Anita y su papaya
Papaya. Eso es lo único que ha salido por la boquita de Ana Obregón. La fantástica tenía el guión súper bien aprendido, y de tanto que lo ha memorizado, se ha quedado tonta para todo lo demás. La querida de Darek (él no ha aparecido, una penita) ha acudido como estrella invitada a la presentación en un hotel madrileño de esta fruta tan veraniega y completa, y le ha puesto tanto empeño a lo de contar las bondades del producto, que la pobre ha hecho el ridículo más espantoso.

¡Qué mal aconsejadita está!.
Una vez más ha hecho su aparición embutida en un modelito rojo que no sopotaría ni una top model veinteañera, con los pechitos pidiendo a gritos salir, y con la carita sospechosamente hinchada... Ejem, ejem... ¿Sería botox o ácido hialurónico?.
¿Y qué ha sido lo más arriesgado que ha hecho Ana en el evento?
¡Comer un pinchito de papaya (como no) con jamón. Con miles de cámaras preparadas para inmortalizar en momento, Anita no atinaba ni a agarrar el palillo. Qué apuro. Ella, tan perfecta, tan obsesionada con demostrar las veinticuatro horas que es divina, no ha tenido más remedio que comer delante de la prensa. Muy fuerte. A juzgar por su cara, estoy segura de que con eso no contaba. Y encima se le ha caído un poquito de jamón con babilla incluída.
Después de semejante momentazo, ha intentado hacer como que estaba encantada, y aparentemente dispuesta a contestar a nuestras preguntillas. Ja. Solo ha dicho papaya. A preguntas tipo "¿te vas a casar con Darek?" o "¿conocen tus padres ya a tu churri?" ella siempre ha contestado "me encanta la papaya". Un consejo para la próxima vez: papaya en Cuba significa cierta e íntima parte de la anatomía femenina, sí, esa que todas estáis pensando... Veréis la coña de las teles hoy con la papaya. Una vez más, Obregón se lo ha puesto en bandeja.