MEMORIAS DE UNA CONDUCTORA NOVEL

¿quien dijo mujer tenías que ser?
PLACER SOLITARIO

Queridos bloggeros míos, ¡cómo anda el patio!. Adviertóos a todos que ando con la sensibilidad maternal a flor de piel. Porque una es muchas cosas (yo soy polizofrénica, y al paso que voy, cada día más) pero entre otras fruslerías, al final lo que más soy es madre (me ocupa  muchas horas al día) y estoy descubriendo yo, que pa'l mundo mundial esta es mi parte chunga.

A mi antes me quería mucho mundo (salvo dos o tres, que de todo tiene que haber en el supermercado del señor) porque soy de esos especímenes tirando a tranquilos que grita poco y deja vivir, pero de pronto me he dado cuenta que a mi ya no me quiere ni dios (este es uno de los dos o tres que os decía antes). O me quieren pero con peros. Siendo concretos, me quieren sin mi niña.

A esta conclusión no he ido llegando poco a poco a fuerza de notar sutiles indicios. No, yo esto lo sé porque me he encontrado con argumentos del barquero espetados tranquilamente en un momento tan relajado y cotidiano como es el cepillado de dientes. Frases del tipo: "si no viniera tu hija, no dudes que me quedaba".  Y yo esos comentarios me los trago frecuentemente, como si tal cosa, asintiendo con la barbilla, mirando de reojo el calibre del paquete (que no me digáis que no hay que tener huevos para soltar semejante fresca a una madre) y pensando vale chato, yo que tú me llevaba el cepillo a casa, porque en cuanto te vayas voy a limpiar el baño y no se me ocurre mejor herramienta.

Pero la verdad es que enseguida se me pasa, porque entiendo a todos aquellos que nunca han querido tener niños y han decidido que su vida debe transcurrir sin ellos. Y entiendo a mis amigas que no quieren tratar con los niños ajenos porque bastante tienen con los propios (yo soy una de ellas), y que solo vienen a visitarme cuando o mi niña está con su padre o está durmiendo. Y entiendo hasta a los abuelos que dicen que los hijos son de sus padres, que ellos ya criaron a los suyos, que trabajan mucho entre semana y que cuando llega el finde ellos también quieren descansar. Yo es que soy de izquierdas y lo entiendo y tolero todo (mmmmm, o casi).

Porque para Mac Guffin, el que nos venden a las mujeres con lo de tener niños (al loro con lo del Mac Guffin, me encanta esa frase y más desde que sé lo que significa).

Está claro que todas las madres que tenemos hijos adoramos a nuestros retoños, desde el nivel: dos días sin mi niña y para casi todo pienso en ella, hasta el grado sumum: no sin mi hija. Yo me confieso del primer grupo. No conozco a ninguna madre que por muy agobiada que esté no quiera a sus hijos hasta el punto de no poder imaginarse en adelante la vida sin ellos. Pero no conozco tampoco a ninguna que me haya sabido dar una respuesta coherente argumentando buenas razones para tenerlos, y me incluyo yo misma. Con los hombres hay de todo y muchísimo de "yo, porque se empeñó ella". Cobardes: o ahora por echarle la culpa a ella o antes por no decir claro que no querías (dí que sí íntimo, tú hazte la vasectomía, que me han dicho que no duele y si hace falta yo te pongo el vetadine en los puntos, que ya lo he hecho antes con los gatos). 

Y es que ahora mismo no se me ocurre ninguna razón para tener un hijo. El mundo es una mierda (aunque le caben cosas maravillosas), eso es obvio, y ya no lo digo por los conflictos entre oriente y occidente, ni por el calentamiento global, que hasta consigue un par de Oscars. Es que uno se siente feliz muchísimas menos veces que como mínimo cansado, ya no diré agobiado o dudando si dejarse las venas largas. Y la posibilidad de vivir una vida excitante y estupenda es muy, muy pequeña, por cada vida extraordinaria que te encuentras (de tipos no siempre felices) te encuentras mil entre grises y patéticas. O sea, que por generosidad nuestra y para que ellos sean felices sabemos que no es, eso está claro.

Vale, los padres tenemos hijos por purito egoísmo. Pero las mujeres en concreto es que somos tontas de remate. Según la estadística de los casos y casos que yo conozco, la abrumadora mayoría me dice que actualmente y en los tiempos que corren, cuando un hombre tiene hijos descubre otras maneras de pasar los fines de semana, de viajar e irse de vacaciones, si te descuidas hasta de comer (y esto no significa que todos disfruten con el cambio). A una mujer que tiene hijos, le cambia todo eso, y además y antes que nada, su vida y expectativas profesionales.

Ante todo diré que yo soy feminista con mucho orgullo y a mucha honra, porque así, haciendo repasillo rápido es el -ISMO que encuentro que menos conviene perder de vista. Para todos aquellos que aún no lo sepan, la definición literal que da el diccionario de la RAE para los téminos feminismo y machismo son los siguientes:

 FEMINISMO (Del lat. femina, mujer, hembra, e -ismo). 1. m. Doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los hombres. 2. m. Movimiento que exige para las mujerse iguales derechos que para los hombres.

 MACHISMO 1. m. Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres.

Esto es lo que hay. Sin embargo existe una definición extraoficial que equipara feminismo a machismo (Actitud de prepotencia de las mujeres respecto de los varones) y hace que muchísimas personas inteligentes y con dos dedos de frente repudien abominablemente del primero aceptando menos ofendidas el segundo. O por lo menos una ofensilla menos militante. Declararse feminista  en los tiempos que corren es casi una osadía y la mejor manera de que a una le tachen de radical y extrema (casi hasta de violenta).

Sin embargo yo no entiendo que todavía halla quienes no están de acuerdo en concedernos a las mujeres esa capacidad y esos derechos reservados antes sólo a los hombres y que no exija para las mujerse iguales derechos. Aceptemos barco y que en nuestra 'Pañññña ya hemos llegado a esa igualdad de derechos legales. Vale, aceptemos portaaviones y que las instituciones y la vida social en masa aplica esos derechos como norma y de forma escrupulosa. Aceptemos las opiniones de miles de personas que como mi Cruela agradecen muchísimo lo que han hecho por ella las feministas, pero nos piden que no hagamos más, que ya va servida y que a ella le encanta como están así las cosas, que no quiere convertirse en un hombre (¿el feminismo lleva a eso?). Por continuar con su alegato al sentido práctico, os diré lo mismo que me dice ella: "Irma empieza a entender como es el mundo, acéptalo y serás mucho más feliz" (que ya lo soy mucho para lo que es la media). Yo lo de entenderlo lo entiendo (vamos, que por lo menos no me engaño con lo que hay), pero lo de aceptarlo ¡una mierda!.

Porque a la hora de la verdad, las mujeres estamos discriminadas, no por nuestros hombres que nos rodean, ni por la mala fé de nadie, ni por unas leyes que han evolucionado que da gusto (y no lo digo con coña)... A nosotros nos discrimina la sociedad de mercado y del bienestar, tremendamente competitiva, brutalmente capitalista y siempre al servicio de ganar una pela para tener una comodidad nueva. Desde que nacemos y nos sueltan en la guarde empezamos a prepararnos para ser los más-más y estar mejor preparados que nadie para ganarnos las lentejas y el monovolumen. Y cuando completamos la formación empezamos a currar más que nadie para tener lo mismo que todo el mundo: la hipoteca, la play station, las vacaciones, el mundo que enseña National Geographic y la vida que enseña el cine que mola (no el de Stephen Frears). Queremos vivir comoda e intensamente para compensar lo intensamente que trabajamos para vivir cómoda e intensamente... Pertenecemos a una manada constituída por especímenes sobradamente preparados de entre los que se selecciona con minuciosidad quien es el que número uno y se nos somete a test psicotécnicos y pruebas miles y modernísimas que vienen a detectar e intuir a quienes esconden dentro a una futura rana de la empresa. Se desechan a virtuosos por ser sospechosos de nos ser lo suficientemente competitivos o rentables. Y para rana, rana indisimulables las mujeres.

Nosotras somos una inversión nefasta, porque absolutamente todas somos susceptibles de convertirnos en madres. Y qué ocurre entonces con la inversión: pues que de entrada se va a pasar nueve meses muy delicaditas, que va a faltar a trabajar por miles de visitas al tocólogo (buen nombre, si señor) y por miles de indisposiciones. Tendrá mareos y desfallecimientos, vómitos, estará pesada, se moverá con torpeza y tendrá las piernas y las manos hinchadas como botas. Y eso yendo todo bien y culminando con un parto que se produzca un día al salir de trabajar. Porque puede pasar también que la madre en ciernes de con un médico marxista-leninista que le ponga de baja antes de cumplir las cuarenta y un semanas laborables exigibles. Las que no son eludibles son las dieciséis semanas de baja maternal que llegan después.

Durante este tiempo no se detiene la ley de la oferta y la demanda y el pez grande sigue desayunándose por kilos a los peces chicos.  Así que los empresarios deben subsanar la baja en el equipo encontrando un remplazo que impepinablemente tardará un tiempo en rendir al máximo tal y como rendía la trabajadora ahora convertida en madre. Seguramente ese tiempo requerido sérá el mismo que ella pase ocupándose de su retoño absolutamente ajena a las evoluciones del mercado y justo cuando todo funcionaba de nuevo en la empresa, ella volvera reclamando su derecho de reincorporarse. Y la ley obliga a devolver a ese puesto a alguien que no puede rendir al nivel que rindió antes de ser madre, no inmediatamente. Porque son inevitables el desfase por culpa de los meses de parón profesional, la falta de energía por las noches en blanco amamantando de una forma u otra a su retoño, y aceptémoslo, la escala de prioridades de la trabajadora habrá cambiado, y su puesto de trabajo será una fruslería comparada con toda la preocupación y dedicación que ella vuelca en el pequeño mamoncete. Durante un tiempo, y puede ser mucho, la trabajadora va a estar perdida para la causa de la empresa.

No estará disponible para viajar, ni va a tener disponibilidad absoluta para lidiar con sus responsabilidades y clientes, ni va a defender su trabajo más allá de la estricta jornada y a veces ni siquiera, porque en este mundo global uno podría pasarse las horas de toda su vida seguidas una tras otra negociando con una u otra parte del mundo sin necesidad de parar por culpa del descanso común. Hace muchísimo que el mundo ya no duerme.

Esta falta de disponibilidad se traduce en reducción de sueldo: empiezan a desaparecer los complementos y las dietas, las comisiones que rellenan los sueldos hasta hacerlos dignos o golosos. Esa parte más facilmente no declarable.

 Si el niño crece en equipo, se subsiste con el sueldo del padre, que no ha variado ni un pelo porque tampoco se ha resentido su capacidad profesional. Este sueldo pasa a ser el que debe defenderse a toda costa. Y aquí empieza el sentido común: faltar al trabajo con frecuencia aunque sea de forma justificada es un riesgo, ¿qué trabajo se arriesga? el que aporta menos ingresos. La mujer se pondrá enferma a la vez que el niño, asistirá a las reuniones del colegio, cogerá vacaciones las decenas de veces que los niños celebran santo tomases de aquino...

A lo mejor incluso debe reducir la jornada para poder ocuparse de su hijo cuando salga del colegio, total para lo que cobra... E incluso echando cuentas resulte más rentable ahorrarse los gastos de los campamentos de verano, de los canguros y las extraescolares pese a prescindir del escueto sueldo de la mujer. Muchas veces acaba por dejar de trabajar, ni los horarios de los colegios, ni las vacaciones,  nada es compatible con la vida de los padres. Y es mucho más importante un hijo que un trabajo. Se reordenan las prioridades. A partir de ahora ella también depende del sueldo del padre de su hijo y ya está en la delicada tesitura de confiar ciegamente en que esa relación no se vaya nunca al carajo, porque no podría costearse ni su propia vida, menos aun la de su hijo. Y a esa edad y con su antecedente profesional jamás volverá a encontrar un trabajo compajinable con su estado de madre (no existe ni para las que tienen mejor curriculum) ni un sueldo que pueda pagar la calidad de vida que desea para ella y sus retoños. Y sí existen las pensiones compensatorias que pagan los maridos a las ex que no trabajan, pero no son realista, en este país ¿qué sueldo medio decente puede costear dos hipotecas, las necesidades de dos adultos, y los gastos de unos hijos...? muy poquitos. El juzgado de familia no puede obligar a ninguna persona a endeudarse por encima del umbral de supervivencia, consecuentemente serían dos adultos con ciertas comodidades obligándose a perderlas a cambio de vivir con muchísimas carencias, y lo que es peor, condenando a sus hijos a unos barrios de mierda, con unas compañías de mierda y dejándolos en unos colegios de mierda que no les prepararán nunca para vivir otra vida más que esa de mierda, porque llegarán los niños de los colegios privados con estudios en el extranjero y becas y masters de prestigiosas universidades de nombres rimbombantes que les dejarán en la cuneta con solo mirarles y encontrar las ochocientas diferencias. Pocos padres, y menos madres suelen aceptar ese trato y ya están metidas en la vida El Lute: camina o revienta.

Pero puede ser que la mujer conserve su trabajo, y que encima se le haya presentado una crisis irresoluble de pareja que la lleva a convertirse en madre solatera (algo que muy pocas prevemos cuando tomamos la decisión de tener un hijo). Tenemos nuestro sueldo por hache o por be inferior del que tuvimos antes de ser madres con el que ahora debemos cubrir como mínimo los mismos gastos que cuando los ingresos eran el doble, pero absolutamente a solas. Nos volcamos a trabajar como burras con la esperanza de ganar más, y no arriesgamos ni un pelo el trabajo que ahora sí vuelve a ser prioridad (e imprescindible). Nos convertimos en unas expertas en despertar a nuestros hijos una hora antes cuando está enfermo para darle Apiretal (el equivalente a la aspirina infantil, para los no documentados) con suficiente margen como para entregarle en la puerta del colegio fresco como una lechuga obra y gracia de la química y apagadito como una vela ahogada en cera. Allí le dejamos sintiéndonos fatal pero rezando todo lo que sabemos para que el móvil no suene por lo menos hasta el medio día y no tanto porque el niño pueda encontrarse mal por  la subida de fiebre, como por la situación difícil en que nos pondría abandonar el trabajo para ir a ocuparnos de él. Y etcétera, etcétera, etcétera hasta no acabar nunca.

¿Pero así como narices vamos a ser competitivas? Yo monto mi pequeña empresita y vamos si me pienso lo de contratar a una mujer en edad reproductiva o ya reproducida. Los empresarios solo pueden hacer dinero, no caridades, sino jodida iba la cosa, ni comían ellos ni los empleados, la vida no da como para muchas bobadas, que salir adelante es una cosa muy, muy seria. ¿Ves Cruela como sí me entero?.

Cómo no voy a entender a mis amigos y amigas que deciden conscientemente no tener jamás hijos, que no los quieren para no pagar estos precios, para no perderse nada de tanto y tan excitante como ofrece el mundo y a lo que renunciamos en nuestros mejores años los que nos decidimos a ser padres.

Todos estamos cansados, y los niños cansan y molestan. Nadie quiere cerca en un viaje, ni en las vacaciones, ni en los restaurantes, ni en ningún lado a los niños ajenos. Se han convertido en la caca que sólo le huele bien a su autor. Son legión mis buenos amigos que sólo están conmigo en las ocasiones que mi hija no está presente.

Tengo una doble vida. Una socialmente activa, divertida, llena de adultos interesantes con planes interesantes y que me quieren facilmente. Y otra que sucede a solas en un mundo infantil llen¡o de niños (porque mi hija si tiene vida social cuando está conmigo) y de padres que no necesariamente son amigos, sino aliados por el bien de nuestros hijos. Y esta es la que disfruto cuando está mi hija: mi placer solitario. No soy peor cuando está ella, es un hecho constatado. De hecho soy mejor porque soy más generosa y entregada, bebo menos o nada, me río mucho más, soy más ingeniosa y soy capaz de sentir más ternura. Pero para la mayoría del medio me convierto en alguien un poco peor, menos disfrutable, menos fácil, menos interesante. Yo valgo, pero con mi hija es un coñazo. Las relaciones humanas las establecemos esos miembros de la manada sometidos a esa presión tan competitiva. Y ya no sabemos comportarnos de otra manera que de la hedonista que exige el máximo placer y satisfación con la mínima inversión de esfuerzo. ¿Es que acaso no hacemos ya suficientes otros esfuerzos?, por dios que el placer por lo menos sea fácil.

No, no puedo reprocharlo. Pero me niego a ser realista y dejar que la aceptación de estas reglas empiece a quitarme las ganas de vivir lo que ahora no vivo. No acepto conformarme con comer cualquier hueso de los que nos va hechando el mundo. ¡Gracias idealistas por tirar del carro!.

En cualquier caso, chicas, por no ponernos dramáticas: ¡hagamos huelga de úteros caídos! ¡una mierda a la maternidad!, que demasiado curramos ya, y al fin y al cabo esto son solos dos días: a vivirla y a correr, viajemos, vayamos a todas las fiestas posibles, salgamos los fines de semana con nuestros amigos, veamos documentales con nuestros churris en el sofá leyendo el periódico los domingos, que le den dos duros al futuro, que total ya es una mierda, si hasta Al Gore paga un pastón de luz. ¡Que se vaya al pedo la humanidad!.

A tomar por saco. Todo. Que tengan los hijos otros. O no.

P.D.1: Conozo a un montón de mujeres encantadas de la suerte de no tener que trabajar para vivir porque ya lo hace su pareja, y de poder disfrutar de muchísimo de todo lo que los demas no podemos disfrutar, empezando por los hijos. A otras encantadas de ser madres como lo que más y casi lo único que les realiza en la vida. Otras que hacen magia y son felices con su vida de pareja de madre y de profesional. Otras que no han sentido nunca la necesidad de desarrollarse profesionales ni quieren las responsabilidades que tienen muchos hombres. Otras que el mejor negocio de su vida fue casarse y sobre todo separarse. Hombres valientes y excepcionales, feministas y con una pasión tremenda por la vida que jamás quisieron perderse nada y que siempre supieron apreciar que lo mejor del mundo no son los lugares sino las personas que encuentran en ellos, mágicas a cualquier edad: así es mi padre (el auténtico héroe de mi vida), Conozco a hombres vapuleados por mujeres que les arruinaron la vida sin ningún tipo de escrúpulos. Es así, por supuesto porque no es una cuestión de género sino de personas.

P.D.2: Este post militante se lo dedico a mi niña, la verdadera estrella de mi vida, la que todos los días me hace sentirme feliz nada más verla por la mañana con el corazoncito dormido. Y que es alucinante, pero es mi mejor cura para cualquier tentación de sentirme triste.

P.D.3: A Estrella, la gladiadora del hogar.

P.D.4: Lo siento. No he podido hacerlo más corto. Este si que era de si me callo reviento.

Publicado el: miércoles, 21 de febrero de 2007 13:05 por conductoranovel

Comentarios

Anonymous ha opinado:

Lo siento, lo siento, lo siento. Que sin querer había activado la opción de no comentaríos. Ha sido involuntario. Acepto todas las opiniones del mundo. Después de aguantar a la Cruela soy una bestia pa' eso. Besitos.
# marzo 1, 2007 15:09

Anonymous ha opinado:

Pero que comentario vamos a hacer si has hecho un resumen perfecto de las mujeres de hoy en día, la conclusión es que las hay de todos los colores y todos los tamaños jejeje.

Yo estoy dentro del grupo de mujer que pese a considerar que tengo estudios, renuncié a mi trabajo por mis hijos, nunca había cobrado un buen sueldo, y no era plan pagar una canguro porque con mi mísero sueldo no hubiera llegado y habría que haber echado mano del de mi ÉL, así que la cosa estaba clara, para mas INRI, cuando me quedé embarazada, estaba en paro, no hubo discusión.

Años más tarde he empezado a plantearme eso de que me consideren ama de casa, ¡¡¡no mola!!!!!! Las mujeres que trabajan te miran mal, "MARUJA" te llaman a las espaldas, y si no te andas con cuidado, a la propia cara.

Así que te planteas que quizá ha llegado la hora de reincorporarte al ambiente laboral y recuerdas al último capullo que tuviste como jefe y la cantidad de horas que le dedicaste, también recuerdas que precisamente en tu trabajo, la informática ha hecho avanzar el mundo una barbaridad y que tendrás que volver a estudiar antes de incorporarte, recuerdas que durante un año o así, será como si trabajaras pero sin cobrar un sueldo, por mísero que sea, que tendrás que darle la llave de casa a tus hijos para cuando regresen del colegio y tu no estés, que como mucho el día que pase algo te verás en la obligación de decirle a alguien que te eche una mano y será tu suegra, y ahí dices ¡¡¡¡una mierda!!!!! No voy a trabajar.



Llevo unos doce años sin trabajar, unas veces me afecta mas y otras menos, supongo que lo mismo que otra que vaya a trabajar y tenga hijos, yo creo que el problema del feminismo somos nosotras mismas, como yo no trabajo, critico a las madres que lo hacen por medio abandonar a sus hijos, y las madres que trabajan, me critican por dejar que un hombre me mantenga. Muy resumido claro, pero es lo básico.

No sé lo que será mejor pero le doy la razón a Cruela, hay que conformarse con lo que tenemos y hemos elegido, ser felices con lo que tenemos si no nos volveríamos locas!!!!!
Creo que de todas formas me he ido del tema que planteabas, pero ya lo he escrito y no lo voy a borrar jajajaja.

un beso desde mi caja.
pandora

PD.- todas mis amigas actuales tienen niños, así que la cosa está clara, si una lleva al suyo las demás también y al revés. Es como un pacto de sangre. jajajaja.
# marzo 1, 2007 18:21

Anonymous ha opinado:

El tamaño de los comentarios viene dado por el tamaño del post!!!!jejejeje.
# marzo 1, 2007 18:24

Anonymous ha opinado:

El feminismo es, además, la filosofía que defiende los derechos de ciudadanía para mujeres y hombres en un plano de igualdad. Y eso está muy lejos de ser realidad, entre otras cosas, porque en este mundo que nos ha tocado en suerte hay mucho progre de boquilla y mucho izquierdista de salón. Porque los conservadores ya se sabe lo que dan de sí en esa materia.
En cuanto a lo de parir, como esto de la igualdad no se resuelva mínimamente alguna vez acabará haciendose realidad que las mujeres se declaren en huelga de ovarios caídos. Porque eso de los "instintos básicos" que supuestamente hacen a las mujeres ponerse tiernas ante la infancia en llegando a una edad determinada tiene también una parte de milonga y otra de sugerencia inducida por una sociedad que necesita sin remedio que las mujeres crean a pies juntillas que necesitan ser madres para realizarse. ¿Y los chicos qué necesitan para realizarse? ¿Hacerse marineros de la US Army? ¿Botones de banco?
No es extraño que España tenga uno de los índices de natalidad más bajos de Europa. Y gracias a los inmigrantes, que son los únicos que se animan.
En cuanto a las mujeres que de antemano renuncian a salir al mercado de trabajo y ganarse el salario con su propio esfuerzo sin contar con el "don juan" de turno que venga a resolver la papeleta, en fin, con el debido respeto a la libre elección, así se las ponían al rey. Está muy bien que los demás vayan abriendo camino por el que luego se transita más confortablemente. Para mí que viene a ser como el que se niega a pagar impuestos y luego exige buenas autopistas.
Pero de toda la vida, siempre son las minorías las que empujan el mundo... Las feministas, por ejemplo.
# marzo 1, 2007 22:32

Anonymous ha opinado:

Chapeau, Carmen, Chapeau.
# marzo 2, 2007 9:03

Anonymous ha opinado:

Irma

Buuuuffff, vaya "post" espero que hay sido terapeutico, este es de los de escuchar tumbado en la alfombra enfrente de la chimenea con la copita de vino en la mano y decirte tienes razón cariño...

!por Dios¡ intimo no vuelvas a decir todo lo que piensas en cada momento que a veces la verdad hay que administrarla con moderación.

Dicho esto...

Sintiendolo mucho, como tu bien dices estamos construyendo una sociedad que no favorece en nada el tener hijos para una pareja trabajadora de clase media que vive en una ciudad. No hace falta argumentar al respecto los datos de natalidad lo demuestran y solo amplían la prole los "nuevos" españoles.

Si uno hiciera un análisis racional pocos tendrían niños, así que creo que es una decisión irracional que provoca muchas frustraciones (ademas de grandes satisfacciones) cuando el plan previsto no sigue la ruta establecida.

Estamos empezando a pensar en eso de la "conciliación de la vida laboral" espero que seamos capaces de lograr un modelo más sostenible que el que tenemos actualmente, con mas flexibilidad y sobre todo que permita sobrevivir a quien se aparte un poco de la reglas generales del juego.

Respecto a la pareja no olvides que al final y con todo lo que parece es una pequeña sociedad mercantil que auna ingresos y gastos, que cuando se rompe la disolución hace a veces inviable el modelo económico y que me temo que es uno de los mayores problemas actuales de los "new singles".

De todos modo no creas que el Mc Guffin nos lo han (no lo hemos) vendido a todos.
# marzo 2, 2007 9:08

Anonymous ha opinado:

Hola, Irma!!

Ayer te dejé un comentario en el post de Cruela porque vi que no podía dejártelo aquí. La verdad es que tienes toda la razón y aunque yo soy madre, ya lo sabes, es cierto que esta sociedad no ayuda para nada a serlo. Hoy en día es difícil sobrevivir con un sueldo medio solamente (aunque muchas personas lo hacemos)y cuando una pareja va a tener un bebé se plantea la susodicha cuestión: si la mujer tiene un sueldo normalito, le compensa dejar de trabajar y poner a una canguro? Yo creo que no, así que nos planteamos dejar de trabajar y cuidar de nuestro retoño (eso es lo que yo hice). Claro que después, el retoño crece y es muy difícil para la mujer incorporarse de nuevo al mercado laboral. Bueno, yo tuve suerte y saqué unas oposiciones, pero no dejo de reconocer que es difícil.

Creo que lo mejor es aceptar la vida que tenemos, sin plantearnos si hubiera sido mejor elegir la otra opción.

En fin, chicos y chicas... ventajas e inconvenientes de ser mujer, aunque yo no me cambiaría por ser hombre después de haber vivido la experiencia de ser madre.

Un beso fuerte, Irma, otro para tu nena y más besitos para todos y todas.
# marzo 2, 2007 10:30

Anonymous ha opinado:

Hola, Irma!!

Ayer te dejé un comentario en el post de Cruela porque vi que no podía dejártelo aquí. La verdad es que tienes toda la razón y aunque yo soy madre, ya lo sabes, es cierto que esta sociedad no ayuda para nada a serlo. Hoy en día es difícil sobrevivir con un sueldo medio solamente (aunque muchas personas lo hacemos)y cuando una pareja va a tener un bebé se plantea la susodicha cuestión: si la mujer tiene un sueldo normalito, le compensa dejar de trabajar y poner a una canguro? Yo creo que no, así que nos planteamos dejar de trabajar y cuidar de nuestro retoño (eso es lo que yo hice). Claro que después, el retoño crece y es muy difícil para la mujer incorporarse de nuevo al mercado laboral. Bueno, yo tuve suerte y saqué unas oposiciones, pero no dejo de reconocer que es difícil.

Creo que lo mejor es aceptar la vida que tenemos, sin plantearnos si hubiera sido mejor elegir la otra opción.

En fin, chicos y chicas... ventajas e inconvenientes de ser mujer, aunque yo no me cambiaría por ser hombre después de haber vivido la experiencia de ser madre.

Un beso fuerte, Irma, otro para tu nena y más besitos para todos y todas.
# marzo 2, 2007 10:31

Anonymous ha opinado:

Muy buenas a todo el mundo. Cosillas que se me ocurren.

Pandora, hija, yo no estoy del todo de acuerdo con que el problema seamos nosotras, si lo somos desde luego no lo es en la parte mayor. El feminismo sigue siendo una lucha que pelean muy mayoritariamente las mujeres, perjudicadas por la circunstancia de ser las que parimos. Pero ¿como se puede ignorar que estamos pariendo hijos de hombres, y también a sus hijas que se van a ver igual de puteadas cuando lleguen a nuestras edades si no conseguimos que esto mejore? ¿Por qué los hombres no lo ven también como una causa propia? pues porque no se sienten perjudicados por como están las cosas, (gracias a nuestros esfuerzos y renuncias se mantiene este sistema, si no se vendría a pique) porque nosotras mismas muchas veces preferimos conformarnos con lo que hay para sentirnos más felices.
Y yo me siento muy feliz, me encanta todo lo que tengo, mis amigos que no piensan como yo, mi familia estupenda, mi íntimo alérgico a la infancia, mi trabajo que me gusta, mi doble ocio con o sin hija, yo misma y como no: mi niña. Sobre todo porque tienen mil matices que les convierte en personas geniales y otras mil que les hace en ocasiones miserables y humanas, justo lo que me pasa a mi misma. Me estoy perdiendo muy poquitas cosas y sensaciones de la vida. Pero no quiero conformarme con ser siempre la cenicienta del cuento, quiero aspirar a que algunas cosas como mínimo sean más fáciles.
Besitos reina.

Luís, creo que tienes razón en lo que escribes y espero que disfrutaras de tu vinillo en el sofá mientras me leías. Más besitos para tí también. Ah! y lo siento por vosotros, pero me temo que el íntimo tiene mucho vicio con eso de decir las cosas claras y con todas las palabras, y como a mi también me va mucho esa marcha... supongo que se me irán cayendo más post de estos. De todos modos no es por lo que el diga por lo que yo lo escribo. Yo soy así de hace siglos, y sensible a estas cosillas como nadie.

Y Estrella, seguro que lo de aprobar las oposiciones no fue solo una cosilla de suerte. Estoy segura de que tuviste que currar muchísimo. Yo también creo que no hay que plantearse el que hubiera pasado si... pero si no perder de vista lo que hay para intentar que a nuestras hijas y a nosotras mismas las cosas nos resulten más sencillas. Limpiar el patio es un asco, pero alguien tendrá que hacerlo.

Mil besos a todos y muchas gracias por tomaros las molestias de leerme y comentarme.

(Esta claro que a este post se le pegan las palabras)
# marzo 2, 2007 19:23

Anonymous ha opinado:

Hola:
Suelo decir, un poco en broma, que no soy machista ni feminista, que me caen igual de mal los hombres y las mujeres.
Desde luego, feminista, no soy. Tirando para machista, pero no ejerzo.
Lo que sí digo es que las feministas tienen razón.
Un saludo cordial.
# marzo 4, 2007 14:42

Anonymous ha opinado:

pero yo me considero feminista!!!!!! porque pienso que se defiende el derecho de la mujer a elegir lo que quiere hacer, no obliga a que la mujer trabaje fuera de casa, si no, que si quiere hacerlo lo haga, en igualdad de condiciones que un hombre.

Con el mismo salario y horario, pero nosotras somos diferentes ¡¡¡¡¡parimos a nuestros hijos!!!!!! si no queremos no lo hacemos, es una opción, como mujeres exigimos el derecho a tener ventajas en nuestro empleo si decidimos por la opción de tener hijos!!!! pero no se obliga a nadie a tenerlos.

Siempre he creído que feminismo era defender nuestros derechos a elegir, nunca pensé que ser feminista consistiera en sentirme obligada a trabajar fuera de mi casa, nunca pensé que el feminismo fuera la obligación de tener hijos para que la especie humana no se acabe, o el sistema se hunda.

un beso desde mi caja.
pandora.
# marzo 5, 2007 18:15

Anonymous ha opinado:

Estoy de acuerdo Pandora. Las mujeres tenemos que tener el derecho a elegir libremente. Pero parte de la igualdad debería ser también no vernos condicionadas por tener que asumir unas consecuencias que nos disponen en peores situaciones que a los hombres. Los hijos tienen padres y madres, pero esta decisión libremente tomada solo cambia la vida profesional a la mujer. Eso no es igualdad.

Y un hombre no decide casi nunca entre priorizar su vida profesional o sus hijos. Es compatible. Las mujeres si. Esa tampoco es igualdad.

Ahora es cierto, antes era peor. Antes teníamos hijos por narices y no trabajábamos por narices. Ahora elegimos, pero pagando ciertos precios solo reservados a las mujeres. Para algunas es un precio insufrible, para otras placentero. Y ¿qué pasa con las mujeres que les gustaría tener todo: una reconocida vida profesional y también ser madres? ¿ellas donde eligen? este problema es de mujeres no de hombres.
# marzo 6, 2007 8:48

Anonymous ha opinado:

Yo me imagino que una mujer que quiera tener las dos cosas, debería tenerlo muy claro desde el principio y actuar en consecuencia, encontrar una pareja que tenga las mismas expectativas que ella y repartirse el trabajo, ya no es un tema de machismo o feminismo, sino de convivencia y respeto entre la pareja.

Lo que de momento no se puede evitar es el hecho de parir un hijo, ellos no pueden!!!!!! y eso es físico y tampoco tiene discusión, aunque si quiere se puede adoptar a un hijo no hay problema, pero es lento y muy duro.

Una cosa tengo clara, yo no tuve a mis hijos proque mi pareja quisiera, que también, pero lo principal era que yo quería, si no, no hubiera sido posible y él lo tenía tan claro como yo. No lo comento como dato personal, sino como algo que creo que le debe suceder a la mayoría de las mujeres, son ellas las que deciden no ellos!!!!!!!!

Conozco un montón de parejas con hijos en las que las tareas que se desprenden de estos están repartidas y acomodadas al horario laboral de ambos, también los conozco que no están repartidas en lo mínimo, por eso siempre he pensado que es algo entre pareja, que no lo marca la sociedad, para lo que queremos nos separamos de lo que dice el rebaño ¿no?

Tengo la sensación que la minoría que ahora empuja el mundo son las mujeres que no trabajan. No es que les hayan resuelto la papeleta, sino que han decidido quedarse en casa, donde todavía hay mucha autopista de peaje, a pesar de pagar los impuestos requeridos.

Otra cosa que a mi como mamá a tiempo completo que soy, me molesta, es que solo se reconozca la labor de la mujer que trabaja, no se celebra el día de la mujer, se celebra el día de la mujer trabajadora, entiendase con ello la mujer que cobra un sueldo a fin de mes.


Un beso desde mi caja.
pandora.
# marzo 7, 2007 8:46

Anonymous ha opinado:

Yo acepto a tu retoño, que cuando quiere se acuerda de mi nombre, si tu aceptas a mi peke. A ti excluyen por tu hija a mi por mi perra. Hacemos un club?

Besos
# marzo 7, 2007 17:42

Anonymous ha opinado:

La cuestión de los derechos y deberes sería más fácil de entender si, en vez de situar la cuestión en el binomio hombre-mujer lo situarámos en términos de ciudadanía. ¿Es normal que un ciudadano decida vivir permanentemente en inferioridad de condiciones? ¿Es normal que la mitad de la ciudadanía asuma privilegios en detrimento de los derechos de la otra mitad de ciudadanos? ¿Es normal que un ciudadano se plantee si quiere o no trabajar? Si de "alguien" -sin acepción de género - nos dijeran que ha decidido vivir sin trabajar, lo inmediato que diríamos es que vivirá del cuento. Si de "alguien" nos dijeran que ha decidido supeditar su vida profesional o personal a una secta religiosa nos parecería que la secta en cuestión le tiene comido el coco.
Efectivamente, el gran avance que ha aportado el feminismo a las mujeres es la posibilidad de elegir: elegir si quieren vivir solas o en compañía y en este último caso, con quien, sin que nadie le imponga la elección. Pero la auténtica conquista es la consideración de mujeres y hombres como ciudadanos de pleno derecho. Con los mismos deberes también. Lo cual, en ocasiones, es un poco jodido, especialmente cuando los deberes recaen en una minoría.
Salvando las circunstancias personales de cada cual y la libre elección, cuando las mujeres renuncian a su vida personal y profesional, incluso por el altísimo ideal de criar a sus hijos, está dando argumentos al Estado para negarse a crear más y mejores guarderías, más y mejores colegios, y, en general, una organización distinta de los tiempos que tenga en cuenta la necesidad de las parejas con hijos. Porque, no sé si habéis caido en la cuenta que, aunque el periodo fértil de la mujer viene a durar entre 35 a 40 años, los años dedicados REALMENTE a la crianza no van más allá de los diez años. El resto del tiempo ¿qué son las mujeres? ¿Ciudadanos de segunda?
Un último comentario que, en modo alguno quiere ser sarcástico. Las mujeres que defienden con tanto denuedo su derecho a permanecer en casita me recuerdan a esas prostitutas que aseguran con idéntica vehemencia que ellas se dedican a esa actividad por voluntad propia, porque es un trabajo como otro cualquiera. Vale, nena, si fueras hija de Botín (vale cualquier otro banquero para el ejemplo)¿Te dedicarías a lo mismo?
Pues eso.
# marzo 8, 2007 19:57

Anonymous ha opinado:

JOOOOODERRR!!

Ya tengo para darle vueltas al coco y rienda suelta a mi imaginación perversa para toda la tarde!!

He tenido que leer tres veces el post para empaparme de cada linea. No por lo largo, que no me lo parece hablando de lo que hablas, sino por lo intenso.

En ocasiones necesitas releer las verdades duras para entenderlas.

Enhorabuena por tu post.

Rocío.
# marzo 9, 2007 18:03

Anonymous ha opinado:

Dicen que los que se pican ajos comen, pues yo he debido comerme la cabeza entera.

Si le pregunto a todas las personas (sobre todo mujeres) porque trabajan, la inmensa mayoría me dirían que lo hacen porque lo necesitan, no creo que muchas de ellas me contestaran muy convencidas que lo hacen para defender su derecho como mujeres y por la igualdad entre sexos. Muchos hombres me contestarían lo mismo.

En realidad yo no cobro por el trabajo que realizo, por lo tanto no puedo considerar acertado que se me tache de prostituta (espero que metafóricamente)

No puedo defender mi postura de la misma manera que Carmen puesto que esto sería atacar e insultar a muchas mujeres trabajadoras con sueldo, que se merecen todo mi respeto y son mis amigas.

Es que no entiendo la postura de que para ser feminista haya que arremeter contra una parte de la sociedad, contra las personas (mujeres) que no trabajan fuera de su casa, o que no cobran un sueldo por otras muchas tareas que desempeñen, yo no lo necesito para considerarme una mujer de pleno derecho. Me basta con el simple reconocimiento de mi trabajo, entiéndase que por parte de mi pareja, claro, no esperaba el reconocimiento de nadie más, pero tampoco esperaba que las mujeres que trabajan y cobran por ello, fueran las que me menospreciaran por mi opción laboral.



Yo no considero vivir al margen de mis deberes sociales, al contrario, que yo sepa en ninguna constitución se obliga a ninguna persona a trabajar fuera de su casa, a ninguna persona se le exige cobrar un sueldo para formar parte de la sociedad. Yo me considero madre trabajadora pero sin sueldo. Recuerdo ahora mismo un sector de población que ejerce de guardería a todas horas y no cobra por ello, para mi son una parte esencial de esta sociedad, sin ellos no funcionaría el trabajo fuera del hogar de ambas partes del núcleo familiar, y que yo sepa no hacen que el gobierno no construya más guarderías, los abuelos se sienten orgullosos de colaborar con sus hijos cuidando de sus nietos, yo me siento orgullosa de criar a los míos y ayudarlos a crecer, no por ello soy menos parte de esta sociedad.

Aplicando el mismo medidor para todos, preguntemos a todas las madres trabajadoras ¿que harían si su cuenta bancaria estuviera repleta de ceros? o ¿si su papá fuera Botín?, o ¿les tocara la lotería con una gran suma? Realmente ¿cuantas personas dejarían de trabajar? La gran mayoría, pero aun así las personas que contestaran negativamente, seguro que no lo harían para revindicar el derecho de las mujeres a hacerlo, lo harían por placer, el mismo que siento yo viendo a mis hijos cada día, y sabiendo que para lo que necesiten, cuando y como quieran estoy aquí.


Cuando una persona tiene muy claros cuales son sus derechos, no tiene que demostrárselo a nadie.
No siendo millonaria y por ello con derecho de hacer lo que me plazca, diré que la vida de ama de casa se pone fea, cuando son las propias mujeres las que las critican, atacan, menosprecian y no valoran su función en la sociedad.


un beso desde mi caja.
pandora.
# marzo 12, 2007 17:46

ekxuqpodbn ha opinado:

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# enero 27, 2008 0:42
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