La tibieza de Rajoy según HazteOir
La entrevista ciudadana a la que se sometió Mariano Rajoy el pasado Jueves 19 de Abril en TVE no ha sido aplaudida por todos los mamporreros de la derecha, tal y como hubiera querido el líder. Los responsables de Hazteoir, organización ultracatólica que difunde campañas a través de Internet contra el proceso de paz en Euskadi, el matrimonio homosexual y todo lo que huela a progreso social, consideran que Rajoy fue demasiado tíbio en su rechazo a la unión entre parejas del mismo sexo. Rajoy preguntado sobre si derogaría la ley en el más que hipotético caso en que ganase las próximas elecciones, aseguró que esperaría a que el Tribunal Constitucional decidiera sobre la legalidad de los matrimonios homosexuales, evitando así pronunciarse al respecto.
Una respuesta insatisfactoria para HazteOir, por lo que han decidido iniciar un envío masivo de correos electrónicos, cartas y faxes, además de llamadas a la sede popular de la madrileña calle de Génova, instando a Rajoy a que "deroguen la ley y así recuperar el matrimonio, destruido por Zapatero".
Los responsables de la plataforma ultraderechista, que se arrogan la "opinión del millón largo de ciudadanos que nos manifestamos" contra el matrimonio homosexual (¿no era a favor de la familia y contra nadie?), "esta sería la única alternativa coherente con la trayectoria del PP", que resumen en su apoyo a la citada manifestación, su voto contra la equiparación de uniones entre homosexuales y matrimonio tradicional, el recurso de inconstitucionalidad que presentó el PP y su defensa de la familia tradicional.
Resulta fundamental para la vida democrática reconocer que las acciones de los ciudadanos van ampliando y transformando los márgenes de lo que tradicionalmente se considera aceptable o moral, con los únicos criterios del tradicionalismo y la, a nuestro pesar, arraigada ortodoxia religiosa. Las leyes que rigen la convivencia son la concreción de esas concepciones, por eso cuando la sociedad cambia y las leyes no reflejan esas transformaciones, el orden social entra en conflicto.
En cambio, cuando se reconocen las modificaciones en las conductas, los procesos legales consolidan el avance social. Ese es el caso de la legislación de las uniones civiles y el matrimonio entre personas del mismo sexo. La demanda de igualdad ciudadana en relación con el matrimonio homosexual toca la definición misma de sociedad democrática.
La demanda ciudadana de una acción política antidiscriminatoria respecto a la decisión de una pareja de casarse, decisión basada en el respeto y la libertad, pone el tema de la diversidad sexual en el centro de la agenda política democrática. Por eso, respetar la orientación sexual implica defender la vida democrática de nuestra sociedad. Y por ello ha de pasarse de una tolerancia sobre la homosexualidad cuando ésta permanece encubierta, discreta, callada a una tolerancia real en la que las personas homosexuales no sean ciudadanos de segunda sino que sean, simplemente, ciudadanos pues, si no desmerecen en deberes, ¿por qué habrán de desmerecer en derechos?