La nueva Isabel Sartorius
Si, chatas, así han titulado los de la biblia del cuore el desplegable de nueve páginas que le han dedicado a Isabel Sartorius. Y yo, por más que me esfuerzo, no encuentro nada nuevo.
Sigue siendo la misma niña pija de-toda-la-vida, de melena rubia, ojitos tristes y aire melancólico que encandiló al príncipe Felipe hace ya muchos años.
Lo nuevo puede estar en el photoshop, que una sabe un poquito de estas cosas. Todas las fotografías del reportaje estrella de esta semana están retocadas de arriba a abajo.
Puede ser por eso que la nueva Isabel no tiene ni una arruguita, por pequeña que sea, ni un granito, ni un lunar, ni un nada de nada. Vamos, que si nos fiamos de las imágenes, Isabel va para atrás, y a sus 42 añitos está muuuuuchísimo mas jovenzuela que a los veinte. Fuerte, fuerte.
¿Qué cuenta de novedoso la ex novia del príncipe? Ya decía yo que Isabel no concedía una entrevista a cambio de nada.
Sartorius, como ya hiciera en Telva, nos enseña la nueva línea de bolsos que ha creado, y con la que piensa triunfar en el mundo de la moda. Si os digo la verdad, los bolsos no están mal, y reflejan el espíritu pijo-juvenil de su creadora. He investigado un poco, y os cuento los precios: desde los 43 euros de una carterita de nada, hasta los 417 de un maxi-bolso de piel. Pelín caro, ¿no?

Lo que me alucina es esa facilidad que tienen los famosos para iniciar proyectos que cuestan una pasta. A ver quién es la guapa o el guapo que con 42 se da cuenta de la "energía tremenda que sigue teniendo" (según sus propias palabras), y lanza una línea de bolsitos sin ayuda de nadie. Es estupendo poder hacerlo, pero que no nos vendan el cuento de que se han currado más que nadie.
Por lo menos Isabelita es sincera, y suelta, entre otras perlas, cositas como que "lanzar la empresa resultó mucho más fácil de lo que imaginé" o que "sacar adelante los bolsos le ha costado llorar de risa". Y para terminar, deja caer que "le mandará sus creaciones a la princesa Letizia para que las luzca cuando considere más oportuno, porque le hace muchísima ilusión que las tenga". Al final, todo queda en casa.