Coches ecológicos: una solución por favor
El coche ecológico está de moda, de eso no cabe duda.Bluemotion, Airdream, eco2, Efficient Dynamics, Ecomotive o Blue Lion son algunas de las denominaciones que los sesudos responsables de los departamentos de marketing de los diferentes fabricantes se han ido sacando de la manga para hacernos entender, con una o dos palabras, que sus coches cada vez contaminan menos.
Las formas de llegar a esta reducción de emisiones son variadas. Algunos hacen acopio de avanzadas soluciones tecnológicas para mejorar el rendimiento de sus vehículos, reduciendo el consumo sin sacrificar las prestaciones. De ese modo nos encontramos con eficaces turbos moviendo los pistones de pequeñas mecánicas con inyección directa, sistemas que apagan el motor en los semáforos, dispositivos que recuperan energía eléctrica aprovechando la inercia y accesorios del motor que se desconectan cuando no son necesarios. Otros prefieren optimizar sus modelos con recursos más sencillos: neumáticos de medidas sensatas y compuestos específicos, cajas de cambio de relaciones largas, ahorro de peso en ciertos componentes superfluos (lo de ahorrarse la rueda de repuesto es un tema aparte). También están los filtros de partículas para los diesel y, por supuesto, los sistemas de alimentación para combustibles con base de origen vegetal. Y no nos podemos olvidar del porcentaje de material reciclable al final de la vida útil del vehículo.
Por otra parte, están los coches híbridos, los cuales son una respuesta eficaz a esta demanda, pese a que en mi modesta opinión suponen tan sólo una alternativa temporal y cara hasta que se descubra una forma de propulsión limpia de verdad, con una fuente de energía fácilmente almacenable, que permita una autonomía decente y que seaeconómicamente rentable.
Pero mientras todo eso llega, uno ha de preguntarse por fuerza cómo podrá hacerlo para mantener su pasión y conjugarla en el marco del cambio climático. Porque hay que aceptar que, hoy por hoy, exprimir buenas prestaciones de cualquier vehículo con motor de combustión interna implica por narices contaminar en exceso y, aunque resulta tentador, no me veo con ánimo de ampararme en la opinión del primo del señor Rajoy, para hacer como que la contaminación no es un tema urgente.
Así que espero que más pronto que tarde vea la luz una solución que nos permita disfrutar de la potencia de nuestros coches sin tener que sentirnos culpables por ello. Y, ya puestos a pedir, que sea antes de que nos levantemos un día diciendo que cualquier tiempo pasado fue mejor.