LAS VUELTAS QUE DA LA VIDA
En plena adolescencia, con aquel pavo a cuestas que tanto me costó soltar de la mano, (nos hicimos muy amigos, íbamos juntos a todas partes) me imaginaba como sería mi vida cuando fuera mayor, imaginaba en que trabajaría, como me gustaría vestirme, casada, con churumbeles y una mini van para llevarlos a todos al Zoo el domingo…
Ya desde chica se me veía venir la independencia a raudales y la mala leche en cantidades preocupantes. Recuerdo como le decía a mi padre una y otra vez que yo nunca limpiaría culos de niños ajenos (no porque sea deshonrado, si no porque creía que valía para mucho más). Yo iba a ser una periodista, investigadora y por supuesto, una escritora maravillosa, estudiaría muchísimo para ser la mejor, nunca me conformé con verme buena, yo tenía que ser la mejor.
Por circunstancias de la vida no me dediqué a mis estudios en su momento con lo que a día de hoy no soy periodista pero de lo mas malo nunca he limpiado el culo a niño ajeno, ni propio vamos, soy una total inútil en ese campo (cosa que no me preocupa ni lo mas mínimo, la verdad).
Pensaba que sería una ejecutiva agresiva, con traje chaqueta y tacón de aguja, imaginaba que tarde o temprano se me quitaría la cara de niña buena porque con esta que tengo, por mucho traje o tacón de aguja sigo pareciendo un querubín, no engaño a nadie. Y nada mas lejos de la realidad, mas bien tiro a hippie rockera con un poco de pija, una mezcla muy rara que a mi me mola mucho y como dice la canción, a quien le importa lo que yo haga….
Con respecto a lo de mi familia numerosa feliz, unida y con mochuelitos, la verdad, ahí si que no he dado ni una, tenia mi vida perfectamente planificada, me casaría con 24 años, tendría el primer hijo con 26 que resultarían ser gemelos, chico chica, y a los 29 tendría otro mas, que además sería chico, lo de quien sería el padre de mis hijos me importaba menos, lo importante era casarse.
Lo que cambian las cosas en 15 años, lo que menos me gusta en esta vida es una boda.. perdón rectifico, lo que menos me gusta en esta vida, es imaginarme como protagonista de una boda, con un vestido de merengue, un cancán, un velo y todas esa parafernalia del acontecimiento en sí, solo de pensarlo me da un repelús que no puedo con el.
Eso si, ir de invitada a una boda me chifla, aunque os advierto que nunca jamás en la vida me veréis con un vestidito de esos de madre que los llamo yo, que no se me ofenda nadie pero no me veo yo con un vestido a no ser que tenga el escote hasta la altura del ombligo, o debajo lleve ligueros..
Pero lloro como la que más, aplaudo, me emociono y por supuesto, lo más importante de todo, no pierdo detalle de todas las horteradas acontecidas para luego comentarlas con las amigas, Elly querida, esto es deporte nacional, no te lo adjudiques como propio (muak).
Eso si, no tengo ningún problema siempre que el evento no sea en una iglesia, en ese caso tenemos un problema, ya que cuando me acerco al arco de entrada de cualquiera de estos sitios un cartel luminoso anuncia la llegada del anticristo, y si a mi me gusta poco imaginaros lo que les gusto yo a ellos. Nada de nada.
A la única boda que he entrado y por obligación claro está, fue a la de mi hermana. La señorita se empeñó en que tenía que ser su dama de honor, no fui capaz de convencerla de que con una bastaba, no, para mas INRI tuve que comprarme un vestido igualito que el de la otra dama de honor, o sea mi otra hermana. Para habernos visto.
Para empezar me negué a entrar en el pronovias porque estaba dentro del Corte Inglés y yo odio literalmente el Corte Inglés. Sabía que era imposible que me obligaran a probar ( y mucho menos pagar) un traje del Pronovias porque todos son de madrina con mas de 80 años, pero me daba miedo que me hicieran el lio y me probaran algo de firmas del Corte Inglés (solo escribirlo me da grima). Aquello fue un show y yo creí que me prohibirían la entrada de por vida a cualquiera de esos establecimientos, pero no tuve tanta suerte. Lo bueno es que pude elegir mi vestido, que no parecía para nada de dama de honor pero a mi me quedaba de muerte, y lo malo es que me tuvieron por todo Madrid hasta que mi queridísima hermana encontró su vestido de novia, y al final se quedó con el primero que había visto en el jodido pronovias. Cosa que no entiendo porque yo los veo todos como una tarta llena de merengue.
El caso es que no le bastó con el sufrimiento que me causó con el jodido vestido si no que además, se le ocurrió casarse en una iglesia, porque el cura era de esos progres coleguita de toda la vida de mi hermana y su futuro.
Lastima no poder enseñaros los documentos gráficos del asunto, mi cara es todo un poema en cada una de las fotos e imágenes del video. En la puerta de la iglesia quise irme con los amigos a putearles la casa, no me dejaron, cuando llegué al altar acojonada perdida me dicen que no me puedo sentar en los bancos de atrás como todo kiski, si no que a mi adorada hermana se le ha ocurrido que nos sentemos los familiares cercanos en semicírculo mirando al publico como en un campamento de verano, solo me faltaba hacerme una hoguerilla en medio la iglesia. Yo que me negaba, que me quería ir a fumar a la calle con mis primos, que además les veía desde donde estaba sentada, mi padre me echaba miradas asesinas cada pocos minutos y yo no hacía mas que decirle a mi otra hermana que me saca 9 años y yo a ella 20 centímetros arriba o abajo, con el mismo vestido imaginaros el show , que yo me quería ir a fumarme un puto cigarro, con estas mismas palabras y ella me decía, calla coño que aquí no se pueden decir palabrotas, ostia.
Y así transcurrió la ceremonia…

Por cierto, el instinto maternal y la llamada del reloj biológico, me duró aproximadamente unos 10 minutos, así que no sufráis que no vais a ser tías en un futuro próximo.