Recuerdos de mamá
Seguramente sea una de mis tonterías que no interesan a nadie, pero como Esperanza me ha recordado que mi otra musa es mi madre, contaré un poco de ella.
Como ya he comentado en un post anterior, mi madre ha pasado por esta vida sin apenas hacer ruido. Era una mujer de un pueblito de Zaragoza, casada con un madrileño (¡nada menos!). Siempre ha sido muy humilde y jamás la he oido decir una palabra más alta que otra. A los 5 hermanos que somos, siempre nos ha tratado con cariño por igual, aunque el más pequeño y el mayor eran sus dos ojitos derechos. Los de enmedio algo menos, pero no teníamos motivos de queja.
A mi padre, que duda cabe, le tenía an palmitas a pesar de que él no se portó nada bién en una ocasión, que algún día os contaré.
Podría contar mil anécdotas, pero lo que más recuerdo, por estar mas reciente en el tiempo, es el día que nos dejó.
Recuerdo cuando llegué al Centro de Dia de la 3ª Edad, donde hacía solo una hora que había fallecido, como estaba tumbada en una cama. Tan quieta, tan fragil, tan poquita cosa, tan terriblemente fria al besarle la frente!
Dolió cuando falleció mi padre, dos años antes, pero mi madre se llevó un trozo de mi corazón. Ahora me tengo que calentar las manos en un radiador......
Mis compañeros de trabajo me miran extrañados.....ven mis ojos bañados en lágrimas.....
Adiós mamá
Pablete