DESDE LA PLUMA DE INDYA
Se que sois muchos los que os preguntais que ha sido de Indya, hoy se ha puesto en contacto conmigo para haceros llegar estas palabras, me quedo con el corazón roto, aquí teneis el mensaje de mi amiga del alma.
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Cada uno de nosotros llevamos un saco invisible a nuestras espaldas en el que vamos almacenando los problemas de la vida. Nadie lleva el saco vacío, siempre, por pequeños que sean, los problemas se van cargando a nuestras espaldas. Yo como todos, tengo mi saco.
Hace año y medio mi saco cambio. Nunca había sentido su carga, tenía la gran suerte de llevarlo con los problemas cotidianos y poder ir sacándolos según se solucionaban, manteniendo el equilibrio . Pero algo horrible sucedió y en mi saco medio vacío faltó espacio para meter el nuevo problema. Aún así, sorprendentemente, mi saco se dilató y pude ir metiendo, todo lo que fui encontrando, en el duro camino que nos toco recorrer.
Descubrí que el peso del saco disminuía a razón de mi sonrisa y si lo llevaba en brazos, frente a mí en lugar de en la espalda, hasta que por fin, el saco quedó de nuevo medio vacío y volví a colgarlo sobre mi hombro.
Fue duro, no soy una persona fuerte, o quizás si, nunca me habían puesto a prueba, pero a pesar de que reconozco y me enorgullezco del valor que tuve, al quedarse el saco vacío empecé a notar las magulladuras que había dejado en mi cuerpo. Tenía achaques sin gravedad constantemente, pequeños incisos en la salud que se unían unos con otros llegando a molestar por su continuidad más que por su efecto. A mediados de Agosto ya había perdido 6 kilos, de los que afortunadamente he recuperado tres. Según el médico, no son mas que nervios, los que en su día tuve que comerme dejándolos ocultos bajo una sonrisa y tirando de mi enorme saco para llegar a la meta.
Me recetó una caja de pastillas, de esas que adormecen y absorben el alma, creo, porque no he ido a comprarlas, me niego a navegar por la vida sin timón existiendo mil variedades de plantas naturales que pueden ayudarme.
El otro día mire mi saco, estaba muy flacucho, no como lo recordaba imitando una gran barriga. Lo abrí y metí la cabeza dentro para asegurarme de que en su interior no había nada, que estaba semivacio con los problemas cotidianos que son, en cierto modo, los que te hacen sentir viva . Al revolver entre ellos, vi que en su interior había un desgarro en la base del saco. Tanto dilató, tanto fue lo que almacenó, que no pudo soportar su propia carga, pero nadie lo sabe, no pueden saberlo ....... por si tienen que volver a usar mi saco.
Y ahora estoy aquí, en medio de una nada inmensa, de una multitud vacía y de un silencio que me destroza los tímpanos. El camino que recorrimos, la lucha que emprendimos, todo el dolor que sufrimos y puede que haya sido en vano. Es como si alguien hubiera rebobinado la película de nuestras vidas y empezáramos de nuevo a rodar. Puedo ver al director y al guionista, pero esta vez tengo miedo, más miedo que la primera vez porque me pilla sin fuerzas. Mi sonrisa se tiñe de lágrimas y llevo un roto en el esparto. Lo peor...... es que él también ha perdido la suya y ni siquiera encuentra su saco. Y esperando a que hablen los médicos y la ciencia me siento morir y no puedo caer, porque ni siquiera puedo permitírmelo.
Por eso me he metido en esta cueva, esta algo oscura pero me hace sentir bien y segura. Es pequeñita, por eso solo puedo traerme conmigo a mi familia. Esta vez el camino puede que sea más corto, más largo ó quizás todo sea un mal sueño y despertemos rápido, pero yo por si acaso estoy remendando mi saco.
Yo no os olvido, volveré, no se cuando pero espero que pronto. Puede que pase sin llamar hasta vuestra cocina y me encontréis preparando un café para reponer fuerzas ó quizás no me apetezca salir de la cueva y seguir escondida buscando un atajo hacía la línea de meta, sea como sea, mi corazón siempre estará a la vuelta de la esquina.
Muakkiss.