El dinero lo compra casi todo
Tienen tanta pasta que ya no saben en qué gastársela. La última moda entre las celebrities es adquirir objetos de lo más preciados que en su día pertenecieron a sus ídolos favoritos. Idolos que hoy están muertos, claro. Quién más, quién menos, se pirra por tener en su baño la pitillera de Bette Davis, o fetiches de alguna diva de los 60. Y si no, que se lo cuenten a Jennifer López. La cantante ha confesado que casi todas sus joyas se las compra en Tiffany´s, pero la felicidad completa llegó cuando consiguió hacerse con el vestidito que Audrey Hepburn lució en Holly. Una ganga que le costó en una subasta apenas 600.000 eurillos.
El diseñador Tommy Hilfiger también se pirra por las reliquias. El creador de la sana y normalita imagen americana pagó 88.500 euros por tres jeans y unas botas que pertenecieron a Marilyn Monroe. Se hizo con ellos en el 99, y según ha contando el propio diseñador, obligaba a sus modelos a enfundarse las prendas para que le inspiraran. Al final, decidió enmarcarlos, y colgarlos en el recibidor de su casa. 
Y no penséis que sólo se subantan cosas materiales. Los besos también entran en los lotes. En mayo de 2006, Kate Moss puso uno de los suyos a disposición del público que llenaba la sala para ayudar a la infancia. Lo compró Philip Green, su jefe y dueño de Topshop, pero éste se lo cedió a una gran amiga: Jemima Khan, ex de Hug Grant. El morreo que se dieron fué tal que aún lo recuerdan los allí presentes. Duró dos minutos, y las caras de satistacción de las chicas al terminar lo decían todo...
Más justificadas están las ganas de George Michael de hacerse con el famoso piano de John Lennon. El cantante se dejó 1,45 millones de euros en el instrumento con el que el beatle grabó su célebre "Imagine", su imno de la paz. Concienciado con el significado de su tesoro, George no duda en prestarlo para causas benéficas siempre que puede.
Nada que ver con Paris Hilton. Ella simplemente va a lo suyo, y hace honor a su fama de niña rica pasada de vueltas. Cuando murió su cabrita Billy Hilton, no se le ocurrió nada mejor que enterrarla en el cementerio Pierce Brothers de Hollywood, el mismo donde intenta descansar el espíritu de la pobre Marilyn. Paris compró un terrenito al lado de la tumba de la actriz para que su cabrita la hiciera compañía eternamente. Fuerte, fuerte.
Y vosotros, ¿en qué objeto de vuestro ídolo os dejarías los ahorros?