La exclusiva del bodorrio Borja y Blanca: 270 millones
¡Nos estamos volviendo locos!
Esta mañana he estado a punto de tragarme el canapé durante la ceremonia por el día de la hispanidad que han ofrecidos los Reyes de España. Yo iba de incógnito con mi novio el guardaespaldas de la realeza y pegué la oreja a una conversación entre el Sr. Junco -propietario de la prestigiosa revista Hola- y un periodista de medio pelo. Mi desarrollo físico y psíquico se desvaneció por completo al escuchar “Bueno, Sr. Junco, vaya exclusiva que se han llevado!! Nada más y nada menos que por 300 millones… muchos ejemplares tendrán que vender”. Sentí como se me estremecía todo el cuerpo -fue el momento del “atragantón”-. No sabía si lo que sentía era placer, angustia, náuseas o que realmente la gente que estaba a mi alrededor estaba perdiendo el juicio. El señor millonario rebajó un pelín la cifra pero por el tono de la conversación dejo entrever que rondaba alrededor de los¡¡¡¡ 270 millones de pesetas!!!!
Qué razón tiene la Baronesa
Ordinarios, casposos, extravagantes, niñatos, barriobajeros… esta pareja no hay por donde cogerla. Da la casualidad que vivo en La Latina de Madrid y que el Negro de Anglona está junto debajo de mi casa. Desde la ventana de mi hogar he visto llegar a todos los invitados a su “fingida despedida de solteros”. ¡Qué poco estilo! Han cerrado el salón para todos sus amigos. No os preocupéis de nada porque dada la proximidad… tengo más de un amigo camarero que me contará al detalle cada risa, cada vómito y cada estupidez de este tétrico evento.
Después llegó la celebración del bodorrio" en la finca El Esquileo de Cabanillas. Menuda exclusiva. No va a faltar detalle.
Una cosa tengo clara; mirad el origen de todos los susodichos.
Yo soy de pueblo… ¡¡¡y a mucha honra!!! Y estoy segura de que a la Baronesa –en caso de que su hijo –dicen que putativo pero macarraza y millonario- se hubiera fijado en mí, yo le hubiera encantado a mi suegra. Porque no pongo las tetas sobre la mesa para comer, cenar y desayunar, porque no llevo esos terribles atuendos y porque no soy una descarada.
¿La madrina? Lo que faltaba para este teatro.
Chelo García Cortés. ¿Pero qué es esto, señores?
Recordemos que esta señorona era la mujer del señor con pelo en pecho y pocos en la lengua José Manuel Parada y… mejor no hablemos que después todo se sabe.
Mañana más.