EL TESORO DEL GNOMO
¿Qué estás haciendo? - le preguntó el jardinero a un gnomo que se encontraba cavando al lado de una gran seta.
-Estoy buscando un tesoro - le contestó sin dejar de cavar.
- No creo que vayas a encontrar un tesoro ahí le dijo-. En esta comarca nunca hubo grandes riquezas.
- ¡No! ¡No estoy buscando riquezas! – exclamó el pequeño ser-. Estoy buscando mi propio tesoro.
El jardinero se quedó extrañado.
- ¿Y crees que tu tesoro está ahí?
- Da igual si está aquí o no lo está – le respondió el gnomo.
- Entonces, ¿para qué buscas un tesoro?
El gnomo dejó su trabajo, se volvió hacia el jardinero con los brazos en jarras, y con signos evidentes de estar perdiendo la paciencia, le dijo:
- ¿Para qué crees tú que se puede buscar un tesoro? - . Y sin esperar contestación, exclamó - ¡Para sentirme vivo!
Y continuó con sus paladas mientras el jardinero, un tanto desconcertado, optaba por desaparecer en silencio.
Grian.

Como explica Grian en su cuento, lo importante no es llegar a la meta sino disfrutar del camino, haciendo todo aquello que nos guste. Muchas veces dejamos de hacer cosas por miedo a si saldrán bien o mal, o por la duda de si lo conseguiremos o no. Si no lo intentamos nunca sabremos que pasaría…
En ocasiones nos centramos en algo que pensamos que es nuestra meta, y alcanzarla sería ser feliz, pero cuando fracasamos nos derrumbamos y no encontramos salida, caemos en el pozo de la inactividad, en la profunda tristeza y agonía que nos da el vacío de no tener nada por lo que luchar, nos sentimos solos, perdidos….¿ Y si ahí no estaba nuestra felicidad? ¿Y si solo mirando el final del camino dejamos pasar otros senderos interesantes…Tal vez el sendero de nuestra dicha estaba... nos miró pero no la miramos.