Pajares no es el único
Andrés Pajares no levanta cabeza. Ingresado en la planta psiquiátrica de un hospital de Barcelona, no recibe visitas salvo la de su abogada y su hija Eva. Es la crónica de una decadencia anunciada. Yo llevaba tiempo ojeando su web, y el blog que hacía él personalmente no tenía desperdicio. El actor llevaba tiempo dando avisos con su extraña conducta y sus ojos desorbitados de su alarmante situación, pero parece que ninguno de sus allegados se quería dar cuenta. Hasta que ha tocado fondo.
Ahora son muchos los que se preguntan si esta situación se podía haber evitado. Pero lo cierto es que son demasiadas las ocasiones en la que ser famoso lleva a un cierto desequilibrio mental, a tener unas adicciones nada deseables, a protagonizar escándalos de lo más llamativos, o cuanto menos, a poseer una cabeza que juega malas pasadas.
El caso más sonado en nuestro país ha sido el de Carmina Ordóñez. La divina llevaba veinte años enganchada a los somníferos, hasta que su corazón no pudo más. Carmen ingresó varias veces en clínicas para poner remedio a su enfermedad, pero no sirvió de nada...
Fuera de nuestras fronteras son demasiadas las estrellas con problemas mentales o de adicciones.
La última es sumarse al grupo ha sido la cándida Kirsten Dunst, conocida por protagonizar la saga de Spiderman. La actriz ha estado tratándose de su problema con las drogas. Pero la lista es de lo más extensa: Britney Spears, Amy Winehouse, Linday Lohan, Pete Doherty, Kate Moss, Jean Claude Van Damme, Eva Mendes, Melanie Griffith, Drew Barrymore, Mel Gibson y demás. Podríamos estar hasta mañana recitando nombres de estrellas malditas.
En ocasiones, el resultado es la muerte, como en el caso de River Phoenix-muerto de sobredosis a las puertas del bar de Johnny Deep en Los Angeles-, o más recientemente el actor Bad Renfro, fallecido en circunstancias muy similares. Da igual alcohol, drogas, depresiones o rachas difíciles. El desenlace puede ser fatal.
Desde aquí le deseamos a Andrés Pajares que se recupere, y que los que dicen que le quieren, le quieran. Me temo que sólo así conseguirá salir del agujero en el que se ha metido. En el fondo, la mayoría de estos problemas se reducen a uno: LA SOLEDAD.