El regreso
Hace unos días ha vuelto a la escena política la presidenta del PP vasco, Maria San Gil, tras superar un cáncer de mama. Como no soy como los populares que cada día que pasa muestran que sólo quieren dolor y sufrimiento, catástrofes y hecatombes, muertes y sangre, yo me alegro de que haya podido superar esta temible enfermedad que acecha a cualquiera de nosotros. Sin embargo, no me voy a dejar llevar por el sentimentalismo gratuito y no voy a cambiar mi opinión sobre ella por el mero hecho de que le haya tocado tener que luchar contra la citada enfermedad pues mis ideas y convicciones no son tan frágiles y volátiles como las de otros.
Parece ser que debido al tiempo de inactividad pública, cuando uno vuelve a la palestra necesita demostrar (o fingir convincentemente) que está más en forma que nunca. Y para el PP, estar en formar es insultar y entrar de nuevo -si es que alguna vez han salido- en el macabro y fangoso terreno de la ofensiva con el terrorismo. Cuanto más graves (y, por supuesto, falsas) sean las acusaciones mejor demostrará San Gil el mantenimiento del dominio de la retórica hipócrita que los caracteriza. Sólo así podrá ser reconocida de nuevo por los demás miembros de su manada.
En esta línea, María San Gil ha afirmado que "nunca la ofensiva nacionalista, con ETA a la vanguardia, ha estado tan sustentada por el Gobierno de la nación como ahora". Como vemos, nada novedoso. Sólo la reiteración de las consignas e ideas alienantes de los niños descarriados de la democracia.
En la legislatura en la que ha habido -hasta el momento- menos actividad de la banda terrorista ETA hemos visto el resurgimiento del aguila de San Juan, de las dos españas, de una regresión a la época preconstitucional de la mano del PP. Bien podría decirse, pues, que se ha sustituido un terrorismo (ETA) por otro (PP) y que, encubiertamente, estamos siendo obligados a la pugna en una nueva guerra civil.
Son incapaces de reconocer que ETA está practicamente muerta, inerte, que busca desesperadamente un atentado para fingir fortaleza y capacidad operativa e insisten patéticamente en presentar a la banda como el paradigma de la fortaleza. Son incapaces de reconocer la excelente gestión de Zapatero en el proceso de paz en el cual estaba obligado a inmiscuirse y en el cual ha mantenido una firmeza envidiable y, una vez finiquitado por los cobardes de las armas, la extraordinaria actuacion de los cuerpos y fuerzas de seguridad en la detención de numerosos etarras del aparato militar y logístico. Son "milagros". Y si no se detienen, "es una muestra de rendición". La cuestión es dejar bien claro que el PSOE no quiere vencer el terrorismo como decía Rajoy: "Si es para derrotar a ETA, tendrá mi apoyo". Están empecinados con su bazofia argumental en presentar al jefe del Gobierno como una especie de socio colaborador o protector de ETA lo que es profundamente perverso.
San Gil no quería perder la ocasión en su regreso para hablar sobre ANV: "el Gobierno de Zapatero sustenta y alienta la ofensiva nacionalista, y así lo demuestra que en las últimas elecciones municipales ha permitido y tolerado que ETA-Batasuna vuelva a los ayuntamientos disfrazada de ANV", lo que supone que en el PP tienen pruebas inequívocas de que Batasuna está detrás de ANV y, a pesar de ello, no las han aportado lo que supondremos que debe entenderse como una colaboración con la banda armada para su intromisión en la vida política normalizada. Mejor que se estén calladitos.
La mala fe y mezquindad de la que hace gala la presidenta del PP vasco me hace pensar si fue un cancer lo que le salio a Maria San Gil o una Maria San Gil la que le salió al cáncer.
Monsieur Galois