Vamos a ver Señor Parot
En la jornada de ayer Lunes 23 de Abril en el juicio por el atentado del 11 de Marzo de 2004, comparecieron tres etarras a petición de las ¿acusaciones? que bien parecen defensas al intentar culpar desesperadamente, aunque sólo sea de apoyo logístico, a la banda terrorista ETA.
Los etarras citados Irkuz Badillo, Gorka Vidal y Henri Parot negaron toda relación con los islamistas que, encerrados en la pecera de cristal, prestaron una inusitada atención a los etarras como, preguntándose, cómo y por qué se les puede relacionar a éstos con los atentados. Como no podía ser de otra forma, los etarras se devincularon completamente de los acusados, lo cual no quiere decir nada más de lo ya demostrado acerca de la falsedad de la teoría conspirativa ETA-islamistas. Una teoría totalmente desacreditada a estas alturas por pruebas que demuestran la veracidad de la teoría oficial fundamentada en el extenso sumario de 100.000 folios por el que no aparecen ni las sombras de los etarras.
Los interrogatorios fueron subrealistas:
"¿tiene usted conocimientos de árabe? - ¿En algunas de las prisiones que ha estado ha tenido contactos con miembros del terrorismo islámico? - Como miembro de la organización armada ETA, incluso como miembro de su dirección, ¿ha tenido conocimiento de alguna relación entre este atentado y su cúpula directiva? - ¿Sabe usted si miembros de ETA han ido a entrenar a Líbano con gente de Hezbola? - ¿Dónde realizó usted el servicio militar? -¿Le hizo llegar a Abdelkrim la fórmula de la cloratita? - ¿Ha viajado usted a Irak?"
Lo realmente lamentable es que ayer tres abogados, los que se jactan de defender a las víctimas, consiguieron llevar a estos etarras al juicio del 11-M para que pudiesen reirse del juez y de las víctimas. Incluso Rodríguez Segura, abogado de la AVT, se dirigió al etarra Henri Parot, un sanguinario asesino con decenas de cadáveres a sus espaldas, como "señor Parot", cuando Emilio Murcia, abogado de la misma asociación fue llamado al orden por el juez Bermúdez el pasado 14 de marzo tras un feroz interrogatorio a un artificiero de la policía.