lo conseguimos

El blog de Malena y el comentario de Consuelo y me han hecho pensar, asi que he decicido dedicarles este post a ellas y a todas las personas que han vivido de cerca o están viviendo una situación que para mí, te cambia de por vida: el cáncer.
El cáncer (ya no me da miedo pronunciarlo) es una enfermedad que te destruye tanto física como mentalmente. Y creo que los peores daños son los segundos. Tienes que agarrarte a la vida y confiar en que todo saldrá bien, porque si no lo haces, estarás perdido.
Puede tocarle a cualquiera: altos, bajos, gordos, delgados, rubios, morenos, jóvenes, viejos… Yo lo sufrí de niña y me ha marcado. Muchas veces me gustaría escribir sobre esa experiencia aquí, pero no quiero que mi blog sea monotemático y sobre todo no quiero venirme abajo y se que a veces si escribo sobre ello, lo hago. Pero hoy no, hoy no me voy a venir abajo.
Aun me estremezo cuando veo mis fotos de niña: hay un parón de casi un año en el que no hay ninguna foto. Y después, en las que ya me han dado alta, pero aun estoy sin pelo, sin cejas, mirando al suelo en todas las fotos porque no me gustaba que me hicieran. Siempre solía llevar gorros, porque una vez estaba comprando con mi madre y una mujer me miro y no se le ocurrió otra cosa que saltar ‘’PUES MENUDAS MODAS QUE HAY, VAYA PINTAS QUE LLEVAN LOS NIÑOS’’. En fin, no se cuando comenzó a usarse la quimioterapia, aunque supongo que la ignorancia cegó a esta mujer.
Fui una niña muy bajita y delgada. Aunque fui cogiendo peso con el paso de los años, la quimioterapia me afectó a las hormonas del crecimiento y tuve que ir al endocrino, pero ahora tengo una estatura normal. También me ha creado problemas intestinales que son los que más lata me dan. Pero ninguna secuela ha sido tan grande para mí como la psicológica. Se que fue hace mucho tiempo, que hay que mirar adelante. Pero aun tengo miedo. Las revisiones me hacen pasarlo mal. Me han hecho pruebas de todo tipo, pero las peores son las ecografías porque cuando me parece ver que el médico pone alguna cara rara, me asusto enseguida. No fui una niña del todo normal, fui feliz, pero cuando era pequeña tenía miedo a la muerte, cuando tenía un simple catarro creía que iba a volver al hospital. Tengo las venas muy débiles y cada vez que me sacan sangre me mareo, dicen que es psicológico. Puede ser. Tengo miedo al cáncer desde que tengo uso de razón. Mis padres nunca me han hablado de ello, no les culpo porque me imagino que debe ser muy doloroso para ellos. Nunca he podido desahogarme con nadie. Muy pocas personas de mi entorno lo saben. No me es fácil hablar de ello porque se me saltan las lágrimas con facilidad. A veces creo que debería haberlo olvidado ya por los años que han pasado. Pero me es muy difícil.
Se que por alguna razón la vida me ha dado una segunda oportunidad. Yo lo siento así, mi tren me esperó. Malena y Consuelo, el vuestro también os ha esperado. Me siento afortunada al tener personas que comprendan como me siento yo algunos días. Me siento afortunada porque ahora se que la vida es un regalo, un nuevo día es un regalo para mi. En el hospital tenía un compañero de habitación. No le recuerdo, pero mi madre a veces me habla de el. Conservo un monedero que me regaló su madre. Se llamaba Rodrigo y tenía cáncer del pulmón. El no lo consiguió. Necesito vivir la vida al 100% por la gente que no lo ha conseguido.
Necesitaba escribir esto. Un abrazo, especialmente a Malena y Consuelo.
Gracias.