Los kilos de las celebrities
Yo me paso la vida haciendo régimen, y por más que lo intento, no logro bajar más allá de cinco kilos en seis meses. Llegan ellos, y por obra y gracia de un guión y los millones que les pagan, hacen con sus cuerpos serranos lo que les da la gana...
Seguro que en la mente de todas está Renée Zellweger en un papel de Bridget Jones, pero, ¿alguna sabe cuántos kilos tuvo que engordar con exactitud?. Yo os lo cuento: 14 kilos por peli. Claro, que a cambio de 21 millones de dólares, que fué lo que cobró, yo hago lo que me pidan. El personaje le valió fama mundial, y se prepara ya la tercera parte, donde tendrá que engordar el doble porque la protagonista estará embarazada...
Y no ha sido la única guapa que se ha puesto fondona por exigencias del guión. Charlize Theron, que últimamente no coje ningún papel en el que no haga de fea, cogió la friolera de 16 kilos para interpretar a la prostituta demacrada y horrorosa de Mosnter. Eso, más una prótesis dental, un maquillaje que daba pena y unas mechas fatal dadas, llevó a conseguir el Oscar a la mejor actriz del año. Toda una recompensa.
Pero estas cantidades no son nada si las comparamos con las de ellos. ¿Alguien se acuerda de Robert de Niro en Toro Salvaje?. Para el gran papel de su vida, De Niro tuvo que comer sin parar pizzas, pasteles y cerveza durante meses. El resultado: 30 kilos extras que le sumieron en una profunda depresión. No me extraña.
Algo menos tuvo que engordar el guapísimo Will Smith para que resultara creíble en la piel del boxeador Muhammad Alí: 20 kilos transformados en músculo, que le hicieron irresistible, y le dieron su primera nominación a un Oscar. 
Y terminaré recordando lo que tuvo que sufrir el pobrecito Tom Hanks para convertirse en el célebre naúfrago: perdió 27 kilos que le dejaron en los huesos, y que obligaron a detener el rodaje durante un año. Total nada.
Y todo esto, por unos minutos de fama.