Kate Moss no se ha casado
Menos mal. Ahora ya puedo dormir tranquila. Os juro que desde ayer no pegaba ojo. Y todo porque creí que
la-más-mala Kate Moss se había casado con ese ser llamado
Pete Doherty que tiene por novio. ¡Qué le vamos a hacer! ¡Nadie es perfecta, ni siquiera ella!
No le basta con ser la modelo mejor pagada del circuito, la imagen de las firmas mas chic, la ex del súper sexy Johnny Deep, la mejor vestida, la musa de Calvin Kein, la que va a las mejores fiestas... Ella quiere más, y por eso se ha enamorado de un imposible, de un hombre al que siempre vemos sudado, con la mirada perdida, con un sombrerito ridículo, y que se supone que es artista, pero que se limita a ser un poquito adicto a los estupefacientes y a pelearse con sus fans y con los paparazzis.

De momento, lo único que ha hecho la feliz parejita es pasar el fin de año en Tailandia, en un hotel de lujo y en compañía de la hija de Kate y de algunos familiares. Lo ha dicho el repre de Kate,
Suart Higgins, que ha tenido que salir al paso de todas las noticias que ya daban por hecho que la modelo y el cantante eran marido y mujer.
Lo volveré a repetir,
¿Pero qué ha visto Kate en semejante individuo? Ya lo sabemos: el amor es ciego y lo que haga falta... Y mirad que a priori yo no tengo nada contra Doherty, pero me da que no es la mejor influencia para mi modelo favorita. Aunque claro, ella pensará:
¡Pero si desde que estoy con mi Pete, y, sobre todo, desde que me pillaron practicando los mismos vicios que tiene él, mi caché se ha multiplicado por 100!.

Lo triste es que tiene razón. Desde que se publicaron las famosas fotos de Kate esnifando cocaína en septiembre de 2005, su caché engordó proporcionalmente al escándalo. Ingresó unos mesecitos en una clínica para superar su adicción y cuando salió se convirtió en imagen de firmas como Dior, Louis Vuitton, Chanel, Hstern o Maybelline. Una pasada. Creo que a estas alturas hasta ella misma ha perdido la cuenta de los ceros que tiene en el banco. Aquí entraría el eterno debate: ¿Qué clase de modelo de comportamiento estamos vendiendo como ideal? No es más que la ley de la oferta y la demanda, la de que nos gusta el morbo, aunque no lo reconozcamos.
Pero volviendo a lo que nos importa, queda saber si en los planes de Moss para el 2007 está insisitir en su error, y convertirse en la señora de Doherty.
Si la tragedia ocurre, lo único que valdrá la pena es ver el modelito de novia que lucirá. No sé como lo hace, pero a pesar de su novio, de su vida, y de sus excesos, siempre va perfecta. Qué envidia.