CUANDO LLEGA LA NOCHE..
Se acerca la noche y mi cuerpo se prepara para un reconfortante descanso, el día ha sido largo y duro, mucho trabajo lleva a cuestas, pide a gritos un poco de descanso y paz. Le regalo un baño con espuma, el agua caliente que casi abrasa mi piel, necesito que esté lo suficientemente caliente para que arrastre todo el peso del día, para que se marche con los restos por el desagüe, vacío mi mente de pensamientos, problemas e inquietudes, me concentro en poner la mente en blanco, en deshacerme de todo lo malo del día, incluso de lo bueno, quiero que desaparezca la tensión acumulada que se refleja en mi rostro cansado, en incipientes ojeras que será imposible borrar.
Me recuesto en la bañera y noto como el agua casi hirviendo me quema la piel, un escalofrío recorre mi cuerpo al contacto con el calor, unos segundos y todo habrá pasado, se aclimatará a la temperatura y comenzará su purificación. Apoyo la cabeza en el borde de la bañera, libre de pensamientos, libre de agobios y problemas, de obsesiones que arrastro a mi espalda a lo largo de mis días. Cierro los ojos y me dejó llevar por el relajante sonido del agua al moverse despacio.
Como todo lo bueno tiene su final, el agua comienza a enfriarse y mis músculos se contraen al notar el frio, al quitar el tapón del desagüe veo como mis problemas se escapan. Un último momento de placer me espera cuando noto el agua fría sobre la espalda, el contraste del agua caliente con este remojón helado provoca placeres difícilmente explicables.

Fuera de la bañera seco cada milímetro de piel con delicadeza, sin olvidar ningún rincón y me someto a los placeres de las hidratantes, al delicioso olor que deja en mi, al masaje que me regalo mientras me unto con refrescante crema que dejará mi cuerpo totalmente relajado.
Por fin entro en la cama y noto el suave contacto de las sabanas que me acarician y abrazan, que me protegerán de malos sueños durante la noche, que son mis compañeras inseparables a lo largo de los años, ellas que cambian y nunca reprochan, que no te dejan nunca, esperan el momento de su destierro sin abandonarte en ningún momento, a la espera de que tu decidas que llega el momento de tener nuevas y se marchan sin mala cara y las nuevas llegan con la misma dedicación.
Y cierro los ojos esperando adentrarme en el mundo de los sueños, donde con suerte encontraré las cosas como las deje la ultima vez, donde diseño mi vida a mi gusto, donde todo es como yo quiero que sea, donde no tengo problemas ni agobios, donde se cumplen todos mis deseos.
Y las horas pasan y yo soy feliz sumida en un profundo sueño, completamente relajada y descansada. Pero de nuevo el final de lo bueno asoma por el horizonte y el terrible sonido del despertador anuncia un nuevo y largo día, una nueva lucha y me preparo para levantarme.

Pero antes, un último momento delicioso, estiro los brazos y las piernas, las sabanas se me enrollan al cuerpo, jugando conmigo, retrasando el momento de despedirse. Que me deparará este nuevo día….