Violencia en la comisaria
Un acertado análisis realizó Martín Luther King cuando dijo:
"El hombre nació en la barbarie, cuando matar a su semejante era una condición normal de la existencia. Se le otorgo una conciencia. Y ahora ha llegado el día en que la violencia hacia otro ser humano debe volverse tan aborrecible como comer la carne de otro". Desgraciadamente la violencia, un medio que debiera estar desterrado en una sociedad civilizada como se presume la actual, sigue presente como si fuera el único medio mediante el cual la voz de unos se impone a la de otros o incluso, macabra paradoja, se pretende conseguir el mantenimiento de un control social.
Todas las semanas, cuando no todos los días, tenemos la lamentable noticia de ataques violentos entre semejantes. No existe una teoría globalmente aceptada sobre cúales son las causas que pueden inducir a la violencia aunque si parece claro que uno de los factores más importantes es el ámbito familiar sin menospreciar otros sistemas en los que la persona se desarrolla. Se ve a diario como madres y/o padres dañan tanto física como psicológicamente, dando un ejemplo a sus hijos de normalidad de la brutalidad y violencia y que, en mayor o menor medida, produce futuras personas violentas debido a las frustraciones de la infancia (no hay que olvidar que tanto Hitler como Stalin sufrieron maltratos en su infancia). En otros casos, influye notablemente la proliferación de ciertas ideas propias del más puro fascismo ideológico (racismo, xenofobia, homofobia,...) y que el individuo asume como naturales.
No es un hecho aislado que algunos de aquellos que deberían luchar por el orden y contra la violencia son también aquellos que la suelen usar. Hemos tenido noticias hace unos fechas de la
brutal e innecesaria paliza de 4 mossos a un detenido así como de otra denuncia de
una joven que sufrió 38 hematomas propinados por otra mosso. Existen numerosos estratos dentro de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado pero sólo algunos estratos son los que consiguen el respeto ciudadano generalizado. Bastantes de los policías o guardias civiles que están en contacto directo con el ciudadano, llevan como escudo su presupuesta impunidad y como lanza de su lucha la chulería y el poder que les proporciona la porra y la pistola. Quieren ser los amos y ninguno el dueño de sí mismo.
Relataré a continuación unos acontecimientos, con la mayor fidelidad que mi memoria me permita, que un propio Guardia Civil me contó como actuaciones propias, puntuales y/o usuales. Podeis ambientar las situaciones en el lugar que más prefirais, ya que estos casos los hay como los caracoles tras la lluvia: están por todas partes:
"Detuvimos a un moro y lo metimos en el calabozo. Cuando me di cuenta, el moro se había cagado en el suelo de la celda. En ella había una cámara de seguridad grabando el interior. Apagué la cámara, le di unas cuantas hostias y volvi a conectar la cámara. Para que aprendiese"
"En una ocasión habíamos detenido a un moro y, estando en la celda, justificó, defendió y deseó que hubiese muerto más gente en los atentados del 11 de Marzo de 2004. Apagué la cámara que estaba grabando el interior de su celda, le di una paliza y volví de nuevo a conectar la cámara. Así, cuando el moro quede en libertad, le dirá a los de su grupo que cuando vean a un Guardia Civil o a un policía "hay que tener cuidado"."
"Cuando llevamos a algún detenido (esposado), que se ha resistido un poco, en la parte de atras del coche patrulla (que tiene la parte trasera y la delantera separadas por una mampara de cristal o por una malla metálica) a veces hacemos como si un gato cruzase la carretera, gritamos "¡Gato!" y frenamos bruscamente el coche. Así, el detenido sufre, por culpa del frenado, un impulso hacia adelante y se da un buen golpe en la cabeza"