Armas preventivas

Esta es la sonrisa de un asesino. El surcoreano Cho Seung-Hui que asesinó a 32 personas el pasado lunes en la Universidad Politécnica de Virginia hacía ya tiempo que presentaba comportamiento extraños pero nadie se podía imaginar que fuera a suceder lo que ha sucedido.
Sin embargo, las culpas no parece tenerlas nadie, ni siquiera la permisividad a que cualquier mayor de edad sin antecedentes penales posea armas de fuego privadas. Permiso recogido en la segunda enmienda de la Constitución de EEUU. Nadie cuestiona tal norma ni siquiera tras este brutal acontecimiento.
Desde varios frentes se piensa de manera opuesta: "Si los demás hubiesen tenido armas, ésto no hubiera sido tan grave". Lamentable