Más de Pablete
ELLA estaba volviendo a perderse en mis ojos. Mis brazos la apretaron y ELLA se entregó hasta no saber más que de mis brazos que la estrechaban, mi boca hambrienta sobre su propia boca, mi cuerpo contra el suyo y una necesidad exigente, que mareaba. No supo cuando la alcé y la aparté del fuego.
Su cama de sábanas revueltas la aceptó; sintió que no podía soltar su cinturón, que renunciaba y le levantaba el vestido. Se abrió anhelante, sintió la búsqueda de mi virilidad enhiesta y mi penetración feroz, casi desesperada. ELLA se irguió para ir a mi encuentro, recibiéndome, deseándome tanto como yo a ELLA.
Me retiré y volví a penetrarla, sintiendo como aumentaba la tensión. Apremiando por la excitación de nuestro envolvimiento total y por el deleite temerario de ceder por completo a la fuerza de nuestra pasión, cabalgó el impulso ascendente con un goce furioso. ELLA se reunía conmigo en cada cresta, respondiéndome a cada embate, arqueándose para guiar la presión de mis movimientos.
Pero las sensaciones que ELLA experimentaba iban más allá del impulso y la retirada dentro de su sexo. Cada vez que la llenaba, solo tenía consciencia de mi; mi cuerpo-nervios, músculos y tendones-solo estaba lleno de mi. Yo sentía que la tensión en mis ijares se fortalecía, subia desbordada...y después un crescendo insoportable cuando la presión se quebró en una erupción estremecida al abalanzarme para llenarla por última vez. ELLA fue al encuentro de mi impulso final y la explosión se difundió por su suerpo en un alivio voluptuoso.......