La realidad es dura
Quitemos de la religión lo milagroso, lo sobrenatural, lo incomprensible, lo irrazonable, lo imposible, lo incognoscible, lo absurdo, y no queda nada sino un estrepitoso vacío. ¿Qué es por tanto la religión sino una asociación de fanáticos que no quieren razonar, necios que no saben razonar y esclavos que no se atreven a razonar?
La fe ciega es la facultad en la que se basa toda una historía fantástica que ya dura demasiado tiempo y de la que el hombre racional debe desprenderse para conseguir la plenitud de su potencial liberándose del lastre de la falacia. La fe es la asombrosa facultad que nos permite creer en cosas que sabemos que son falsas. ¿Cómo es posible que un acto de fe como el creer a ciegas sea un don? Eso es un defecto, una debilidad y una cobardía disfrazada de don.
Las mentes débiles crean mitos y religiones para compensar sus deficiencias. Las mentes poderosas aprovechan esa debilidad para enriquecerse e incrementar su poder a cambio de decir lo que los ignorantes quieren oír. Vender ilusiones siempre ha sido un buen negocio. Si todos los logros de los científicos fueran eliminados mañana, no habría más médicos, sólo brujos y hechizeros, ni transportes más rápidos que los caballos, ni ordenadores, ni libros impresos, ni agricultura más avanzada que la de subsistencia. Si todos los logros de los teólogos fueran eliminados mañana, ¿notaría alguien la diferencia? ¡Incluso los malos logros de los científicos funcionan! Los logros de los teólogos no hacen ni significan nada. ¿Qué nos hace pensar que la ‘teología’ es realmente un tema?¿Por qué la religión es impartida en los colegios?¿Acaso se puede dar el rango de cultura? Los padres de familia y los educadores deben de enseñar a pensar y a saber, no a creer. La religión y la superstición se combate con conocimiento ya que son fruto de una tranquilizadora ignorancia. La defensa y enseñanza de la religión como cultura implica la aceptación de la alternativa del Creacionismo o Diseño Inteligente en contraposición a la Teoría de la Evolución de las Especies, comprobada empíricamente por Darwin. Por tanto, ¿no deberíamos también enseñar la teoría de la cigüeña como alternativa a la reproducción biológica?
Lamentablemente no son pocas las personas que colocan su ignorancia en un altar y lo llaman Dios. Creer que hay un viejo con barba blanca sentado sobre una nube, que te castiga si te portas mal y te premia si te portas bien es una explicación fácil de cómo funcionan las cosas; demasiado fácil. Si no quieres implicarte en tus decisiones morales, la mejor opción es dejar que otros decidan por ti. Alienarte y seguir las directrices establecidas por una minoría letrada que controlan las vidas de la masa ignorante. El primer acto de la decadencia del hombre comienza en el mismo momento en que entrega su conciencia para que otros la administren. La religión no mantiene a nadie, siempre ha tenido y tendrá que ser mantenida. Es una mendiga perpetua. Vive del trabajo de otros, y luego tiene la arrogancia de fingir y pretender que ayuda a los más desfavorecidos.
El ateo es ateo por la falta de evidencia. Sólo cree en lo demostrado cierto y mantiene una percepción veraz de la realidad. No la imagina ni la sueña ni la cree. El crédulo que quiera creer en Dios, simplemente creerá aunque no haya razones válidas para creer, es decir, en vez de buscar las razones válidas de por qué las cosas son como son, se van a decir que seguramente eso fue obra de Dios.
He visto durante los últimos años algunas demostraciones matemáticas de la inexistencia de Dios que no son más que inútiles pérdidas de tiempo pues no debemos ser los ateos los responsables de demostrarles a los creyentes lo equivocados que están, sino que deberían ser ellos los responsables de demostrar su fantasía. Estas demostraciones que he visto son no válidas por introducir razonamientos incorrectos. En una de ellas, en la que se usa la probabilidad, se llega a la conclusión que la probabilidad de que exista Dios es 0. Sin embargo, y pese a los obstinación del autor de la demostración en rebatirme, la probabilidad 0 de un suceso (en este caso la exitencia de Dios) en un conjunto infinito no implica que éste sea el suceso imposible y, por tanto, que Dios no exista. Son además conocidas algunas paradojas con las atribuciones de Dios. En su esencia onminopotente, éste sería capaz de crear una piedra que el mismo no podría levantar.
La religión no es más que un parche para cobardes, un refugio para tontos que no desean salir de su ignorancia. La oración es la pérdida de la razón, una droga mortal de la mente, una inmadurez en la vida que sólo lleva al catastrofismo y al morbo del ser humano, a la invalidez intelectual. Las religiones no son compatibles con el desarrollo intelectual y social.
La realidad es dura, es por eso que los crédulos viven en su ilusión.