los arcángeles.
Héctor (el jefe de cobros) era uno de los padrinos de la boda, ya que el novio y él son amigos y Saúl había trabajado con nosotros. Gabi tuvo a Héctor hasta las 19h en la oficina…no sé cómo llegó a tiempo, pero sí sé porqué se tragaba los langostinos de cinco en cinco y sin pelar jajajajajajajaja
Anécdotas de Gabriel tengo para llenar la fábrica. Pero también os digo otra cosa. Le prefiero mil veces antes que al minigranjefe que hay en la empresa. Algún día os contaré porqué.
Cambiando de tercio: Tina ha dejado definitivamente a Lolo. Nada de amigos con derecho a polvo, ni de torturas por traumas no superados del chico. Creo que ha hecho bien.
Ah!! Y 2º día de dieta….lo llevo bien, mejor que ayer la verdad. Tengo algunas alucinaciones. Veo donuts gigantes en vez de ruedas de camión. Pero bueno, voy tirando con algún chicle sin azúcar que masco de vez en cuando hasta que lo convierto en yeso. De momento sigo guardando el buen humor y no me he tirado al cuello de nadie a morderle la yugular porque me haya dicho…qué bien te veo!! Jajajajajaja. Aunque cuando se junte la ansiedad con mi prima la de rojo que está al caer, lo mismo hago una carnicería en el curro. Jajajajaajajaj. Lo conseguiré. Uno es lo que come, y yo me he cansado de ser basura y prisas. Soy estupenda…porque yo lo valgo!!!
Hasta pronto.
