Supongo que a estas alturas de la crisis económica y en la forma,
tal y como se está gestionando por nuestros gobiernos, supongo,
empezará a sospechar mucha gente que detrás de esta crisis hay
intenciones aviesas de estrangular nuestra economía y someterla. O
sea, que pudiendo resolver fácilmente esta situación, hay gente
detrás de todo esto, que quieren, les interesa que la economía
vaya así de mal, para que su negocio vaya así de bien.
Pero si valoramos debidamente la
repercusión de esta crisis, qué sectores son los más afectados,
veremos, que esta crisis, a parte de debilitar la sociedad en
general, a la clase trabajadora, y de usurpar sus derechos en favor
de la oligarquía, se está desvelando con un objetivo prioritario:
La clase media e intelectual.
Para la élite, la amenaza más
importante es la clase media. Tenemos que saber que la élite solo
reconoce dos clases, 'ellos', osea la clase elitista, singular
estirpe parasitaria, y la clase obrera o esclava. Su poder depende y
es proporcional al grado de sometimiento de la sociedad. Si hasta
ahora la clase media ha fructificado por si misma, y se establece
como motor de los avances y el progreso de las naciones, es por que a
la élite le ha venido bien para el crecimiento y adquirir medios de
control y aglutinar poder que de otro modo no hubiese sido posible,
pues la clase media, la gente intelectual y más capacitada
productivamente, creativamente, son quienes producen, han creado los
avances y el progreso que ha dado lugar a esta rápida evolución de
nuestra civilización en los últimos tiempos. La élite, dentro de
su inutilidad productiva y nula inspiración creadora, lo único que
saben hacer, y lo hacen muy bien, con especial astucia y maldad, es
adueñarse de todo ese progreso. Pero eso tiene un limite para ellos,
pues en la misma medida que les ha sido de utilidad la clase media,
es también una amenaza para sus planes. Por tanto, y en buena
lógica, a la clase media e intelectual es a quienes se les hace
necesario reducir en primer lugar para instaurar su largamente
planeado y anhelado Nuevo Orden Mundial.
Aunque estas crisis, en primer lugar,
la sufran con más crudeza las clases más humildes, sin embargo, la
clase media, de continuar la cosa así, poco a poco irá perdiendo su
estatus y protagonismo (iniciativa social), hasta desaparecer tal y
como la conocemos.
Bien es cierto que la élite necesita a
gente que intermedie entre la clase esclava productiva y ellos, que
hagan el trabajo sucio de control y manejo del “ganado”, y por
tanto, va a ser un sector siempre necesario para su dominación y
control, pero será un sector muy reducido, incondicional y
conscientes de la ruin y miserable labor que ejercen, al estilo de
como era las funciones y responsabilidades que tenían los kapos en
los campos de concentración nazis, o tal y como podemos apreciar en
cualquier dictadura que centraliza ferreamente la actividad de una
nación, su gestión e iniciativas productivas, en la élite.
Pero en la medida que se vayan
desvelando los planes para este Nuevo Orden Mundial, que están
imponiendo a toda costa y a toda velocidad, va a ser, y cada vez más,
rechazado por la gente honesta, intelectual de nuestra clase media.
Todo depende de como se vaya tomando consciencia de esta situación,
por tanto, la clase media, no solo será un obstáculos para sus
planes, sino una seria amenaza, en el qué, por otra parte, no van a
tener una función claramente definida o útil en un sistema de
gobernación mundial totalitario.
Aunque ahora, los más pobres y
vulnerables, sean los que se enfrentan al sistema, y reivindiquen con
más exigencia y en casos con más desesperación, es la clase media,
en primer lugar, quienes estáis en el punto de mira, por el temor
que tiene la élite a vuestra proximidad, fuerza, conocimiento e
influencia. El propio corporativismo al que os aferráis y que os
eleva sobre las clases más humildes, con el que creéis que
defendéis legítimamente vuestro estatus, pronto o tarde se volverá
en contra, al estar alimentando inconscientemente este sistema. El
corporativismo entronca con el propio sistema elitista que tenemos, y
tal como simbolizan su sistema, la clase media no está en sus
planes, y mucho menos la gente inteligente con influencia social que
puedan exponer seria y claramente sus planes. No hay solución de
continuidad entre ellos, la élite “iluminada por el conocimiento y
la verdad” y la clase trabajadora esclava. Sois el eslabón perdido
entre la cúspide de este sistema y la clase trabajadora más
sometida.
La gente humilde, por más que
proteste, reaccione contra la injusticia y el abuso, no puede hacer
nada si las clases intermedias, intelectuales, no actúan. Además,
son fácilmente manejables, por como este sistema de subyugación
“democrático” maneja los medios y las mentes mas vulnerables.
Sin embargo, vuestra preparación, convicción, influencia y
posicionamiento, puede liberarnos de esta amenaza, fundamentalmente a
través del conocimiento, en la defensa de la verdad y su
divulgación.
Este plan de austeridad que adoptan los
gobiernos para atender esta tremenda deuda acumulada en nuestro
sector público, está claramente diseñada para el servicio
exclusivo y el cumplimiento de los planes de la élite, y es
inadmisible que estas medidas se apliquen impunemente sin la
oposición de la clase intelectual, de la clase media, que es la
única que puede hacerles frente con eficacia. Las medidas de recorte
del gasto público, de equilibrio presupuestarios, son solo y
exclusivamente para empobrecer las economías, para hacer imposible a
largo plazo la solución de la crisis, y ser rehenes permanentes de
la deuda*, tanto pública como privada, tal y como ha ocurrido con
tantas naciones en vías de desarrollo, y ahora en los países
industrializados, y además, con el especial objetivo de aniquilar la
clase media.
Hay cuestiones de las matemáticas, de
la ciencia, que no podemos obviar y que tenemos que saber plantearnos
con claridad para no dejarnos engañar o encogernos de hombros ante
medidas tan nefastas como falsas. Intencionadamente falseadas tal y
como las están aplicando nuestros gobiernos, y explicando un amplio
sector intelectual, en clara traición a los intereses generales, de
una sociedad que confía y delega en sus gentes más preparadas y a
la vanguardia del conocimiento. Ver video:
http://www.youtube.com/watch?v=dxyyVW6sCO8&feature=related
Podemos observar qué, el mecanismo del
dinero-deuda, en la modalidad como lo aplicamos, que todo el dinero
circulante está generando intereses, y por tanto, con el tiempo se
reabsorbe a si mismo, necesita imperiosamente qué en la misma medida
que se reabsorbe, se genere dinero nuevo, es una necesidad que
responde a su propia ley matemática de equilibrio, sino, el proceso
natural del 'dinero-deuda' lleva inevitablemente al colapso de sí
mismo (por la tendencia a inmovilizarse saliéndose del circulo
consumo-productivo, revertiendo en la misma medida como elemento
especulador cada vez más potente). Esto lo saben perfectamente los
gestores de nuestro medio de intercambio y dueños de él, la élite
parasitaria. Por tanto, la estrategia para robarnos todo y someternos
es bien sencilla, en primer lugar inundan el mercado de dinero, que
con el potencial productivo tecnológico que tenemos da pábulo a una
economía en rapidísimo crecimiento, sobrepasando fácilmente
nuestras necesidades o capacidad de consumo, y como todo ese
crecimiento ha sido a costa de que ese dinero ha ido generando
intereses, más deuda, cuando se corta el suministro de dinero nuevo,
y no solo eso, sino que se retira estrategicamente del mercado
cantidades muy importantes de dinero, la escasez de dinero, de
nuestro medio de intercambio, dificulta la actividad normal de la
economía, de nuestras empresas, retrae el consumo, y por tanto frena
la economía revertiéndose en una espiral en recesión. Pero los
intereses que hay que pagar por la deuda generada, lo es por todo el
dinero creado con anterioridad (también del inmovilizado), eso
acelera enormemente el proceso de reabsorción por sus intereses,
pasando de forma rapidísima y exponencial de su balance deudor a su
balance acreedor.
Pensamos qué si hemos adquirido una
fuerte deuda, es justo que ahora nos tengamos que apretar el cinturón
para poder devolverla, evitando endeudarnos más y restringiendo el
gasto. Esa es la lógica, pero es la lógica con que nos están
engañando, estafando, puesto que eso no es así en el contexto
global de una economía que necesita gestionar su medio de
intercambio, adaptándolo a sus necesidades de creación de riqueza,
de bienes de consumo, y en especial para poder devolver esa deuda. La
deuda hemos de devolverla con bienes, no con dinero. Le estamos dando
al dinero un valor independiente que no tiene. El dinero es
representativo de los bienes que producimos, y por tanto, nuestra
realidad financiera son los bienes de consumo. ¿De que serviría
todo el dinero ahora existente, si se diera lugar, precisamente por
culpa del dinero, a que colapsen las economías y no existiesen
bienes producidos que intercambiar? Para mantener y sostener el valor
del dinero hay que mantener y sostener el PIB que representa. Para
poder devolver la deuda hay que producir bienes, y lo que más
dinamiza las economías es el gasto público, la inversión pública.
Si hacemos una política agresiva de recorte del gasto público,
restringimos en la misma medida la posibilitad de crear riqueza, y
por tanto, las posibilidades reales de devolver la deuda, tanto
pública como privada.
Por tanto, la única forma de salir de
esta situación sin perjuicio de nadie, y en especial, sin perjuicio
de los propios acreedores, moderados y honestos (mercados
financieros), es que podamos trabajar para devolver la deuda,
imprimiendo el necesario dinero nuevo para ello. Que los bancos
centrales (que debería ser soberanía de las naciones) acepten deuda
de los estados, el necesario. Que la sociedad tenga suficiente medio
de intercambio para poder trabajar, crear suficiente riqueza con que
poder devolver la deuda y por supuesto, poder mantener y sostener el
valor real del dinero ahora existente No se trata de adquirir
prestamos para pagar intereses o amortizar deudas anteriores sin más,
sino para dinamizar la economía, crear riqueza suficiente para así
poder pagar la deuda con suficiente holgura. Se trata de proporcionar
la posibilidad real de devolver la deuda, para que esa riqueza que se
demanda en forma de intereses, la podemos devolver sin problema con
los medios tecnológicos y recursos que disponemos, y que podemos
hacer sobradamente y sin renunciar a ningún logro social, pero hace
falta el medio de intercambio que lo haga posible. La función del
estado es evitar que ese dinero nuevo se tenga que disponer a través
de intermediarios financieros y con intereses de usura y sobre todo
evitar que los baqueros, la élite, tengan el control de nuestro
medio de intercambio, del crédito. Esta es una de las cuestiones más
sagradas y sangrantes de nuestra economía y del que depende
íntegramente nuestro estado del bienestar, y que apenas se le da
relevancia, ni por los medios de comunicación, ni por nuestra gente
intelectual, y por esa misma razón son también cómplices de este
drama social que vivimos. No se advierte, ni se denuncia claramente
esta cuestión y así se permite de nuestros políticos y
parlamentarios una actuación claramente delictiva, de alta traición,
al permitirse la invasión de la soberanía nacional en lo más
sacrosanto de nuestra primera institución. Al ceder el control y la
regulación del sistema financiero en manos de particulares,
impidiendo, en el caso concreto, el sistema bancario (la élite) que
los estados se provean directamente de dinero nuevo de nuestro banco
central, el necesario para mantener nuestro necesario equilibrio
financiero.
Teniendo control y soberanía sobre
nuestro sistema financiero se puede pagar la deuda anterior y la
nueva sin ninguna dificultad y sin ajustes de austeridad, vigilando
los gobiernos, eso si, que ese nuevo dinero repercuta en inversiones
productivas y consumo diversificado, que en verdad genere riqueza,
que revierta en sectores que a su vez generen más riqueza y cierren
el ciclo productivo más abarcante y dinamizante posible, dentro de
un perfecto y sostenible equilibrio entre oferta y demanda, pero en
modo alguno restringiendo más y más el gasto, y con cada vez más
cargas fiscales.
No es nada descabellado fabricar dinero
nuevo para compensar, solo compensar el desequilibrio normal que se
produce por propia naturaleza en la modalidad que gestionamos
nuestros intercambios como 'dinero-deuda', sino que es imperiosamente
necesario que así sea, y no solo para prevenir el efecto negativo de
las masivas retiradas especulativas de dinero de los circuitos
financieros, sino para su funcionamiento en condiciones normales. Ese
concepto falta integrarlo en la ecuación matemática de nuestro
medio financiero para su perfecto equilibrio, para que sea así un
instrumentos útil y seguro, válido para nuestra economía. Mientras
no se haga así, estamos utilizando un instrumento con una grave
deficiencia en seguridad. Es como hacer un vehículo que funciona muy
bien, corre mucho, pero que no le hemos dotado de amortiguadores ni
frenos. Si a esto le añadimos que ese vehículo lo dejamos en manos
de gente sin escrúpulos, conducido con la mayor de las ambiciones
personales y de poder, os podéis imaginar sobre qué estamos
montados y hacia donde se dirigen todos nuestros esfuerzos y trabajo:
Hacia nuestra propia esclavitud.
Comprender estos conceptos con claridad
y defenderlos en unidad de criterios, es de las pocas posibilidades
que nos quedan ante este sutil pero brutal ataque a la humanidad, y
eso solo lo pueden hacer y exigir la clase media e intelectual.
Son insostenible los argumentos con
los que se exige a las naciones las restricciones en el gasto y el
recorte en derechos sociales, y eso lo podéis demostrar la clase
intelectual sin ninguna dificultad y sencillamente, pues los
argumentos que oímos regularmente en los medios y en boca de
nuestros gobernantes son matemáticamente insostenibles. Sois los
únicos que podéis cuestionar seriamente a los estados, y poner ante
la tesitura a gobernantes que con estas políticas están claramente
al servicio incondicional de la élite**. Y debéis exponerlo,
claramente, como una sola voz. Vuestro estatus, vuestras
consciencias, y muy probablemente vuestra supervivencia dependan de
ello***.
(*) Hay que tener en cuenta que el
mecanismo de reabsorción del 'dinero-deuda' por los intereses
permanente que genera, cuando llega a su etapa de reabsorción
exponencial, su colapso se hace inevitable en muy breve tiempo. En la
propia dinámica natural de los mercados financieros, todo el dinero
pasa íntegramente y en breve tiempo a su parte acreedora. Esto
hubiese ocurrido ya, a las economías ahora en dificulta, pero lo
evita la afluencia de dinero nuevo, cuando los bancos centrales
emiten nuevo dinero directamente a los estados, o cuando los
banqueros que manejan la deuda de las naciones condonan parcialmente
la deuda. Pero podemos observar que cuando el BCE emite dinero, no lo
hace en suficiente cantidad como para solucionar el problema, sino
que emiten el dinero justo para evitar que los países caigan en la
banca rota, pues eso no les interesa en modo alguno, por eso, el
dinero que ponen en circulación es el justo para evitar que quiebren
los estados, pero que a sus vez se mantenga la máxima presión de la
deuda, así juegan con ese frágil equilibrio para tener asfixiadas,
sometidas a las economías sin llegar a ahogarlas, siendo así
rehenes indefinidamente de la deuda, y con esa sencilla estrategia
dominan las naciones, sometidas en su máxima debilidad económica.
Si dieran lugar a que quebrasen las economías, que es lo que
ocurriría inevitablemente si no se interviniese fabricando dinero
nuevo, saben, que las naciones, ante tan gravísima situación, de
forma independiente buscarían rápidamente sus formas de trueque e
intercambio, fabricarían su propio dinero, y en ese caso, al
prescindir de la moneda que la élite maneja, y de la que son dueños,
perderían todo poder sobre las naciones. De modo, que mantener al
limite la deuda, evitando la quiebra con nuevos pero muy limitados
aportes de dinero, o condonando parcialmente la deuda, es la clave en
este sistema para que la soberanía de las naciones sean rehenes
permanentes de su deuda en manos privadas.
(**) Una cuestión que me preocupa, que
oigo con bastante frecuencia, y hace que diste mucho de tener una
verdadera solución este problema, y que estemos en un callejón sin
salida de protestas y reivindicaciones de los mas inútiles, es que
nuestros economistas digan a estas alturas, y con toda la información
libre disponible, que nuestros gobiernos están secuestrados por los
mercados, o por la grandes corporaciones, es decir, que están atados
de pies y manos en el propósito de hacer una política que nos
solucionen los problemas, pero que a duras penas pueden hacer algo
por nosotros contra esas fuerzas superiores.
Eso es radicalmente falso, y es un
punto de partida totalmente erróneo al plantearnos este problema.
Nuestros gobiernos no están intentando librar batallas contra
fuerzas superiores, están para hacernos creer que hacen por nosotros
ese esfuerzo, y engañarnos con argumentos y técnicas de
manipulación democráticas, cuando en realidad están al servicio de
esos poderes económicos, por que están puestos por ellos, y están
dócilmente al servicio de ellos. No hay resistencia alguna, solo es
un escenificación democrática para hacernos creer que nos sirven a
nosotros, a la sociedad, cuando en realidad solo sirven a los poderes
económicos en la sombra, esa es la única realidad y el principio de
nuestros problemas. Somos engañados, estafados democráticamente, y
mientras así no lo plateen nuestros economistas, nuestra clase
intelectual, estamos engañados (consciente o inconscientemente) por
ellos también.
(***) No quisiera concluir este mensaje
a modo de advertencia o amenaza, y pretender que nuestras acciones
sean correctas por el simple temor a las consecuencias de nuestros
actos, tal y como nos tienen acostumbrados los poderes de este mundo
y en la forma engañosa y dolorosa en como ha sido y es conducida la
humanidad, sino más bien, se espera de nosotros una respuesta de
madurez de consciencia, de responsabilidad ante nuestros destinos y
ante lo que en realidad somos, pues es lo único que nos hará dignos
merecedores de un mundo mejor.
Generalmente nos consideramos gente
buena y sociable, que deseamos el bien colectivo, pero eso es
incompatible cuando estamos al servicio o en una estructura social de
poder o jerárquica donde tenemos que cumplir ordenes, seguir
directivas, sin saber con exactitud las intenciones o finalidad
última que puedan haber detrás de ellas, eso ocurre en
prácticamente la totalidad de instituciones sociales y entidades
económicas privadas de envergadura. Cuando alguien está manteniendo
unos privilegios, un puesto de trabajo, aceptando prebendas, etc.,
con actuaciones en contra de sus principios éticos, morales o de
conciencia, cuando no se es plenamente libre a la hora de ejercer su
profesión o cualquier actividad, cuando sencillamente actuamos hacia
los demás en contra de lo que desearíamos para si mismo, se está
formando parte incondicional, inconsciente, de este sistema. Quizás
los resultados de esas acciones no tengan repercusiones inmediatas u
ostensiblemente negativas a simple vista en nuestro entorno, pero el
problema es, que no sabemos exactamente cuando es negativa o es
positiva, pues la intención última que genero esa actuación la
desconocemos. Cuando estamos dispuestos a cumplir ordenes de origen e
intenciones desconocidas, y esas ordenes provienen de una jerarquía
entroncada en el sistema, estamos formando parte dócil del sistema y
no sabemos exactamente como estamos siendo utilizados.
Si no tenemos la absoluta libertad de
actuar en consciencia, no somos dueños de nuestros actos, pero somos
responsables de ellos.