La derecha política española

Para saber jugar hay que saber perder con elegancia: felicitar al vencedor y luchar lealmente respetando las reglas del juego para que en la próxima ocasión las tornas se inviertan. Esta es una regla de oro, pues en la mesa en el juego se conoce al caballero. No es que por saber perder no se sea competitivo, sino que una derrota no puede hacernos perder nuestro saber estar. La dignidad de la derrota, no la tiene la victoria. No hay nada más esperpéntico y más insufrible que ver a un mal perdedor fuera de si. Una persona que no sabe contenerse es, como mínimo peligrosa, pero lo que es peor, insoportable. Entendemos por mal perdedor no solamente el que dice lo que no debe, sino el que actúa o gesticula poniendo de relieve que no sabe asumir su derrota. Si no se sabe jugar, sencillamente no se juega.

Hace ya bastante tiempo que sigo la vida política y aún no he conseguido dejar de sentir vergüenza ajena cada vez que veo o leo noticias sobre a la derecha de nuestro país. De la prepotencia del enano fascista con aires de grandeza, de su sumisión al dios estadounidense, de las mentiras de Acebes el día en que quisieron engañarnos a todos por unas malditas elecciones, del desastre del Prestige, del constante cuestionamiento de las decisiones judiciales cuando no les son favorables, de la escandalosa politización de la justicia que ejercieron durante sus gobiernos,...En definitiva: de su desprecio por la democracia y el tan mentado Estado de Derecho.

¿Cómo es posible que la gente vote a un partido que nos llevó a una guerra ilegal?¿Que dejó morir a 62 militares en un avión de pega y que luego los trajo sin identificar todos mezclados?¿Que no condena una dictadura criminal?¿Un partido que hizo un pucherazo en una comunidad autónoma comprando a dos diputados del partido contrario?¿Que compra votos por vales de comida y se aprovecha de la ignorancia de los más pobres?¿Que mintió a todos los españoles durante tres días intentando quedarse en el poder pese a que mentía sobre 192 muertos?¿Un partido que luego se inventó una teoría que decía que otro partido era el autor de las muertes de esas 192 personas durante más de tres años?¿Un partido que negoció con una banda terrorista y que ahora se queja y estigmatiza al otro partido cuando lo hace?¿Un partido que no persigue a sus corruptos en los ayuntamientos?¿Que ha recurrido judicialmente un estatuto en una comunidad y el mismo lo ha aprobado en otra?¿Un partido que decía que Navarra no era negociable y que la quiso cambiar por Canarias?

Desde que el PSOE ganó las elecciones aquél 14 de marzo de 2004 han pasado más de tres años y desde entonces, la derecha no ha hecho más que perder el rumbo, no ha hecho otra cosa que crispar, criticar destructivamente, calumniar, confundir, injuriar, mentir y utilizar los muertos como ariete para conseguir las llaves de La Moncloa. Se ha ido perfilando con meridiana nitidez un Partido Popular cada día más deshecho, cada día más fangoso. Politizan y electorizan un tema como el terrorismo; juntan en una manifestación a todas las víctimas del terrorismo con su misma ideología, fascistas reconocidos como Ynestrillas y homófobas como Ana Botella.

Los mismos que dialogaron con ETA, sentados en una mesa sin pretender que dejasen de ser una organización armada, que excarcelaron 200 etarras y acercaron a cárceles próximas al Pais Vasco a más de 100, han sacudido a los familiares de las víctimas de ETA para obstruir la política del Gobierno. Una actitud que sólo puede entenderse como un intento de evitar la consecución de la paz durante un mandato socialista: el PP sólo quiere la paz cuando sea él el que consiga la paz. En otro caso, lleva a cabo una estrategia de transmutación en otra banda terrorista que boicotea al Gobierno y fortalece a ETA.

La derecha reaccionaria tiene como símbolo político actual la bandera nacional y su consigna es "somos españoles" consolidando el españolismo agresivo y canalla que conforma gran parte del electorado del Partido Popular en un guiño del subconsciente a sus orígenes: Fuerza Nueva.

La idea de que el PP ya no sabe hacia dónde camina, que es una fuerza política fuera de todo rumbo y cada vez más desconectada de la realidad, se abre paso con fuerza en los sectores de la sociedad española sin el apoyo de los cuales ése partido carece de futuro. Y esa sensación empieza a calar en sus militantes, simpatizantes, y votantes.

Monsieur Galois
Publicado lunes, 16 de julio de 2007 16:19 por decirunaspalabras

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