Gemmita Ruiz no aprende
Se veía venir. Si tú, una chica pija de provincias, te lías con el señor más juerguista de Sevilla, la cosa acaba como acaba... En esta enésima vez que Gemmita y Rafita nos deleitan con sus desavenencias, algo me dice que la ruptura va en serio. No hace ni dos días que lo dejaron, y él ya se pasea con Ernesto Neyra por al noche sevillana al son que marcan las caderas de las chicas más macizorras de la capital hispalense. ¿Qué habrá pensado Miss Ruiz al ver esas imágenes de Leflet babeando detrás de una churri morenaza y entradita en carnes como ella nunca lo ha sido?. Menuda humillación, chata.
Ante la tempestad, ella guarda silencio. Me huelo que hablará a golpe de exclusiva en la biblia del cuore, y si no, al tiempo. De lo que sí estoy más que segura es de que a estas alturas, Gemma aún no sabe como agradecerle a su ex, Cascos, el haber tenido más cabeza que ella en lo que a sus hijos se refiere. Me explico. En pleno ardor pasional, Gemmita solicitó el traslado de sus retoños a Sevilla. Si Cascos se lo hubiera permitido,eso habría significado que los niños tendrían que empezar el cole estos días en una ciudad que no es la suya, con unos amigos que no son los suyos, y cerca de un señor que YA no es nada de su querida mamá. Vamos, un cuadro. Como el ex ministro puso la legalidad y un juicio de por medio, los menos perjudicados por esta situación han sido, afortunadamente, sus hijos, para los que la vida sigue igual que el año anterior.
Ahora sólo nos queda saber cuál será la última de Gemmita: novio nuevo, otra edición del show de Flo, o tal vez sus agallas lleguen aún más lejos, y se atreva a ¿concursar? de nuevo en Mira quién baila. Ofertas seguro que no le faltan. Desde aquí le deseo a la señorita Ruiz Cuadrado que no desespere, que el amor verdadero existe, pero que seguramente esté muuuuy lejos de los focos, las cámaras y los programas de televisión. Sólo tiene que mirar a su alrededor, y ver más allá de la cartera de su pretendiente...