La publicidad hace milagros... o ¿nos engaña?
Siempre lo hemos sabido. Las fotos de los anuncios publicitarios están "pelín" retocadas, pero el caso de Beyoncé ha sido la gota que ha colmado el vaso.
La diva de ébano protagoniza una campaña de Lóreal. El producto anunciado,un maravilloso tinte de pelo, y la que da la cara en la publicidad, más blanca que yo. Muy fuerte. Vamos, que se han pasado tres pueblos con el photoshop. La cantante luce una melena al viento impecable, y un rostro con una blancura propia de las japonesas. Lo que no sabemos es si Beyoncé dió el visto bueno a la imagen. Tal vez los tres millones de euros que se embolsa cada año por ser la cara de la firma francesa hayan servido para que pase por alto este pequeño y blanco detalle...
Y no es la primera vez que nos encontramos con un "cambio radical" por culpa de una lujosa firma. Jude Law ha rejuvenecido diez añitos por obra y gracia de Dior. El actor es la imagen de uno de sus perfumes, y aparece luciendo una abundante cabellera que ni en sus mejores sueños. Su alopecia ha desaparecido.
Sonado fue también el caso de nuestra Pe. La actriz, otro de los rostros de Lóreal, nos mostraba unos pestañones imposibles en uno de sus anuncios "porque yo lo valgo". Los consumidores montaron en cólera, y la marca se vió obligada a admitir que se trataba de pestañas postizas. Las bondades de la máscara de pestañas anunciada quedaron en mera promesa.
Y si ya nos ponemos a hablar de las fotografías de Isabel Preysler para la joyería Suárez, o de las de Sharon Stone para las cremitas de Dior, no acabamos. Sus arrugas son menos que las de mi hermanita pequeña. Así que para el año que viene me imagino que ambas adoptarán la apariencia de niñas de quince para sus anuncios. Y nosotras nos lo creeremos. Ja.
¿Te crees todo lo que ves en la publicidad que anuncian los famosos?