Horribles operaciones de cirugía... 'peor el remedio que la enfermedad'
Muchas famosas se operan con resultados increíblemente buenos, pero hay otras... que preferirían no haberse puesto nunca en manos de algunos cirujanos.
De lo más tremendo que hemos visto en cuanto a "retoquitos" muy mal hechos son los morros de Esther Cañadas. La alicantina era una chica muy guapa cuando se presentó a modelo del año siendo una adolescente, pero algún agente avispado le recomendó aumentarse el grosor de sus labios. De ahí a parecer hermana de un alien hay un paso. La pobre ha intentado remediar el estropicio varias veces, pero ningún médico en sus cabales se atreve a meter mano en semejante destrozo.
Otra que ha salido muuuuuuy mal parada con sus operaciones varias en Melanie Griffith. Dos años mayor que su maridito Antonio, la actriz ha intentado parar el tiempo por todos los medios, pero le ha salido fatal. Ha abusado del botox, de la silicona y del bisturí, y se ha puesto como diez años encima. Pobre.
Fatal quedó también Paula Vázquez cuando se operó la nariz. Ya llevaba encima operaciones de pecho y, según la leyenda urbana, de costillas, pero ella quería más. El resultado es más propio de Barbie que de una chica de carne y hueso.
Larita Dibildos es otra chica impresionante que se ha echado a perder por culpa de su adicción a la estética. Con un tipazo natural de quitar el hipo, la pobre se ha retocado su carita hasta lo imposible, y parece mucho más mayor de lo que es. Ha conseguido un rostro artificial, sin frescura y estirado que no corresponde ni un poquito con su verdadera edad.
¿Y qué me decís de Donatella Versace?. La hermana del fallecido diseñador hace mucho que perdió el norte. Unos pómulos exagerados, una boca desproporcionada, una mala operación de nariz y una piel requemada por el sol han hecho de ella una caricatura mala de sí misma. Esperemos que su hija Allegra no siga el mismo camino.
Otro ejemplo de adicción al bisturí es Madonna. La cincuentona cantante se ha operado tantas veces como Cher, y va camino de conseguir ser la sombra de lo que era. A saber: se ha elevado las cejas, se ha operado los párpados, se ha quitado las patas de gallo, se inyecta botox casi a diario, lleva silicona en los labios, se ha rellenado los pómulos y suma ya dos liftings. En un par de años, parecerá la hija de su Lourdes María.
Y desde aquí quiero lanzarle un mensaje a Nicole Kidman: chata, el botox es adictivo y anula la expresión. Y la silicona en la boca te ha quedado fatal. Creo que eres de las pocas famosas que aún está a tiempo de remediar el destrozo...