Gobernar sobre escombros
“Si hay que volver a pasar, pasaremos”. Es el terrorífico lema de la primera manifestación en muchos años de la extrema derecha envalentonada por el clima irrespirable fomentado por el PP
El putrefacto hedor a naftalina que infantilmente muchos habían creído dejar atrás con la Transición ha cobrado una espeluznante importancia con la desestabilización del Estado que ejerce el Partido Popular. La crispación política que vive nuestro país ha despertado a la extrema derecha española treinta y dos años después de la muerte del dictador y de la mano de los populares, sus herederos directos.
La proliferación de las banderas franquistas en las diversas manifestaciones convocadas por el PP y la AVT-PP en contra del Gobierno a lo largo de esta legislatura junto con el fundamento institucional que el Partido Popular ha establecido con las ideas y comportamientos ultraderechistas y guerracivistas ha animado a los grupos de extrema derecha declarados abrigados por uno de los grandes partidos.
¿Dónde estaba esa España rota, desmembrada, vendida a los terroristas de Rajoy y compañía? ¿Dónde está ese caos y el fin del mundo que auguran y predican las imprentas y ondas al servicio de la gaviota? El PP quiere aplicar a Zapatero la misma terapia de choque de hace diez años con el Gobierno de Felipe González, llevándose el Gobierno por delante sumergiéndolo en el descrédito de cuantos más escándalos mejor, sean o no ciertos. ¿Será que frente a un Gobierno que lucha por un Estado global de bienestar con la Ley de Igualdad, la Ley de Dependencia, la ampliación de derechos civiles, etc... el PP sólo pretende destruir España para poder gobernar sobre sus escombros?
El abismo que han estado construyendo concienzudamente los genoveses es una tumba de la que han rescatado a la extrema derecha y que pronto será su propio nicho. Han permitido y apoyado la entrada en juego de una cada vez más potente fuerza extremista fascistoide. El PP ha normalizado el terrible hecho de que miles de ciudadanos consideren decente llamar "asesinos" y "traidores" a miembros de un Gobierno legítimo y, no contentos con ello, algunos intenten hacerles víctimas de una violencia sectaria y gratuita. El ruido y la furia, tan típicos de la extrema derecha, constituye una de las señas de identidad del PP.
Tres años llevamos escuchándoles el mismo discurso, agravado por mantener en el puesto a los mismos inútiles que nos estuvieron engañando en los últimos años de Aznar. Lo peor de este discurso es que aún hay gente que vota a estos golpistas de salón enmoquetado lo que no hace más que demostrar el aborregamiento de la derecha que vota por inercia frente a una izquierda mucho más crítica y que, consecuentemente, es más difícil de movilizar.
Pero la extrema derecha ha de saber que “Si hay que pararlos, los pararemos”.
Monsieur Galois