DESTAPANDO LAS MENTIRAS DEL BARQUERO. ESTE SEVILLA VALE MUCHO
El partido disputado hoy en el Ramón Sánchez Pizjuan tiene muchas lecturas, se pueden analizar mil y una cosas. Nosotros nos vamos a acercar a los tangibles, no llevando únicamente el análisis a esas buenas sensaciones que ha transmitido el equipo. No sólo hablaremos de un aumento de la intensidad en todos los aspectos tanto ofensivos como defensivos, de la velocidad y verticalidad en ataque, de la presión y el equilibrio defensivo, del compromiso más solidario que han mostrado los jugadores o de la posición de Kanouté entre líneas. Tampoco nos quedaremos sólo con el buen trabajo de Capel en las ayudas defensiva, del cambio de actitud de Romaric, de la vuelta de Renato o de la pelea y los movimientos inteligentes de Negredo. Todos esos son aspectos muy valorables, nos hablan de conceptos de trabajo en equipo, de solidaridad con los compañeros y de una creencia de la plantilla en sus posibilidades y en sus cualidades.
Vamos a ir más a dentro, vamos a profundizar y analizar algo que, posiblemente muchos no hayan visto. Nos gusta meternos en la piel de los estrategas, ver el fútbol como un deporte en el que se busca optimizar los espacios para agredir la portería contraria o como un tablero de ajedrez en el que las piezas tiene ciertas características que se pueden utilizar de varias maneras. Durante largo tiempo se ha instalado en todo el entorno sevillista la necesidad de de gran cantidad de aspectos que se van a ir demostrando que no son tan ciertos como muchos han pregonado, en muchos casos creando corrientes de opinión falsas e instaurando una lectura que bastantes han creído a pies juntillas.
Hoy ha sido el primer día en el que podemos empezar a sacar conclusiones sobre algo que en este modestísimo lugar de internet hemos defendido, y defenderemos siempre. Y es que este equipo era demasiado rígido en el aspecto táctico, que había perdido la alegría porque los jugadores estaban demasiado obligados a trabajar casi como autómatas, siguiendo siempre unas determinadas funciones. Y que estas funciones eran ya tan conocidas por los rivales que no les causaban ninguna agresión . Decíamos que los problemas de este equipo no se iban a arreglar por jugar un 4-3-3 o un 4-2-3-1 con tres mediocentros cuyo mejor desempeño era recibir el primer pase de la defensa.
Hoy, sin ir más lejos, se jugó un 4-2-3-1- o un 4-4-1-1 para el que quiera ser más purista, definiendo a
Kanouté como segundo delantero, en lugar de mediapunta- y desde aquí estamos encantados. Reconocemos el valor de Fredy en esa función y la importancia capital para el sistema ofensivo del Sevilla. Y eso cambia mucho lo que es un sistema, la sola presencia de un jugador modifica todo. Cómo para querer ver el fútbol como una secuencia de números de posicionamiento en el campo y bajo el parámetro de la actitud, la agresividad y la calidad. Hay unas palabras en el fútbol que se define como táctica y estrategia y son las que definen el estilo o modelo de juego de un equipo. Y este no se basa en unos parámetros medibles, como la velocidad, la calidad, la agresividad o la técnica. Eso está muy bien para los simuladores de fútbol y las tertulias superficiales. El fútbol va mucho más allá, por eso existen unos profesionales llamados entrenadores.
Es posible que muchos, cuando conocieran la alineación clamaran al cielo. La vuelta de Romaric, la primera presencia de Renato, unido a la presencia de dos puntas. Algunos “analíticos personajes” se mostraban sólo expectantes manteniendo el beneficio de la duda al nuevo entrenador. Pero su pensamiento era que el equipo así no tendría consistencia defensiva, que no se podría armar defensivamente y ponían en cuarentena la alineación. Ellos han pregonado que el Sevilla estaba metido en una mediocridad de la que casi no había vuelta de hoja y que la competitividad del equipo pasaba por ser fuerte defensivamente, por armarse en un 4-2-3-1 con doble pivote defensivo, incluso hablaban de la necesidad del trivote. Con dos delanteros era imposible, todo quedaba a hacerse fuerte atrás como fuera y a depender de las genialidades de Luis Fabiabo, Navas y Kanouté. Antes hablaban de la necesidad permanente de jugar con dos puntas. En fin, debates y debates que no llevan a nada. A este respecto nosotros hablamos de la necesidad de que un entrenador exigiera a sus jugadores más funciones de las que se suponen que están asociadas a su rol natural.
Hoy nuestro análisis va por ahí. El Sevilla sale con extremos, dos teóricos delanteros y un doble pivote ofensivo-siempre aluciné con esta definición-, como si en la posición de los mediocentros hubiera una delimitación total en las funciones a desarrollar por cada jugador, uno sólo defiende y el otro sólo ataca. Todo “parece” indicar que vamos a volver a ver más de lo mismo, balón a los extremos, equipo partido, sin un recuperador en la zona ancha, y a que los hombres de bandas jueguen 1x1 y que los delanteros resuelvan. Esto es lo que se conoce como prejuicio, juicio previo a algo sin su verdadero conocimiento. Y he aquí que el Sevilla se reinventa y empezamos a observar como muchos de los tópicos que se le atribuyen al equipo se caen solos. Y lo hacen porque esos pregonados tópicos no tienen una base futbolística real.
El Sevilla gana el partido hoy gracias al triángulo de jugadores que juegan detrás de Álvaro Negredo . Y lo hace con este trío buscando los espacios interiores entre líneas. Vemos, por fin y después de repetirlo unas cuantas de veces en este rinconcito de internet del que algunos piensan que estamos locos, a los extremos alternar el juego por dentro y por fuera, vemos a los laterales doblar, a los puntas escalonarse, al equipo abrirse mucho en la salida de balón, a los mediocentros aparecer para dar una salida limpia al juego. Pero sobre todo vemos como jugar con dos extremos no tiene porque significar que la profundidad-y sobre ello hablaremos muy pronto- se tenga que conseguir por las bandas obligatoriamente.
A continuación vienen tres tomas que definen las jugadas de los goles del Sevilla. En el primero, Diego Perotti tira una diagonal y después suministra un último pase. La otra panacea que debe buscar el equipo según muchos, como si tuviera que existir un solo jugador que diera un balón en profundidad a los delanteros y este se tenga que hacer desde la corona del área.

El segundo gol aparece por una pared entre Diego Capel y Frederic Kanouté. Nuevamente un extremo por dentro y dando un pase en profundidad a un delantero para que este defina la jugada. La cosa va más allá, porque tras el fallo de Kanouté observamos a los dos extremos por dentro, en la zona de rechace, en la misma corona del área.

Aquí lo vemos en vídeo:
http://www.youtube.com/watch?v=YInkOCYDn5Y
El tercer gol aparece de un pase de Capel, más una dejada de Negredo a Kanouté. Escalonamiento de los dos delanteros, algo fundamental en el fútbol de hoy para crear espacios y líneas de pase. Observamos como el extremo de la otra banda es el que da la amplitud, cambiado de lado. Y como el pase inicial de Capel viene desde un movimiento desde la corona al pico del área. Nuevamente un extremo jugando por dentro, nuevamente teniendo profundidad por fuera con el otro extremo-en el caso del primer gol es Konko el que dobla a Perotti-. Amplitud, más profundidad, sin necesidad de que los extremos jueguen pegados a la cal y sin la obligación de contar con el “gran especialista en el último pase” que todo el mundo pide. Fútbol es fútbol, y un equipo con riqueza táctica no debe ser aquel que esté conformado por especialistas en determinadas funciones. Como dijimos hace poco, si tenemos que ver el fútbol así estamos ante un equipo pobre tácticamente.

Hoy se han empezado a demostrar muchas cuestiones, pero sobre todo nos quedamos con que este equipo puede ser sólido defensivamente jugando con dos delanteros y dos extremos y sin especialistas defensivos en el mediocentro, que puede generar juego interior sin contar con tres mediocentros. Y sobre todo, que puede barrer del campo a un rival que se supone que iba a tener superioridad en las zonas interiores justamente por ahí, por el centro.
Esperemos que esto sirva para reflexionar a todos y para que se empiecen a calmar las aguas sobre la plantilla. No es tan mala, posee grandes variantes, mucho talento, calidad y virtudes. Los fichajes no son tan malos como parecen. Y fundamentalmente para entender que los problemas en el fútbol se deben más a conceptos tácticos que a sistemas. Las noticas vividas estos últimos días nos dan para ser muy optimistas, pero siempre con pies de plomo. El equipo tiene que remontar desde una situación complicada. Confianza y tranquilidad. Vendrán días malos, más de uno. También los habrá en los que Nervión vuelva a vibrar con su equipo. Hoy ha sido el primero de ellos después de mucho tiempo
Hoy nos acompañan "Los despitados", con su canción "Cada dos minutos". No nos gusta especialmente, pero viene ni que pintada para la situación que se avecina. Veremos muchos bandazos de opinión en los próximas semanas, hasta que la situación se estabilice y veamos a un Sevilla ya menos sorprendente y estable.
http://www.youtube.com/watch?v=pn8hXzJ55fs&feature=fvsr