Hola amortiza los millones que paga
51 páginas a todo color. Exclusivón dividivo en tres partes. Y unas declaraciones de lo más jugosas... El bodorrio de Borjita y Blanca ha llegado calentito hoy a la calle. La revista Hola ha adelantado dos días su salida para no arriesgarse más a que algún listillo le pisara la exclusiva del año, un pack anuncio compromiso-embarazo-boda-luna de miel-nacimiento que ha costado 275 millones de las antiguas pesetas según las malas lenguas.

El reportaje no tiene desperdicio. En una primera parte, se detalla la boda religiosa, ese enlace con nocturnidad y alevosía que los novios celebraron en Terrasa bajo la atenta mirada de cinco personas y el fotógrafo de Hola. Con un vestido de lo más sencillo, de pronovias, bordado en plata, peinado hecho en casa y la ausencia casi total de maquillaje, Blanca le dió el sí quiero a un Borja en vaqueros rotos de Prada, en medio de un clima de nerviosismo y tristeza que salta a la vista en las fotografías. Como madrina, la periodista Chelo García Cortés, que se había enterado de su importante papel esa misma mañana, y como invitados los papás de Blanca y dos amigos de la parejita. Sin comentarios.
En la segunda parte, tenemos la despedida de solteros, reconvertida en bienvenida de casados. Una fiestecita que celebraron en el restaurante Negro de Anglona a la que acudieron 80 invitados. Al evento, Blanca se presentó con un modelito tipo salto de cama en rojo firmado por Gaultier y 60.000 euros al cuello en forma de perlas prestadas por Suárez. Terminó a las dos de la mañana.
Y al día siguiente, el gran evento. Blanca y Borja llegaron a la finca segoviana El Esquileo a las tres de la tarde, y podemos ver absolutamente todo lo que hicieron en las fotografías de la revista. El momento de peinar y maquillar a la novia, el vestido palabra de honor con once mil pétalos de organza, la espera de Borja, la llegada de invitados, la fingi-ceremonia, la entrega del ramo a la Virgen, la cena, en la que se sentaron absolutamente solos en una mesa de dos por dos, el baile, y el último modelito lucido por ella, tipo bombonera de capas y capas de tul. Y en medio de todo esto, estupendas declaraciones de ambos sobre la baronesa, del tipo "no hace daño quién quiere, si no quién puede", "le mandamos la lista de invitados por fax a su barco", "mi herencia está muy tranquila", o "por supuesto que he hablado con mi madre después de la boda". Vamos, todo un derroche de estilo, elegancia, glamour y saber estar. Un claro ejemplo de todo lo que NO HAY QUE HACER en el caso de que seas un famoso y te quieras casar.