abrazando mi libertad
No recuerdo que día, ni que mes ni que año. Pero por lo que se mantiene en mi memoria, debía ser priincipios o finales de verano y yo debía tener 16 años más o menos. Llóvia y estaba empezando a anochecer, pero no hacía frío. Habiamos discutido por algo que ni siquiera logro recordar. Solo se que estabamos debajo de un balcón para no mojarnos, de pie, el uno al lado del otro sin hablarnos ni mirarnos. Yo rompí el silencio y le dije: ¿soy importante para ti?
El me respondió: claro, después de mis padres, mis hermanos, mis primos, mis tios, mis abuelos, mi cuñada, mis amigos, los estudios y el fútbol, eres importante para mi.
Me quedé helada. Creo que ni siquiera lloré de como me quedé. Nunca nadie me había hecho sentir tan mal. No se si me dolieron más las palabras o que estas salieran del que entonces era mi novio, al que yo quería tanto, por el que yo daría todo. Estaba completamente enamorada de el y el, en algunas ocasiones...ya veis como me trataba.
Al poco le dije que me marchaba a casa, que no hacia fata que me acompañara, pues estabamos cerca. No me fui a casa, me quedé un buen rato caminando bajo la lluvia, pensando. Creo que estando sola si que lloré, pero no lo recuerdo bien, han dedibo de pasar 3 o 4 años. Los tres años y ocho meses que estuve con el me dieron algunos momentos de felicidad, pero la mayor parte del tiempo fui como un fantasma: cuando estabamos con sus amigos apenas hablaba, cuando estaba con mis amigas lloraba un montón, hubo un año que fui mal en el instituto porque no lograba concentrarme.
No le dejé por este tipo de cosas, le dejé porque ya no estaba enamorada de el, aunque supongo que en consecuencia, es por esta clase de actuaciones que el a veces tenía conmigo. Yo siempre le quise.
Ahora con el tiempo y tras enseñanzas de la vida (era una cría entonces), se que nunca volvería a dejar que algo así me pasase, aunque alguno quizás me responda que nunca se puede decir ''de este agua no beberè''. Soy muy feliz con Jorge ahora y estoy enamoradísima de el, hasta no decir basta, pero se que nunca dejaré que ninguna persona vuelva a hacerme sentir asi: completamente hundida.
No le guardo rencor. He sabido rodearme de personas buenas. Me he dado cuenta de que ningun hombre ni ningún amigo (porque también he tenido amigas que me han hundido, quizás les ''dedique'' otro post) tiene derecho a hundir a otra persona. Mi padre siempre me ha enseñado a hacerme valer, a no depender de nadie, ni de un hombre ni de nadie y creo que ahora por fin he aprendido su lección: puedo abrazar mi libertad.
Porque como dijo Gabriel García Márquez... ''un hombre solo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo cuando ha de ayudarle a levantarse''.
