Modelos con suerte
Pasar de ser una chica anónima y muy humilde a reina de las pasarelas internacionales parece el sueño imposible de muchas jovencitas, un sueño que en contadas ocasiones se convierte en dulce realidad. Son varias las tops que han salido de la miseria más absoluta por obra y gracia del destino; estaban en el sitio adecuado en el momento justo. Un booker se fijó en ellas, y ¡DESEO CONCEDIDO!.
Es el caso de la rusa Natalia Vodianova. La favorita del retirado Valentino era una vecina más del barrio obrero de Avtovaz, en NIjni Novgorod. Vivía en un piso mínimo, compartido con sus padres y su hermana, y siendo una niña, trabajaba vendiendo fruta en el mercado para ayudar a la maltrecha economía familiar. Con 15 añitos se apuntó en una agencia de modelos, y un fotógrafo se percató del potencial que tenía la dulce jovencita rusa. Se fué a París, y su vida se convirtió en un auténtico cuento de hadas: se convirtió en una modelo reconocida, y se enamoró de un aristócrata inglés con el que está casada y tiene tres hijos.
Algo parecido le ocurrió a la sudanesa Alek Wek. Siendo muy joven, se vió obligada a abandonar su país por culpa de la guerra civil, y recaló en Londres, adonde llegó con su familia solicitando asilo político. Allí su camino no fué mas fácil; trabajó durante años como limpiadora, hasta que con 18 primaveras fué descubierta por un cazatalentos. Gracias
a él, protagonizó un videoclip de Tina Turner que supuso su lanzamiento a la fama. Hoy es una de las modelos más solicitadas y elegantes del panomara internacional, y además posee su propia línea de ropa.
Chicas con suerte son también Adriana Lima y Gisele Bundchen. Ambas brasileñas, de orígenes humildes y descubiertas en la calle, saben que en su país hay miles de jovencitas que sueñan con tener su mismo destino. Las dos colaboran asiduamente con diversas ONGS que intentan labrar un futuro mejor para las niñas que malviven en las favelas.
Más llamativo aún es el caso de la somalí Waris Dirie. Su familia se dedicaba al pastoreo, su padre no le permitía que le mirara a los ojos, y siendo una adolescente huyó por el desierto presa del pánico ante su inminente y amañada boda con un hombre de 60 años. Logró llegar a Londres, y su vida cambió para siempre. Antes tuvo que pasar por el trago más amargo de su vida, ya que con sólo cinco añitos fué sometida a la ablación. En la capital británica trabajó en un Mc Donalds hasta que un fotógrafo se fijó en su perfecta belleza. Triunfó como modelo, pero al poco se retiró y hoy se dedica a luchar contra la brutal tradición de la ablación.
Todos son ejemplos de que los sueños, a veces, se cumplen. Y de que las modelos no son simplemente caras bonitas. Muchas arrastran un pasado complicado, pero han salido adelante y, ahora, ayudan a que otras niñas consigan lo que para ellas es ya la idílica realidad de sus vidas.