Nuestra civilización cruza una etapa crítica, crucial para su supervivencia.
La tecnología está poniendo las bases para que nuestra civilización avance hacia cotas de progreso y bienestar que en breve aportarán no solo todo lo necesario materialmente, sino también el mínimo sentido común y sensatez necesaria que permitirá a la humanidad compartir los recursos de este planeta y gestionarse con criterios de sostenibilidad, y subsanar así el daño hecho, hasta ahora con nuestro avance tecnológico. La tecnología a su vez nos va a proporcionar los medios para que esa recuperación se de en su aspecto clave, en el desarrollo de nuestra democracia adulta, donde se adquirirá la necesaria conciencia que aporte el necesario equilibrio entre conciencia y tecnología. Es un proceso inevitable, que lleva en sí el progreso tecnológico. Es algo que se dará,o se daría inevitablemente. No es ese el problema, el problema está en la propia tecnología, en el impulso que esta tomando respecto al nivel de conciencia con el que se está haciendo uso. Estamos ante una carrera desigual, que esta generando un fuerte desequilibrio, y no seria la primera vez que una civilización sucumbe a ese desequilibrio.
La tecnología avanza mas rápidamente que nuestra habilidad de utilizarla conscientemente, responsablemente, generosa y humildemente, a otras civilizaciones así les ha ocurrido y han sucumbido a ese desequilibrio, y esta, está acercándose peligrosamente a este punto.
Si no nos matamos nosotros mismos con esta locura nuclear, destruiremos el mundo con este suicidio ambiental. Estamos desmantelando el ecosistema de nuestro planeta y continuamos diciendo, desde el poder, que no lo estamos haciendo y por tanto no solo no se actúa en consecuencia, sino que se pone trabas a su decidida recuperación. Como si eso no fuera suficiente, estamos ocupándonos ineficientemente de la bioquímica, clonando y diseñando genéticamente y no lo hacemos con el suficiente cuidado para que esto sea un beneficio para nuestra especie, sino que amenazamos con convertirlo en el mayor desastre de todas las épocas. Si no tenemos cuidado, haremos que las amenazas nucleares y ambientales parezcan un juego de niños. Al desarrollar medicinas para que hagan el trabajo que deberían hacer nuestros cuerpos, creamos virus tan resistente al ataque, que pueden terminar con toda la especie.
Con este sistema, con este nivel de conciencia de la humanidad, nadie desde el poder actual va a permitir que esta tendencia cambie, solo un estado de conciencia de toda la humanidad, en su conjunto, desde sus bases, en clara ascensión, a la par de nuestros avances tecnológicos, pondrá a los mejores hombres y mujeres de este mundo, aquellos cuyo ÚNICO interés es servir a los demás, en los puestos de poder, que terminen con esta amenaza..