UN SEVILLA PATÉTICO CON UNA PLANTILLA ACOMODADA Y DEJADA A SU SUERTE
No existe otra forma para definir el estado actual de un Sevilla que no transmite nada, que sólo se activa a impulsos individuales y en el que da igual que haya 3-4 variaciones en el once inicial. No hay por donde coger a este equipo ni en el plano individual-salvo algunas honrosas excepciones, de las cuales cada vez quedan menos-. Pónganle otro adjetivo de similar significado, lamentable, horrible, pésimo, pero no salgan de ahí. Todo comienza, por analizar la situación de alguna manera y en momentos donde ni apetece hacerlo, desde un concepto defensivo que no existe. No se ven automatismos defensivos claros, los carriles laterales son autopistas para casi cualquier equipo, la transición defensiva para recuperar posiciones cerca de Palop es de las más lamentables que se pueden ver en un equipo de primera división, el sistema de permutas ineficaz porque el equipo es como un tren de mercancías que lleva un tonelaje superior al que le permite moverse con alguna soltura y el concepto de las ayudas llega tarde, mal y en más ocasiones de las naturales con un exceso de jugadores en torno a la pelota donde la intensidad prima por su ausencia. Defender con la mirada en la élite no acompleja rivales y más cuando un equipo ha perdido su status y no intimida a nadie ya por su nombre.
El Sevilla gestiona muy mal los espacios defensivos, permite muchísima libertad de acción a los rivales, la presión es inexistente o llevada a cabo de manera individual y la intensidad en las disputas de los balones divididos y la lectura de los pases rivales de un orden no admisible en un equipo de la supuesta calidad de este. Duele decirlo, pero la realidad es la que es. Este actual Sevilla es un muy mal EQUIPO de fútbol. Y lo es porque fundamentalmente no es un equipo, no es un ente conjuntado y equilibrado que trate de competir los partidos.
Manzano hablaba con la plantilla esta semana en tono airado, nada contento con lo que se ha visto en las últimas semanas- algo de Perogrullo-. Pero la transmisión de ideas no ha calado, visto lo visto. En el aspecto defensivo pedía intensidad en la presión, repliegue tras pérdida para hacer una buena transición defensiva y que el equipo no se aculara excesivamente cerca de Palop. Todo esto se quedó en el aire. La alta competición da réditos desde el trabajo oscuro diario, no desde la palabra. Es necesario comenzar a establecer una mayor exigencia en el trabajo desde el cuerpo técnico, entrenamientos de alta intensidad en el que se desarrollen las ideas de conjunto.
Sin embargo, tras el paso de tres entrenadores en 8 meses, seguimos observando que ninguno consigue dar con la tecla. Cada cual con una serie de ideas, con un concepto de estilo de juego propio que no consiguen imponer de ninguna forma. Manzano ha elegido la vía de la posesión y la creatividad desde el mediocampo. Exige, como se pudo ver en el entrenamiento que ha trascendido a los medios de comunicación, verticalidad, que se habiliten líneas de pases y llegada de muchos jugadores a posiciones de remante, con laterales que doble en un concepto de juego en el que prima pasar el mayor tiempo posible en campo rival. Todo parece muy coherente a la vista de la configuración de la plantilla- desde aquí se ha apuntado una línea de juego en ese sentido como la más viable-.
Aunque todo esto se queda en los entrenamientos y no hay una implantación en el terreno de juego
cuando el balón rueda. La planificación deportiva habrá sido mejor o peor. Pero nuestra primera reflexión es que los problemas no están en el centro del campo única y exclusivamente. No hay en la plantilla mediocentros globales, que ataquen y defiendan con intensidad, que tengan un recorrido efectivo de 60- 70 metros para replegar con rapidez a campo propio y que a la vez tengan la capacidad para generar juego o llegada a portería rival. Pero tampoco existen, a día de hoy, extremos que desborden en el 1x1, ni laterales que cierren bien su espalda, ni centrales que organicen la zaga para que trabaje como una línea. Sólo podríamos salvar de la quema a los puntas, que dentro de las dificultades que les presentan sus compañeros, trabajan en el repliegue- como Kanouté- y ven portería aprovechando las escasas ocasiones que se generan.
Si miramos el momento actual de rendimiento individual sería necesario realizar 5 ó 6 incorporaciones en el mercado invernal. Si lo hacemos fríamente y sin prejuicios, podemos decir que por la calidad de la plantilla no es necesario realizar tantas incoporaciones. Un mediocentro para solventar la lesión de Tiberio Guarente y el obligado fichaje de un lateral izquierdo-o mejor aún un lateral que pudiera cubrir los dos perfiles, pero con la principal premisa de ser fuerte en el lado izquierdo. Sobre este aspecto ya se apuntó esa necesidad en Agosto en este blog-.
Fuera de ahí, el camino de trabajo para sacar de la mediocridad a esta plantilla tiene dos líneas. La primera de aumento de la mentalidad y la autoestima y la segunda de crecimiento de la actitud. Porque lo más triste, después de tratar de analizar al Sevilla como equipo, es que no podemos decir que lo sea. Y no lo es, por duro que pueda parecer, porque el acomodamiento que muestra la plantilla es enorme y para levantar una tremenda preocupación. No existe un núcleo duro en el grupo que exija a todos que salgan de esa zona de comodidad en la que se encuentran. Los entrenadores no consiguen, más allá del inicial revulsivo que supone la llegada de un nuevo capitán de la nave, que se establezca un rendimiento acorde a la categoría de los jugadores. Y fundamentalmente pasa, a la luz de los últimos 8-10 meses que llevamos viviendo, porque estos no dan el paso adelante necesario para asumir sus responsabilidades para sí mismos y con sus compañeros.
Es el momento de empezar desde cero sumando efectivos para la causa que quieran primero tener dignidad consigo mismos y después que quieran estar a la altura de la responsabilidad que conlleva vestir la camiseta que visten. Eso sólo puedo hacerlo el entrenador y su grupo de trabajo desde la exigencia y con los jugadores que estén dispuestos a asumir que para competir es necesario trabajar a diario para plasmar en el campo lo que se hace entre semana.
Ha llegado la hora de trabajar y trabajar seriamente. Porque desde la actitud y la desidia actual este equipo va cuesta abajo y sin freno. No tiene una referencia a la que agarrarse para levantarse de una situación que se visualiza de cara al futuro como demasiado mediocre.
Fito y Los Fitipaldis ponen la banda sonora hoy, pidamos que se hagan las cosas desde su base y no intenten empezar "La casa por el tejado".
http://www.youtube.com/watch?v=hH_NFQFor54