Todo un clásico: Drácula, de Bram Stoker

Drácula (1897), de Bram Stoker, es seguramente una de las historias con más adaptaciones cinematográficas, aunque pocas de ellas basadas en el libro. Ni siquiera la película de Francis Ford Coppola, a la que añadió la coletilla “de Bram Stoker” para reafirmar que era la versión más fiel del libro, es en mi opinión tan fiel como pretende.
La historia es bien conocida: Jonathan Harker es un joven abogado inglés que viaja a Transilvania para encargarse de los negocios de un aristócrata, un tal conde Drácula, que quiere adquirir una propiedad en Inglaterra. Las experiencias que el joven vive en el tenebroso castillo le llevan casi al borde de la locura, al descubrir la verdadera naturaleza del conde. Atrapado en el castillo, no puede evitar la partida del conde a Londres, donde todo está preparado para que comience su tarea de infectar toda la ciudad. Una de las primeras víctimas es Lucy, amiga de la prometida de Jonathan, Mina. Lucy, tras recibir varias visitas nocturnas del conde en forma de diversos animales (murciélago, lobo) e incluso de partículas de luz, cae presa de una extraña enfermedad que induce al doctor Seward a llamar en su ayuda a su colega, el prestigioso y misterioso doctor holandés Abraham Van Helsing. Aunque éste descubre la auténtica razón de la enfermedad, ya es demasiado tarde para Lucy, que muere o, más bien, se convierte en una no-muerta a la que tienen que clavar una estaca en el corazón y cortarle la cabeza para destruir su condición vampírica y permitirle el descanso eterno. Mientras tanto, Jonathan ha conseguido escapar del castillo pero se encuentra gravemente enfermo en Budapest, adonde se desplaza su novia Mina para cuidarle. Sin embargo, el lamentable estado físico y mental del joven le impiden advertir a tiempo a los demás de las intenciones del conde en Londres. En fin, que con la ayuda de Van Helsing, Seward, Jonathan, Mina, el prometido de Lucy y un amigo norteamericano consiguen descubrir la morada londinense de Drácula, expulsarlo a su castillo transilvano y allí acabar con él.
La novela ha suscitado numerosas interpretaciones por el lado del psicoanálisis y la sexualidad. No es extraño teniendo en cuenta que su autor es el típico victoriano con una doble vida: de día representante de un divo de la escena teatral de la época y de noche asiduo de lugares poco recomendables teniendo en cuenta que murió de sífilis. Así, el libro sería un reflejo de la hipócrita moral victoriana, de sus represiones sexuales y del miedo a la liberación sexual femenina. La intensa atmósfera fantástica de la novela se inserta magníficamente en la trama gracias al método narrativo utilizado: cartas, diarios, memorandos, transcripciones fonográficas, recortes de periódico, etc., dan una impresión de cotidianeidad y racionalidad en la que paulatinamente se cuela el elemento fantástico que representa el vampirismo sin producir ningún tipo de extrañamiento.
Como decía al principio, las versiones al cine de esta novela están basadas más bien en la obra teatral que el propio Stoker hizo o bien toman a los personajes principales para luego contar una historia de vampiros. Y si también decía que la película de Coppola no me parecía tan fiel es porque en ella el conde aparece como un personaje con un romanticismo que yo no aprecio en el libro. Sí es verdad que tiene un pasado legendario, pero es un ser físicamente casi repugnante y la atracción que las mujeres sienten hacia él se debe a que una vez vampirizadas se convierten en sus esclavas, pues el conde tiene el poder mental de atraerlas para sus propios fines. Mina no está enamorada de él y se resiste con todas sus fuerzas hasta el punto de rogar a sus amigos que la maten si no consiguen atrapar al vampiro, pues no quiere convertirse en una no-muerta. En cambio, en la película presentaban su relación con el conde como una gran historia de amor. Eso sí, era una película muy esteticista, con un diseño de producción espectacular y fascinante. Pero como decía una amiga mía, ¿quién es la tonta que prefiere al canijo de Gary Oldman en lugar de a Keanu Reeves?
La gran popularidad de Drácula, novela gótica por excelencia y creadora del icono más importante del vampirismo, ha ensombrecido otras obras del escritor irlandés, del que apenas se conoce el resto de su producción. Sin embargo, tiene novelas tan interesantes como La joya de las siete estrellas, una historia de reencarnaciones de diosas egipcias; La dama del sudario, más interesante en su primera parte, cuando parece una historia de vampirismo femenino en los Balcanes pero que en la segunda parte da una explicación racional que acaba con buena parte del encanto de la novela; o La guarida del gusano blanco, quizá la más fantástica de todas ya que parece que la escribió bajo el efecto de las drogas. También es autor de numerosos cuentos que podemos encontrar en diversos libros recopilatorios.
[Drácula, Ed. Cátedra, 627 págs; La joya de las siete estrellas, Ediciones B, 343 págs; La dama del sudario, Ed. Valdemar, 511 págs; La guarida del gusano blanco, Miraguano Ediciones, 189 págs; El entierro de las ratas y otros cuentos de horror, Ed. Valdemar, 186 págs; Cuentos de medianoche, Ed. Valdemar, 301 págs; Muerte entre bastidores y otros cuentos macabros, Ed. Letra Celeste, 151 págs; El País del Ocaso y otros cuentos inquietantes para niños, Ed. Valdemar, 216 págs.]