El parto de Letizia Ortiz
No sabéis la ansiedad que tengo con el tema del parto de Letizia. Nosotras ya tenemos el set reservado en la Clínica Ruber para hacer los directos televisivos desde allí y, sobre todo, para ejercer nuestra misión: el espionaje de corazonadas que allí se cuecen. El momento del nacimiento es muy caprichoso y seguro que nos estropean en puente de mayo pero nosotros estamos en contacto directo con la Casa Real y en cuanto nos llegué el SMS de “Ha nacido la Infanta” estaremos aquí para contarlos con todo tipo de detalles.
Ayer estuve con el Príncipe Felipe en el Congreso del 30 aniversario de la Federación de Industrias de Alimentos y Bebidas. Estaba guapetón, bastante nerviosillo y muy hablador. Al verme cómo me zampaba las uñas de los nervios incontrolados me dijo “Rosa, tranquila. Ya sabes que la obstetricia significa paciencia”. Yo, más ancha que larga le dije “Si, si, pero seguro que lo tenéis todo programado y no nos decís ni pío”. Él se reía conmigo -no sé por qué le hago tanta gracia- y me dijo “No hay nada programado. Lo que de verdad espero es no fastidiaros en el punte. Llegará al mundo cuando la naturaleza lo diga”.
El barrigón de Doña Letizia
Ella ya no puede más. Está deseando dar a luz. Y, por supuesto, ya no se moverá de su casa hasta que no rompa aguas y empiece con las contracciones. La que está entusiasmada es Leonor, que con su media lengua, no para de tocar la barriguita de su madre mientras dice “mi hermanita, mi hermanita”.
¿Qué nombres se barajan?
Todavía no sabemos cómo la van a llamar. Felipe, tan discreto como siemrpe, asegura que tienen varios finalistas. Vamos!!! Eso sí que no se lo cree ni él. Hay nombre o mejor dicho nombres. Os lo aseguro. Pero mis fuentes no me permiten contároslo.