Fútbol, juergas y demás
¿Qué pasa cuando se tienen 20 años, te dedicas a un deporte en el que se ganan miles de millones, y te persiguen a diario las mujeres más despampanantes del planeta?... Pues que, sin duda, te lo tienes que pasar muy, pero que muy bien. En el futbol, los escándalos y la fiesta han ido siempre unidos de la mano, y, qué queréis que os diga, hasta yo misma lo entiendo.
Hombres esculturales, con cuerpos de infarto, unos más guapos que otros, pero todos jóvenes y sobradamente ricos, se han convertido en los ídolos de nuestros días, en el modelo a seguir por cientos de chavales. Y claro, ocurre lo inevitable. He visto muuuuuchas veces, con mis propios ojitos, cómo cientos de chicas hacían cola (sí, sí, cola, no bromeo) para avalanzarse sobre algún futbolista famoso que habían descubierto entre las luces de la discoteca de turno. Churris embutidas en minifaldas, y con escotes por donde se les salía todo su ser, aguardaban su turno con paciencia y sin pudor, con la esperanza de convertirse algún día en la Arancha de Benito o la Mamen Sanz de turno. Sin ir más lejos, la propia Mamen conoció a su Raúl cuando ejercía de camarera en la célebre y desaparecida Barnon. Le salió bien, pero fueron muchas las que se quedaron por el camino...
La última fiestuqui en la que me hubiera pirrado por estar es, sin duda, la que organizaron Robinho y Ronaldinho para celebrar el 5-0 sobre Ecuador en las eliminatorias para el mundial. Ocurrió en Brasil, concretamente en la discoteca Cat Walk, alquilada previo pago de 150.000 dólares, y fué lo más de lo más. Lo que ha trascendido es que hubo música, alcohol y mujeres de las que cobran para aburrir. Las malas lenguas van mucho más allá, y hablan de drogas, sexo en directo, cubos y cubos de condones, y algunas cositas más. Fuerte, ¿eh?... Sea como fuese, lo cierto es que la party no debió estar mal, porque el propio Robinho llegó a su entrenamiento con el Madrid varias horas tarde, y con carita de trasnochado. Eso sí, un trasnochado feliz.
Pero ha habido más "reuniones" célebres. ¿Os acordáis del famoso cumpleaños de Ronaldo?. En esa sí que estuve, y os juro que no habéis visto nada igual. Lo primero, si véis la casita, un chalet en la lujosisíma Moraleja de Madrid, os caéis del susto. Lo segundo, por cada veinte tíos, habría unas sesenta damiselas a cada cual más espectacular. 
Lo tercero, yo no sabía dónde mirar: a Beckham, que fué solito, al homenajeado, que no sabía como ocultar su alegría ante tanto "regalito", o a la pobrecita Vania Millán, que se había hecho ilusiones como una quinceañera cualquiera, y cuando vió al cumpleañero en su salsa, y sin reparar en su presencia casi le da un ataque. La chica rompió a llorar de la desesperación...
Esto fué hace ya algunos años, pero los futbolistas siguen siendo eso: futbolistas. O lo que es lo mismo: A Reyes lo pillaron frotándose con otra en plena calle mientras su churri estaba a punto de dar a luz, las crisis entre Arancha de Benito y Guti han sido sonadas, y la mujer de Roberto Carlos abandonó el domicilo conyugal harta de las constantes infidelidades de él. Y atentas a Aitor Ocio. Sale muchas noches solo.