En primera línea
Yo creo que al dicho popular de las cosas que hay que hacer en la vida, plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo habría que añadirle aisistir a una etapa del Dakar. Hoy he disfrutado como una niña viendo a escasos metros de la meta el final de la primera especial del Dakar en suelo africano.
Los hemos visto a todos, en coches y en motos incluso algunos camiones, estábamos en medio del desierto marroquí, en medio de ninguna parte. Espectacular es verlos pasar como alma que lleva el diablo por una pista de arena que tiene mucha complicación, como lo es verlos llegar a la meta absolutamente exhaustos. El ambiente era incleíble, parece mentira la cantidad de gente que se desplaza cada año a ver el Dakar in situ, hemos encontrado muchos españoles, portugueses, franceses... los primeros en llegar, las motos, que para mí tienen un tremendo mérito por la especial dureza de la prueba para ellos. Además hemos disfrutado del excelente papel que han hecho los nuestros, Isidre Esteve y Marc Coma. Llegaban descompuestos pero conmuchas ganas después de los más de 200 kilómetros de la especial de hoy -tras las especiales se paran unos diez o quince minutos, depende del piloto, para beber y reponer luego fuerzas, tanto en motos como en coches-. Más tarde, cuando no habían pasado muchas motos ha llegado Carlos Sainz como una exhalación. Tanto él como otros pilotos se han quejdo de la especial dureza de esta primera etapa con muchos agujeros. los del equipo Saunier Duval han comentado que cinco copilotos han tenido que bajarse del coche para mover una piedra enorme que se había puesto en el camino. Lo de los agujeros nos lo creemos porque una vez acabada la etapa hemos hecho un recorrido por pistas y estaban bastante deterioradas por las lluvias torrenciales caídas hace meses en estas tierras. Coma de hehco ha pinchado dos ruedas y hemos visto numerosos desperfectos en muchos neumáticos. Como curiosidad, Jutta Kleinsmidt ha optado por no dar explicaciones a la prensa y por pararse más adelante de la llegada. En la meta hemos visto también a Carlos Sousa, el portugués, que hemos oído que se quejaba a nuestros compñeros portugueses de la dureza de la etapa.
Cada vez que se acercaba un coche o una moto la emoción era mucha, la polvareda enorme, de acuerdo con la velocidad. Y los camiones se merecen un capítulo aparte. Mañana iremos a ver la salida del tramo cronometrado en la etapa Er Rachidia- Quarzarzate. Merece la pena.