Anita y Darek, del amor al odio
Lo vengo diciendo todos estos meses. Del amor al odio hay un pasito de nada, una línea fina, fina, y esta vez le ha tocado atravesarla a mi amada Anita Obregón. Lo que antes era una pasión incondicional por ese adonis llamado Darek, se ha transformado en odio, repugnancia y asco. Así, como os lo cuento.
Durante año y medio Ana sólo había reparado en sus ojitos azules, en sus labios carnosos, en sus pectorales, en sus chocolatinas estomacales y en su voz inmensamente varonil. Pero de su pasado no quería saber nada. Ni de su presente. Hasta que, según cuenta Obregón, algo le ha hecho "quitarse" la venda de los ojos. Algo que ha podido ser un "soplo" según el cual Darius ha mantenido un romance paralelo con una mujerona madura, millonaria y afincada en Ibiza. Fuerte, fuerte.
La atractiva dama sería una doctora de unas 70 primaveras, con abultadas cuentas bancarias, barco y casoplón en la isla pitiusa. Al principio Anita pensó que su churri era simplemente el entrenador personal de la operadísima señora, hasta que se cayó del guindo y se percató de que tal vez entrenaban otras cosas que no eran los músculos más visibles del cuerpo... De momento, Darek continúa en Londres y asegura que JAMÁS se sentará en un plató, pero yo tengo mis dudas...
Lo de la supuesta amante ha sido un duro golpe para Ana, aunque ella lo lleva con la mejor de sus sonrisas. La verdad, tiene mérito. Sobre todo teniendo en cuenta que las denuncias de sus ex empleadas suman y siguen, y que su ex abogada Teresa Bueyes continúa adelante con su empeño por meterla entre rejas. Lo último que ha hecho ha sido reunirse con psiquiatras forenses que, supuestamente, valorarán el estado mental de Anita.
Pero súper Obregón tiene un motivo para la felicidad: ha ganado una demanda al extinguido Tomate por difundir unas imágenes de su padre mientras se cambiaba de traje de baño. Está claro que experiencia con denuncias, demandas, abogados y demás no le faltan. Si yo fuera Darek estaría temblando.