Y HABLANDO DE VACACIONES...
A petición popular (gracias amores) voy a contar alguna de esas cosas que se suponen graciosas que me pasan siempre y ya de paso quito la minga de chocolate que como a Flor, cada vez que la veo me dan ganas de pegarle lametazo….
Hace unos pocos años allá por mi tierna juventud, la que escribe se apuntaba a un bombardeo, igualito que ahora pero me he vuelto mas fina, casa que me ofrecían, carretera y manta que cogía, viaje con desconocidos, pues para adelante como los de Alicante.. Lo raro es que nunca me haya pasado nada.
Un verano me ofrecieron una casa en Denia un fin de semana, a mi ni se me ocurrió preguntar de quien era, me limité a pedir cita para las brasileñas y a coger cienes de bikinis, me metí en el coche (con unos amigos) y carretera de Valencia palante. Cual fue mi sorpresa, mi disgusto y mi desesperación cuando entré en la casa prestada y me llevé una señora bofetada de un olor que me niego a describir, la ducha era como de miedo, ni con traje de neopreno me habría metido dentro, la cama olía a cadáver, lo juro. Total, que me fui por el mismo sitio por donde había entrado, no conseguí hostal ni llorando por las esquinas, en pleno mes de agosto a ver quien es el listo que encuentra alojamiento en el momento, así que tiré de agenda telefónica y con unas gestiones encontré cama gratis en Benidorm (ciudad de pensionistas) y a la aventura que nos fuimos. Afortunadamente la casa era habitable aunque yo con el trauma que acarreaba me pasé el finde en la playa de botellón en botellón, vuelta y vuelta al sol como las gambas y tiro porque me toca..
En otra ocasión una amiga (que en algún momento pasaré a comentar, que también las tengo con ésta) había conocido a unos chicos en un garito mientras yo estaba por ahí, (en el baño o algo así) al parecer los chavales tenían un barco en Ibiza y nos invitaban a pasar un fin de semana con ellos. Para mi gusto eran pelín pijos, me habría atraído muchísimo mas la idea de ir a las cuevas hippies de la Alpujarra Granaina pero coño, no se decir que no, así que con dos cojones (y muy poquita cabeza) nos metimos en el coche de mi amiga rumbo Denia (otra vez) para coger el Ferri que nos llevaría a Ibiza, la verdad es que confianza me inspiraba bien poca, pero como soy camicaze… Allí que nos plantamos y cuando vimos el barco la risa que me entró me duró días, lloraba como una madalena .. El barco, ni era barco ni na, que cosa mas cutre, mas triste massss fea ¡!, encima los pijos iban de listos y se pensaban que iban a mojar… animalitos.. Me tocó tirar de agenda de nuevo, y acabamos otra vez en el piso prestado de Benidorm (ciudad de pensionistas)..

Después de esta ya dije que se acababan los viajes a la aventura, que me había hartado de hacer kilómetros por la Ctra. De Valencia y que ya me conocía las playas de Benidorm mucho mas de lo que se considera recomendable.
Así que llegó otro verano y me ofrecieron hacer un viaje de esos que llaman de relax, yo no estuve convencida ni desde el principio, pero de tan bonito que me lo pintaron terminé accediendo. La cosa es que me iba a un hotel de súper lujo en una de las islas, de esos con todo incluido, jacuzzis y cosas de esas. Con más pena que gloria preparé la maleta sin ponerle mucho entusiasmo aunque con la esperanza de encontrar mucho garito y mucha juerga. Me niego a contar la que lié en Barajas porque me da demasiada vergüenza y sería más que probable que alguien me reconociese, y no es plan. Llegamos a la Isla, el Aeropuerto era de juguete, todo hay que decirlo, mínimo, y nos metieron en un bus rumbo a vete tu a saber donde, al cabo del cuarto de hora de ver nada mas que monte marrón oscuro casi negro, una cabra de vez en cuando y nada mas, nada, nothing, na de na, empecé a preocuparme, miraba por la ventanilla del bus con un acojone y una angustia de la muerte. Me faltó un pelín para gritarle al señor conductor que a mi me llevara de vuelta al Aeropuerto que parecía mucho mas divertido que eso. Pero no perdí la fe, si el hotel era divino en las fotos…
Después de más de una hora de camino donde yo creía que me habían raptado y vendido en Yemen o algo igual de horrible (eso me pasa por leer tanto), llegamos al hotel, bajé casi corriendo del jodido bus, ventolín en mano e intentando no ponerme a chillar de la angustia que llevaba.
Menos mal que me llevé una alegría con el hotel, era una pasada, literalmente, divino, encantador, súper lujo… pero no era para mi ¡! La tranquilidad que había en el recinto me puso los nervios de punta al cabo de una hora, todo estaba dentro del susodicho, las tiendas, los restaurantes, los chiringos, la playa, las piscinas… todo, me empecé a agobiar al punto, pero me dije, ey nena, relájate y disfruta.
A los 3 días me había leído todas las revistas de la tienda de regalos, en todos los idiomas existentes, me di cuenta de que era grave cuando me pillé leyendo una revista para hombres, vamos, llena de tías en posturas incomodísimas, en inglés y además la “leía” con muchísimo interés.
La tranquilidad no es lo mío, eso está claro, necesito movimiento hasta para estudiar (cosa que hago con música).
Pasaron los 8 días con sus 7 noches y yo me subí tan contenta al bus de la muerte rumbo al aeropuerto en cuestión, llegué a Madrid como si me hubieran tenido currando en un campo de concentración, casi lloraba y pedía algo divertido que hacer, no quieres que te planche, que te friegue el suelo? Nos vamos de fiesta? De compras? Te abanico ¿??? …..
El colmo de las vacaciones horribilis lo tengo yo, eso está claro, también es cierto que me apunto a un bombardeo y no me lo pienso demasiado, pero que coño!! La vida es corta, habrá que fumársela..
Y pasando a los chuloputas-piscinas-playas…. Y estiradas ¡!
Aviso a navegantes, mas bien navegantas, bajar a la piscina con la raya pintada, el colorete de carnaval, los tacones, las gafas de sol y los oros, es lo mas ridículo que he visto en la vida, si te quieres lucir, sácate las lolas verás como te mira hasta el de la once, da igual como las tengas, ellos no se fijan en eso, solo quieren ver pezones…
Y mis chulitos? Ay ellos que monos son, con su bañador infantil marcando paquete, que mas que marcar, lo único que hace es ridiculizar porque tiene el efecto contrario del deseado, todo aquello queda recogido en tan poco espacio que por alguna parte se va escondiendo hasta que llega a desaparecer, pero ellos están divinos, todo estirados, con montón de aceite y su turbo infantil tapando aquello, por que se estiran tanto? Es que creen que van a dar el último estirón? No lo entiendo..
Eso si, la playa sin los chuloputas-piscinas-playas y las estiradas del Kohl, no sería lo mismo, donde va a parar..

Pd. He creído conveniente guardarme alguna historia, no se si daría mas miedo que risa…