La triste vida de Belén Ordóñez
Belén Ordoñez, hija, nieta y sobrina de toreros, y hermana de la fallecida Carmen Ordonez, ha escrito
Recuerdos, un libro de sus memorias contado desde lo más profundo de su corazón.
Es sobrecogedor leer este libro en el que Belén habla sobre todo de su hermana
Carmina pero también de su larga enfermedad, de sus amores y desamores, de los malos tratos, de sus primos
Miguel Bosé y Paola Dominguín y, cómo no, de su padre,
Antonio Ordoñez.

Título: Recuerdos
Autor: Belén Ordóñez
Páginas: 272
Precios: 20 €
Editorial: Espejo de Tinta
Belén y el cáncerBelen Ordoñez ha tenido una vida muy dificil. Hace siete años le diagnosticaron un
cáncer linfático que le fue tratado en Houston (EEUU).
Si es duro vivir y superar una enfermedad así, más duro -si cabe- es ver cómo muere, cómo desaparece el amor de tu vida de cáncer. Fue
Francisco Ruiz Wanger en 1985, el padre de su única hija. Dicen que desde entonces Belén siempre ha estado triste y que nunca ha llegado a superar su muerte.
Belén y los malos tratosPor todos es conocido los malos tratos que sufrió Carmina Ordóñez. Pero pocos conocen los que sufrió su hermana Belén.
Su segundo marido empezó a maltratarla desde que se casaron. Incluso llegó a encerrarla junto a su hija en la habitación de un hotel de Ecuador durante 15 días.
La muerte de Carmina OrdóñezSu madre murió en 1984, el amor de su vida en 1985, su padre del alma falleció en 1998 y poco después le diagnosticaron cáncer linfático...
Una vida llena de muertes, de enfermedades, de malos tratos, de retos difíciles de superar... Pero lo más duro que ha vivido en su vida fue la muerte de su hermana -de su otra mitad-
Carmina en 2004. Belén ha confesado que sin su hermana “Me falta medio cuerpo”. También confiesa tener una
pesadilla en la que su hermana Carmina aparece en una bañera, flotando, girando y pidiendo ayuda desesperadamente.
Belén lucha por la vidaTengo que confesar que siempre me ha caído bien Belén Ordóñez. Tiene una mirada triste, apagada, como distante... pero poca gente la conoce de verdad. Yo, tampoco. Pero sé que tiene una inquietud humanitaria sorprendente;
colabora en una organización para ayudar a niños sin recursos. Un día la llamé para invitarla a un programa de televisión. Como siempre, me contestó dulce, con agrado y cortesía. Tenía que declinar mi invitación porque tenía que ir a recoger a un niño a su país porque estaba a punto de morir. Belén se lo trajo a España.
Y gracias a ella, este niño de futuro incierto sobrevivió.Belén vale mucho más de lo que cuenta, mucho más.