Terrorismo radiofónico
Nunca en la época democrática española el terrorismo había sido arma de confrontación política. En 1996, tras el asesinato de Tomás y Valiente, el presidente de honor del Partido Popular, Jose María Aznar abrió la veda. Desde la victoria electoral del PSOE en 2004, el partido "conservador" declaró una guerra irracional sin cuartel.
La beligerancia de un PP heredero directo del franquismo socio-económico y situado sin duda en la extrema derecha, el resurgimiento de la Iglesia española como lobby político, el histerismo reaccionario de algunos medios informativos que tienen en la mentira su línea editorial permanente, las catalanofobia y vascofobia rampantes, el «ruido de sables» cada vez que se sugiere algún cambio, el afloramiento de un siempre latente franquismo sociológico, el pacto de silencio sobre todo lo que rodea a la monarquía, la negación de la posibilidad de realización personal y libre con su apoyo a la homofobia y xenofobía, la escandalosa politización de la judicatura que durante su gobierno ejercieron y que ahora achacan a su enemigo, las campañas de agitación al más puro estilo fascista con multitud de banderas del régimen dictatorial al igual que el sentimiento único y apropiación del himno y bandera españolas haciendo surgir el fantasma de las dos españas y finalizando las concentraciones al más puro estilo de los mítines del caudillo, con un "¡¡Viva España!!". Todo esto deja en evidencia que, siendo de estas características uno de los grandes partidos, la democracia española es de ínfima calidad. Quizá demasiado joven para poder respetar la libertad personal, la voluntad del pueblo soberano y la remodelación de una estructura estatal obsoleta y claramente mejorable.
Como si de un nuevo 36 se tratase, los colmillos de la derecha se han hundido allí por donde nunca deberían haber merodeado. Desde sus medios afines llevan años blandiendo el arma de la mentira con el objetivo de la demonización del presidente del gobierno socialista. Es más: utilizando una cruel mezcla de terrorismo y mentira.
Tras el esfuerzo que el ejecutivo ha desarrollado, con el claro punto de la separación de poderes, para que todos los partidos políticos que concurriesen a las elecciones municipales y autonómicos fuesen aquellos que satisfacen la Ley de Partidos y después que los altos tribunales diesen la razón al Gobierno incluso matizando que la ilegalización de ANV hubiera sido una propuesta "desmesurada", la estrella de la cadena de los obispos Federico Jiménez Losantos, en su constante estrategia por el PP, han criticado esta mañana al Tribunal Constitucional: “Con el dinero que los etarras saquen de los Ayuntamientos, van a matar a la gente, el muerto tiene muy difícil reparación, y de estos serán responsables los miembros del Tribunal Constitucional, el PSOE y el Supremo”.
Esto es puro terrorismo radiofónico. Lo he dicho muchas veces: el terrorismo no es sólo poner bombas.