Hace muy pocos días, estuve con un grupo de
conocidas, estudiantes de universidad, y me quede totalmente estupefacta. Había
una en particular que por narices quería que los libros de texto, por lo menos
algunos, cambiaran y se amoldarán a los nuevos tiempos. Los escritores, según
ella, no eran más que machistas asquerosos, que no habían aprendido con los
años, lo que era la igualdad entre hombres y mujeres. Todos los que estuvieran
en contra de esas opiniones vertidas por ella, no éramos más que incultos. En
este caso incultas. Ya que se notaba, que no teníamos estudios superiores, y
nuestras mentes eran vacías de toda clase de saberes.
Para esta mujer, no niña ni jovencita, todo
debería de estar terminado en /a. la lucha de las feministas según ella, había
sido muy ardua y con el cambio de gobierno, se estaba perdiendo el norte. Todo
lo conseguido por el anterior gobierno, se estaba perdiendo en pocos días.
Puede que yo sea un poco inculta en este
caso. Los libros como le indique, eran editados hacia solo uno o dos años.
Tiempo en el cual mandaba el otro gobierno. Si de verdad al ministerio de
igualdad (cuando existía) le hubiera interesado cambiar tantos libros, lo más
normal es que lo hubiera realizado. Pero hablar de política, sin tener
conocimiento, es nuestro pan de cada día. Yo misma hablo y puf…
Por otro lado, nosotras mismas somos un poco
extrañas. A ver, que en los papeles pongan camarero/a, maestro/a,
funcionario/a, etc., nos debe de traer sin cuidado. Si ya sé que deberían de
ponerlo para una total igualdad, pero creo y no sé si les pasará a una mayoría de mujeres, que lo
que más nos debe de importar, es la igualdad en el trabajo; la igualdad en el
cobro de sueldos; la igualdad en el trato sanitario. Hay una serie de cosas al
cabo del día, que deberían de ser totalmente igualitarios para los dos géneros.
Hace pocas semanas escuche una entrevista en
Radio Nacional, la 1, donde decían que éramos mayoría en las escuelas de arte,
pero minoría en las exposiciones y en los cargos importantes en las galerías y
museos.
Si miramos en otros campos, ya sea el
tecnológico e industrial, somos una minoría aplastante. Y si nos vamos al mundo
más visto, la política, somos un granito de arena, en un mundo hecho para el
hombre. Aun siendo hoy en día, una mujer la vicepresidenta del país, y que
además lo aglutina todo, somos poquísimas.
Aquí está nuestro mal, no en si termina en
femenino o masculino. Nos quieren contentar con miguitas de pan, para que no
vayamos a pedir la barra entera.
¿Hasta cuántas muertes tendremos qué ver, para que por fin las cosas cambien? Hoy 28 de diciembre del 2011, día de los santos inocentes, nos hemos levantado con la desagradable noticia de una muerte más. Algo está fallando. No me vale que se empiece a discutir si se le llama de una u otra manera. No me vale las discrepancias entre la derecha o la izquierda, solo me vale que por fin se haga algo más fuerte para quitar está lacra que padecemos las mujeres.
La violencia de género debe de ser tomada más en serio. A la más mínima violencia del hombre hacia la mujer, (su compañera, su pareja, etc.), denuncia y vigilancia por parte de familiares, amigos, compañeros de trabajo y en especial, de las fuerzas de seguridad. Pero denunciar al mal tratador lo antes posible.
Hay que olvidarse de vergüenzas y tonterías. Nos va la vida en ello. Muchas mujeres aún se callan los malos tratos, tanto físicos como psicológicos. Y esta no es la forma. Si tú pareja, marido, ex marido o lo que sea, te agrede de cualquier manera, hay que denunciar y avisar a todos los que están cerca de ti. En este año 2011, ya van por 60 mujeres muertas. Y aún queda la última semana del año.
El ministerio correspondiente (que o casualidades de la vida, lo llevan mujeres) debe de tomarse más en serio esta lacra, y empezar a pensar cómo se podría trabajar para que estas cifras no vuelvan a reproducirse nunca más.
Al parecer, tener una edad concreta y ser mujer es algo
malo. Las cosas no cambian tal como te indican algunos. Si hablamos de trabajo,
malo, malísimo. Ya que si te despiden del empleo, en el cual has estado varios
años, lo tienes negro. No encuentras un trabajo digno, ni en pintura.
Si hablamos de
estudios, malo, malísimo. Comentas que quieres estudiar un Grado, y te miran
como un bicho raro. Pero no solo los conocidos, si lo comentas en el INEM, a la
joven que te atiende, está te mira y te dice de sopetón “yo creo que lo mejor para
usted sería un cursillo de atención al mayor o algo por el estilo” “las cosas
están muy mal, además los trabajos para personas de cierta edad, están muy
limitados, aún teniendo estudios superiores”
Y esto sin hablar de los profesores de la universidad, y de
algunos jovencitos/as, que tienes por compañeros. Malo, malísimo. A los
jovencitos, pues bueno, que se le va hacer. Sus ideas sobre las personas de
cierta edad, pues son las que son. Pero si hablamos del profesorado, es
inconcebible. Creen que están perdiendo el tiempo contigo, y con todos los que
superan la edad que ellos ven lógica entre sus estudiantes. Algunos, creyendo
que no hay “moros en la costa” comentan “bueno, son personas que no han tenido
la oportunidad de estudiar en sus tiempos, y ahora intentan hacer algo, pero
por su edad y su capacidad intelectual, dejan mucho que desear, y posiblemente,
ni lo terminen o si lo hicieran, no les serviría de nada”
En definitiva, al llegar a cierta edad, lo mejor que se
puede hacer, es tomarse un par frasco de pastillas, y acabar de una puta vez.
Tomando un café con unas amigas, he descubierto que lo que habían
comentado en la prensa hace unos días es cierto. Hay mujeres que nos ponemos de
parte del varón en cuestiones de malos tratos.
Hablando del tema,
una de nosotras comento que era normal que un hombre se pusiera agresivo y violento.
Al escucharla se me puso los vellos de punta. Con tantas muertes durante estos
últimos años, y se pone al lado del maltratador. Le dije que no era normal y
menos que se le diera la razón a esta actitud.
Cuál no sería mi sorpresa que de ocho, dos estaban de
acuerdo con ella. Comentaban que muchas son muy carotas y que lo único que deseaban
eran cachondeo y fiesta sin fin. Había que ponerlas en su sitio y si había que
dar un cachete, pues bien dado estaba.
Y no vayamos a decir si se han separado. Eso ya sería el
remate. Te separas, te quedas con la casa y los niños, y de camino te enrollas
con otro tío. Vamos, que tú misma te lo buscas.
Claro hablaban por experiencias propias, ya que las tres tenían
hermanos separados y lo que pensaban de sus ex cuñadas era de lo peor.
Lo extraño y lamentable del caso es que estas chicas no pasaban
de los treinta y cinco años. Si tuvieran mi edad, puede que no me hubiera asombrado,
las enseñanzas que antes teníamos eran muy diferentes a hoy en día, pero tan jóvenes…
¿Qué está ocurriendo en esta sociedad? ¿Se está enseñando
bien o estamos volviendo atrás?
Hasta bien entrado mayo no me dieron el resultado de las mamografías. La espera se hizo eterna y lo peor ha sido las molestias que he padecido en estas semanas por la dichosa incertidumbre. Dolores de cabeza; nauseas; dolor estomacal; vamos una serie de gilipolleces, que jamás habría pensado que me podría pasar.
Hoy al final me decido a escribirlo porque si a otras mujeres les pasa lo mismo que a mí, lo que deben de hacer, es ser más inteligentes y más perseverantes con la burocracia de la seguridad social. No debe una de mantenerse esperando días y días. Preguntar mientras está allí realizándote las pruebas, ¿cuánto tiempo tardarían en avisarte si tuvieras algo malo? Si no te ven nada, ¿qué tiempo tardarían en avisarte?
Estas dos preguntas son de lo más importante, porque estás a la espera de ir de nuevo a tu médico y cada vez que vas, el que te digan que aún no tienen los resultados y tú temiendo lo peor, es penoso de pasar por una persona. La angustia que se siente y la sensación de que todo te duele. Además te sientes toda clase de pequeños bultitos, cosa que al final está todo en tu cabeza, y lo que es peor, te hace sentir un malestar imaginario.
Debemos de ser más claras y precisas con todo lo que tiene que ver con nosotras mismas. Nadie mirara por nosotras, si nosotras no nos cuidamos. Aunque también sería de agradecer, que muchos médicos y personal clínico, dijeran las cosas claras y no a medias. De está manera muchos quebraderos de cabeza no existirían.
Por fin me hicieron la mamografía pero hasta dentro de unos 15 días no me darán el resultado. Según una chica que estaba allí con su madre, si la cosa es mala, te avisan ellos enseguida, pero si no te llaman antes de esos 15 días, tranquila que no pasa nada malo.
Es un alivio, pero ¿será tal como dijo la joven o no? Lo malo es que después de esperar tanto, el tener que esperar ahora estas dos semanas, se te hace eterno.
Ya sé que no hay que pensar tanto en si hay algo malo o no, pero aunque me pongo en el día a día, hay veces que se te nubla todo y aunque tú quieras pensar en otras cosas, es totalmente imposible.
Yo creo que deberían de decir en el mismo día si ven algo o no. Esta incertidumbre no es buena para nadie.
He leído que la presidenta de Madrid se retirara durante unos días por un cáncer de mama. Me deja un poco perpleja el que nos diga que nos hagamos revisiones ginecológicas. A mí me agradaría poder realizármelas. Es más, hoy he conseguido que mi médico de cabecera me mande una ecografía mamaria, pero claro, sólo la del lado izquierdo, que es la que me duele. La del lado derecho, pues la olvidamos y si por casualidad sale algo, pues ya lo pediremos.
Lo más gracioso del caso, es que me indica que con la edad que tengo debo de realizarme periódicamente estas revisiones, pues ¡mándemela! Llevo varios años solicitando una mamografía y aquí estoy, aún no he conseguido nada de nada. Ya sé que se debe de ser optimista, y no pensar en nada malo, pero el miedo quien lo tiene es una, y nadie más.
Pero como también nos dice la señora Aguirre, no vayamos ahora en tropel y colapsemos el servicio. Lo único que pienso en este momento, es que es una lástima que no tenga el dinero suficiente para pagarme las mamografías y el ginecólogo.
No sé si será que me ha tocado un médico tranquilo o qué, pero a veces tener unos cuanto euros te solucionan algunas cosas. No todas, pero si algunas. El dicho “que el dinero no te trae la felicidad, pero te ayuda” es una verdad como un templo.
La vida en pareja te trae en ocasiones ciertas desventajas, que por mucho que una piense que son tonterías, a larga te hacen perder parte de la confianza en ti misma. Los hombres, bueno no sé si todos son iguales, piensan en todo momento en tener relaciones sexuales. Siempre están dispuestos. Su miembro parece que lo tienen siempre a punto. Si tú no estás lista, húmeda y con unas ganas inmensas, eres frígida. Si te lo dicen un día, lo dejas pasar, porque piensas que es una chorrada. Pero si lo escuchas durante años, terminas por creértelo.
Lo bueno, es que pasan los años y las tornas se cambian. Te das cuenta, que a él ya no se le levanta con esa rapidez que tenía antes. La edad es la edad. Ahora eres tú, quien le puedes decir cualquier cosa para ponerlo en un aprieto. Porque no creo que nosotras estemos todo el santo día húmedas y cachondas. Las cosas tienen su momento y no puedes cambiar el chip de un segundo a otro. Pero ellos parecen creer que si, o por lo menos mientras son jóvenes nos hacen sentir ridículas e incompetentes en la relación de pareja. Menos mal que las cosas cambian y por lo menos tú sabes que si quieren hacer algo, “pues tomate la pastillita”
Lo malo del asunto es no haber sabido anteriormente, que estas cosas ocurren. Has aguantado años sus impertinencias. Has intentado despertarte rápidamente. Has venido desde el trabajo intentado pensar algo agradable para poder estar receptiva. Has cambiado miles de cosas para poder satisfacerle y aún así, si no estabas muy a tono “que fría eres”
Ahora sería el momento de decirle lo mismo a él, pero como eres más o menos buena persona, pues te callas para no hacerle sentir mal.
Se debería de decir a las nuevas generaciones, lo bueno y lo malo, de la convivencia. El no menospreciar a tu pareja, y ser un poco más humilde en el trato.
Hemos tenido desde hace años, varias muertes en la familia por cáncer. Mayoritariamente entre las mujeres de la familia. Siempre hemos tenido la idea que es algo que está ahí, pero que no quiere decir que todas pasemos por lo mismo, y menos que todas terminen de la misma manera. Es verdad que con los años se ha ido avanzando mucho y si se coge en el momento justo, puede que salgas adelante.
Todo esto viene, porque desde hace unas semanas estoy notando algo raro en el pecho, y no sé muy bien si es cierto o es algo que no existe. Lo más lógico sería ir al médico, pero estoy cansada de la frase “eso es la edad”. Una frase muy utilizada por los médicos o por lo menos por los que conozco. Si te duele la cadera “son cosas de la edad”, y esto empezaron a decírmelo a partir de los 35 años. Te duele la cabeza “son cosas de la edad”. Te sale un pequeño bulto en el cuello, “son cosas de la edad”. Sientes zumbidos en los oídos, teniendo un dolor insoportable “son cosas de la edad”. En definitiva, no sé si ir y pedir cita o esperar algún síntoma más palpable. Lo único cierto, es que estoy acojonada.
Desde que nacemos, se nos pide ser dulces y comprensivas. Somos mujeres y como tal debemos de comportarnos. No debemos de pensar en ningún momento en nosotras, siempre debemos de pensar en los demás, aunque por el camino quedemos exhaustas.
Llega un momento que por más que te lo pienses, terminas sin saber muy bien qué hacer con tu vida, aunque ésta se esté desmoronando.
Si ya has formado una familia, unos te dicen que te lo pienses bien, que tus hijos no tienen la culpa de que tú seas una cabeza loca. Y ellos te llaman “cabeza loca” por que deseas dejar de sufrir, y ser feliz de nuevo. Aunque tengas que dejarlo todo, y empezar una nueva vida.
Si te propones dejar a tu pareja, tienes que pensar en llevarte los niños. Porque son parte de ti, han salido de tus entrañas. Si dices que no, qué prefieres que se los quede su padre. ¡Qué mala madre eres! ¡Jamás deberías de haber tenido hijos!
En definitiva, eres una…
Descubres que ellos, no todos, claro está, si se marchan de casa, y no se interesan por sus hijos nunca más, pues a ya ellos. No hay problema. Pero en nosotras si hay ese problema, y siempre seremos señaladas. Es como llevar una marca en la frente.
Queremos igualdad con los hombres, pero nosotras mismas hundimos a las que viven de una manera diferente a la sociedad. Las señalamos con el dedo, y no las dejamos vivir tranquilas.
Sería más justo y honesto poder hacer lo mismo unos y otros. No seamos tan cerramos, según si se es, mujer o hombre.
Llevo desde Mayo con molestias cada vez más grandes. Todo mi cuerpo me duele, las consultas al médico durante estos meses han sido inútiles, y por más que tomo ibuprofeno o paracetamol, todo sigue igual, por que es verdad que se me calma ciertas molestias, pero la principal, no .
Una se acostumbra a esas molestias, pero el que continuamente me duela la cabeza, eso me deja cada vez más angustiada, ya que no hay manera ni de descansar siquiera. Llega la noche y hay sigue mi dolor. Me duermo y a las pocas horas ya estoy despierta. Hay sigue martilleándome la cabeza.
Ya la semana pasada me dijo el médico que esto parecía más a estrés o angustia por algún motivo. Me ha dado otra clase de pastillas y he empezado a tomarlas ¡y funcionan!
Aunque no se si será por ellas o por que estoy sola en esta semana. Pero por fin he dormido una noche sin dolor. Han tardado unos días en funcionar, pero ya han empezado su trabajo.
Y creo que es todo por angustia, ya que esta mañana he recibido unas cartas de las compañías de la luz y el agua, solicitándome el pago de los recibos o me cortaban el suministro, y eso me provoco unas punzadas fuertes. Solo pensaba que el g… de mi pareja no había pagado los recibos a tiempo y no me había dejado el dinero en casa. ¿Dónde se había gastado el dinero? ¿Por qué no me había dicho nada?
Al final tengo que reconocer que estoy estresada por todo lo que tienen que ver con mi economía y mi vida en pareja. No puedo seguir con alguien tan poco honesto y que solo piensa en si mismo. Sus caprichos son lo primero y nosotros vamos después.
Tengo una amiga que según ella debía de ir a una echadora de cartas. Ella va dos o tres veces al año y se siente más segura y tranquila con lo que le dicen.
Me ha estado dando tanto la lata, que hace unos días caí y me acerque con ella. Por el camino me dijo que cobraban unos 30 a 40 euros. No estaba yo por la labor de desembolsar dicha cantidad y por el camino puse las mil y una trabas.
Como no había manera de que insistiera yo en que no me veía entrar en la consulta, ella llego a decirme que ella me lo pagaría y ya se lo devolvería yo cuando pudiera. Le dije que seguramente no me permitirían entrar juntas y a mi esto me da un poco de yuyu.
Al final se le ocurrió una idea genial, ella grabaría lo que le decían y yo lo escucharía después. Así vería que no era nada del otro mundo. Como en su maravilloso bolso lleva de todo, la creí y espere en una cafetería que terminara su sesión y me contara que le habían indicado.
A la hora y media apareció y mientras nos tomábamos unos refrescos, escuche lo que le habían comentado.
A ver, puede ser que halla personas que realmente sepan del tema, pero pagar 40 euros para que “una señora te diga que debes de tener confianza en ti misma. Que debes de creer en DIOS para que te ayude en los momentos malos. Que no perderás el empleo que tienes en estos momentos, si crees en ti y en los designios del más allá. Que tu marido es un inútil y que jamás volverás a sentir nada por él, “bueno a lo mejor eso cambia dentro de unos meses”. Que debes de comprar su libro recién sacado de la imprenta para empezar a realizar el trabajo correspondiente para creer en ti.”
Cuando terminamos de escuchar la grabación no me dio tiempo de decir nada, por que ella me miro y empezó a reírse con ganas. Se había dado cuenta que no le haba dicho nada en concreto de lo que quería saber, nada.
Aquello se parecía a la charla que nos daban los curas o las monjas en la escuela. Todo era palabrería, pero no había nada en concreto. Al final, Carmen me dijo que se sentía engañada. Si miraba las veces anteriores, siempre había sido más o menos esto, pero nunca lo había visto desde fuera. Ahora le dolían los 40 euros pagados.
Tuvo una feliz idea, aunque un poco indecorosa, poner ella un gabinete de este tipo. De esta manera se puede una persona ganar un buen sueldo cada mes, y además sin pasarlo por hacienda, ya que nunca te dan factura. Son ganancias libres de impuestos. Todo un chollo.
Al final terminamos por irnos a comer a un restaurante y pague yo. Hay no me importo decirle que tenia dinero en la cartera.
Desde hace unas semanas, es la frase que más me dice una amiga. “No pienses tanto. Líate la manta a la cabeza y se feliz”
Muchas veces nos dan consejos y no lo valoramos, por que realmente, no hemos pedido que nos lo den. A veces hablamos, por que necesitamos hablar con alguien, pero es por tener una cara a quien mirar mientras hablamos y contamos nuestros problemas.
Pero no queremos que nos digan nada, solo que nos escuchen. Necesitamos un escuchante. Puede parecer absurdo, pero a veces primordial tener alguien que este a tu lado, solo para escucharte.
Durante años esa ha sido mi misión primordial con las amistades y conocidos. Escuchar.
Es fácil decirle a alguien lo que debe de hacer o como ha de vivir, pero para la persona que esta abotargada, no es tan fácil hacer lo que le dicen. Liarse la manta a la cabeza, no es tan fácil como algunos se piensan. Hay muchas cosas en medio que te dejan sin poder de movimiento. Una de ellas tus hijos.
Por otro lado, hay algo todavía más duro. Te has convertido en una inútil. Estas atada de pies y manos. Ya no sabes hacer ciertas cosas tu sola. Tienes miedo a todo y a nada.
Esta muy bien que me digan haz esto, haz aquello. Claro que deseo ser feliz y poder hacer lo que a mi me agrade, pero no se como ni como hacerlo.
Ayer pensé, que otro sábado igual que el anterior no seria justo. Con lo cual, después de desayunar me prepare unos bocadillos, dos botellas de agua y un par de frutas. Deje una nota y salí a la calle lista para desbloquearme un poco.
Después de caminar cerca de una hora y sin saber muy bien a donde ir, me dirigí hacia la estación de RENFE y me monte en el primer tren que salía. Bueno, tuve suerte, ya que no iba más lejos de 200 Km.
Visite algunos museos y lugares pintorescos de la ciudad. Fue un día agradable y tranquilo.
Tuve que quitarme de la cabeza los pensamientos molestos. El ¿Cómo estarán?, vamos chorradas por el estilo, pero me controlaba y al final logre que pasaran las horas.
Ya anocheciendo tuve que pensar que ya era la hora de volver. Fue un sábado agradable y tranquilo.
El regreso no tanto, pero bueno, reconozco que supe que sola sin nadie también se puede estar. El no estar pendiente de lo que desean los demás es maravilloso y además gratificante. Te sientas donde quieres, comes cuando quieres, miras donde quieres y vas a donde quieres. ¿Por qué no lo habré descubierto antes?
Si por cobardía, se encuentra al final una persona con una serie de problemas, que jamás se le hubiera pasado por la cabeza.
Hace diez años, en un momento critico en el terreno personal, me plantee dejarlo todo y empezar de nuevo, pero tuve la “suerte” de encontrarme con la ayuda estimable de un amigo y además médico nuestro, que me dijo “las ratas son las primeras en abandonar el barco”
Yo gilipollas de mi, me sentí vil por haber pensado en dejar a mi pareja en ese momento duro para él y continúe adelante. Siempre con la intención que en el momento que se recuperara anímicamente, yo podría dejarlo y empezar de nuevo.
Durante estos diez años, cuando las cosas se ponían en ese punto que dices “ahora es el momento” algo ocurría y te volvías a quedar en el mismo lugar que estabas.
Ahora por ser tan cobarde y no coger el toro por los cuernos me veo así.
Debí de ser una rata y abandonar el barco, lo más rápidamente. Ahora todo se hunde y puede que ni siquiera logre salir nadando.