Herederos que trabajan
No todo en la vida va a ser Paris Hilton. Si, amigas, hay herederos de grandísimas fortunas que han elegido trabajar, Unos, por su cuenta, y otros, en los prósperos negocios de sus familias.
En nuestro país el ejemplo más claro es Marta Ortega. La hija de Amancio Ortega, el dueño de Inditex (sale en la lista de los diez más ricos del mundo según Forbes), ha decidido coger las riendas de Zara y
demás empezando desde abajo. En la actualidad curra de dependienta en un Berska de forma totalmente anónima. De ahí, irá subiendo escalones hasta ocupar en el futuro el lugar de su papá. Es una joven responsable y discreta, cuya rutina consiste en ir a trabajar y en montar a caballo, su gran pasión.
Algo más vividor pero igual de currante es Javier Hidalgo. El hijo del dueño de Viajes Halcón, Air Europa y Pepe Car (por citar sólo algunas de sus empresillas) es, a sus 37 años, uno de los solteros de oro más cotizados de noche madrileña. Sus amistades se reparten entre modelos, futbolistas, millonarios y cantantes, y su jornada laboral nunca va más allá de ocho horas. Mujeriego empedernido y dueño de un estudiadísimo look desastrado, su casa es de las que quitan el hipo: mansión enorme decorada al más puro estilo Bali chic, y con todo tipo de lujos y comodidades. Y los que le conocen en la intimidad, aseguran que Javier es un tipo divertido y un caballero. Quién lo pillara...
Más glamourosa si cabe es Delphine Arnault. La hija del presidente del grupo LVMH acaba de ser elegida directora general adjunta de Dior. Su padre, Bernard Arnault figura en el puesto 12 de la lista Forbes, y ella lleva el mismo camino. A sus 32 primaveras, trabaja desde hace una década, y no lo hace nada mal. De su mano salió el relanzamiento de la casa Dior hace años cuando la firma francesa hacía aguas. Artífice de su línea de joyería, lo que más valoran lo que la conocen es su discrección y su entrega total al trabajo.
Igual que Roberta Armani. La sobrina preferida de Giorgio quería ser actriz, pero su tío la llamó, y cambió las tablas por una de las tiendas Armani en la que ejerció de relaciones públicas durante muchos años. Hoy, con 40, todos la consideran la heredera del gran diseñador.
Otra mujer que triunfa en la empresa familia es Aerin Lauder. Neoyorkina típica, es vicepresidenta de Estee Lauder, se codea con la alta sociedad americana, crea sus propios perfumes y es imagen de alguno de los exclusivos productos de la firma. Intima amiga de Gwyneth Paltrow, muchos la consideran la princesa de América.
Y como la madurez le llega a CASI todo el mundo, Ivanka Trump, la rubia hija de Donald Trump, hizo el ridículo hace tiempo sobre las pasarelas, pero no tardó en darse cuenta de que aquello no era lo suyo... Hoy, mucho más centrada, es la vicepresidenta de la inmobiliaria de su padre, y cuentan sus allegados que posee las armas perfectas para triunfar en el difícil mundo de los negocios: juventud, educación exquisita, dulzura en el trato y mano de hierro para alcanzar sus propósitos.
Ya lo veis. El futuro de las grandes empresas está más que asegurado.