lo que importa
En una pequeña aldea, vivía un joven muchacho, del que todos se burlaban por su corta inteligencia y le trataban como ''el tonto del pueblo''. El muchacho sobrevivía de las limosnas que le daban sus vecinos.
Todos los días, los vecinos le llamaban para que acudiera a la taberna de la aldea. Allí, le ofrecían una moneda grande de 400 reales y una de menor tamaño de 2000 reales y le hacían elegir. El muchacho siempre escogía la moneda grande y sus vecinos se mofaban de el.
Un día, un vecino sintió pena por el y le contó lo que hacían sus vecinos. El muchacho le contestó ''lo se, se que la moneda pequeña es de más valor'' confesó el muchacho. ''Entonces ¿por qué la escoges?'', preguntó sorprendido el vecino a lo que el joven respondió ''no soy ningún tonto, si escojo la moneda grande, los vecinos dejarán de mofarse de mi y entonces perderé mi limosna diaria'' contestó el muchacho y se marchó, dejando al vecino muy sorprendido.
De esto, aprendemos que no importa lo que los demás piensen de nosotros: importa lo que realmente somos. Podemos estar bien aun cuando los demás no tengan una buena opinión de nosotros, que quizás no sea la correcta.
El mayor placer de un hombre inteligente es aparentar ser idiota delante de un idiota que aparenta ser inteligente.