Los más raritos
En esta època de paz, buena voluntad y de concederse todos los caprichos que a una le sea posible, vamos a hacer un repasito por las manías más raras, raras, raras de las celebrities. Os prometo que vale la pena, porque hay para todos los gustos. Los más millonarios a veces son los más cutres, y si no lo creeis, seguid leyendo...
* Naomi Campbell. Además del lanzamiento de móvil, tiene otras aficiones menos conocidas. En la última fiesta de la revista Marie Claire celebrada en Madrid, a la que acudió como estrellona invitada, la diosa de ébano pretendía quedarse con todos los joyones que le habían prestado para el evento. La cosa ya me pareció fuerte en su día, pero he estado investigando y resulta que esta actitud es de lo más normalita en ella, vamos, que es su "modus operandi" habitual para conseguir sus caprichitos más caros. Hace bien poco invitó a unos colegas a cenar a un carísimo restaurante de Londres. Imaginaos como sería la cosa, que la cuenta llegó a los 4000 euros de nada. Lo malo es que la modeli se ofendió muchísimo cuando se percató de que pretendían cobrarle las botellas de champán que se habían pimplado, así que ni corta ni perezosa, se largó sin pagar.
* Ben Affleck. Es un adicto a los casinos, pero todo tiene su explicación. El actor tiene una suerte que no es normal, y siempre que va a jugar, gana. Así se ha pagado sus antojos más caros sin remordimientos. Por ejemplo, una vez ganó 18000 euros con el black jack, y se los pulió en una sola tarde en trajes de Gucci y Dolce Gabbana. También le va lo de revender o empeñar sus tesoros más preciados. Cuando rompió con Jennifer López, Ben le pidió el anillo de compromiso que le había regalado, y lo cambió en una joyería por algo menos de 3 millones de euros. Así cualquiera.
* Jennifer López. Con sus manías no acabaríamos nunca, así que destacaremos sólo algunas. Se baña en la lujosísima crema La Mer, de la que un tarrito de los grandes cuesta 1300 euros, es incapaz de dormir en sábanas que no lleven menos de 250 hilos, y odia caminar: para ir a un restaurante en Londres a dos manzanas de su hotel, alquiló un comboy de siete limousinas. Ella sí que sabe lo que es lujo y glamour.
* Elton John. El músico no aguanta que se comercie con los objetos que han estado en su poder, y que se celebren subastas con ellos, así que para borrar todo rastro viaja siempre con él un incinerador. El sufrido trabajador se encarga de ir quemando todo lo que Elton toca: desde toallas hasta vasos, cubiertos y demás. Lo que no sabemos es lo que cobra por semejante tarea.
* Paris Hilton. ¡Qué os voy a contar de esta frikimillonaria que ya no sepáis!. La joven adora a sus perritos, gatitos y hurones, y los trata a cuerpo de rey. Tienen toda una corte de serviciio a su alrededor, entre los que podemos encontrar psicólogos, peluqueros, expertos en manicuras y diseñadores de modelitos exclusivos. Además, se alimentan con lo mejor de lo mejor, y sólo beben agua bling, traída de manantiales de Beberly Hills y con botellas adornadas con cristales de Swaroski. ¡Quién fuera perrito!.
* Catherine Z Jones. Ella sabe que su bien más preciado es la melenaza morena que gasta, y por eso la baña en trufa negra y como mascarilla utiliza caviar beluga iraní. Total: más de 400 euros por lavado.
Y vosotras, queridas, ¿Tenéis alguna "manía" que se acerque a las de nuestros ídolos?