Pablete sigue....
Mi virilidad agotada comenzaba a hincharse otra vez y, cuando ELLA la sintió, se sentó bruscamente y se inclinó para recibirla en su boca y ayudarla a crecer. Me recosté para gozar de las sensaciones que ELLA me provocaba en todo mi cuerpo, mientras ELLA recibía todo lo que podía del miembro, sorbiendolo con fuerza, soltándolo y dejándolo que se deslizara. ELLA encontró el reborde duro que estaba debajo y l frotó rápidamente con la lengua; después, retrayendo un poco el prepucio, rodeo la cabeza suave, cada vez más rápidamente, con su lengua. Gemí cuando las oleadas de fuego rme recorrían el cuerpo; después la obligué a girar hasta qye quedó a horcajadas; alcé un poco la cabeza para saborear le pétalo caliente de su flor.
Casi en el mismo momento , ambos sentimos que nos elevabamos más y más y, cuando la saboreé de nuevo, me retiré un poco, la obligué a girar de modo que quedó de rodillas, dirigí mi propia penetración y sentí de nuevo el pozo íntrego y profundo.ELLA retrodecía con cada golpe, balanceándose, moviendose, hundiendo mi virilidad y retirándola, sintiendo cada avance y cada retirada y, después, cuando todo se repitió, primero ELLa y en el golpe siguiente yo, sntimos el impulso maravilloso del gran Don del Placer.
Ambos nos derrumbamos, exhaustos, grata, maravillosa y lánguidamente exhaustos....