DEDICADO A INDYA
Había una vez, en tierras muy muy lejanas, un territorio comanche llamado, territorio Mahury. Allí vivía una joven muy especial, todos creían que había caido del cielo, pensaban que era su diosa, porque Indya era la única habitante del pueblo que tenía el pelo rubio. Los Mahuryes nunca habían visto a nadie con el pelo del color del sol por lo que creían Indya era mágica.
Lo que los mahuryes no sabían es que Indya era mágica de verdad, gracias a una pluma de Aguila que encontró un día cabalgando a su caballo. Esa pluma permitía a Indya hacer cosas realmente sorprendentes. Podía hacer aparecer y desaparecer cosas a su antojo, con solo pensar en ellas y agitando su pluma tenía ante ella todo lo que deseara.
Algunos de sus vecinos estaban encantados, Indya era generosa y compartía todo con los demás, así que su pueblo era el mas rico de la zona, el que mas alimentos tenía, con los mejores caballos, las mejores chozas, a cada deseo que alguien le pedía el pueblo se iba convirtiendo en una city. Pero nadie se daba cuenta, cada uno pedía algo para si mismo e Indya le complacía.
Una noche, Indya tuvo un sueño revelador, el aguila al que pertenecía la pluma mágica se la presentó en sus sueños y la advirtió del mal uso que estaba haciendo de su regalo. Si seguía enriqueciendo al pueblo, desaparecía igual que apareció, por arte de magia y todo lo que tenían en el pueblo se iría por el mismo camino.
Indya despertó bañada en sudor, asustada, tenía que hacer algo, pensó. Tendría que hablar con sus vecinos, ellos lo entenderían, únicamente se usaría la pluma en caso de necesidad. Cuando lo habló con los demás, todos se enfadaron mucho, la acusaron de egoista, de querer quedarselo todo para ella, Indya lloraba y les suplicaba que la creyeran, pero nadie le hizo caso, incluso le robaron la pluma pero solo funcionaba en manos de Indya.
Pasaron los días y seguían usando la pluma a su antojo, Indya estaba asustada pero no podía negarse, tenía miedo a la reacción de los demás, así que siguió dandoles lo que querían a cada uno de ellos.
Una noche, el aguila volvió a aparecer en los sueños de Indya, ya le había advertido de lo que pasaría si seguía haciendo mal uso de su regalo, así que se la quitó, Indya despertó desesperada, buscó la pluma por todas partes, quiso creer que solo había sido un sueño, que no era real, pero la pluma no apareció.
Cuando Indya se lo contó a sus vecinos, estaba desesperada, necesitaba que la creyeran, pero ninguno la quiso creer, pensaban que la había escondido, y estaban decididos a encontrarla. Empezaron a buscar por todo el pueblo, por las casas, por entre las piedras, destrozaron todo a su paso. Indya gritaba aterrada, si seguían así no podrían seguir viviendo en su tierra, pero nadie la hacía caso, y no pararon hasta que hubieron removido el pueblo entero.
Indya estaba desolada, se creía culpable de lo ocurrido, no supo manejar la pluma, el regalo que le fué entregado, el pueblo estaba destruído y todo había sido por su culpa, la gente se había vuelto loca, discutían entre si, nadie quería cazar para comer, nadie quería arreglar el destrozo de las chozas. Pero Indya no podía dejar que todo quedara así, se puso a trabajar ella sola en el pueblo, empezó arreglando las chozas, cazó para alimentar a todo el pueblo, trabajó día y noche hasta que todo quedó como estaba, pero tanto trabajo la había dejado agotada y muy enferma.
Los mahuryes se dieron cuenta entonces de lo que Indya había hecho por ellos, intentó advertirles y nadie la hizo caso, y ahora la pobre Indya estaba a punto de morir, todos querían salvar a Indya, la dieron comida, la cuidaron día y noche hasta que pasados varios días se empezó a encontrar mejor. Esa misma noche, Indya volvió a soñar con el aguila, en este caso estaba muy orgullosa de ella, gracias a Indya los mahuryes se dieron cuenta de lo importante que es trabajar, esforzarse cada día y agradecer los regalos que les eran ofrecidos. Así que le devolvió la pluma con la condición de usarla solo en caso de necesidad.
Así, territorio Mahury se convirtió en el pueblo mas rico de la zona, pero no gracias a la pluma mágica, sino gracias a ellos mismos, a sus esfuerzos diarios, y a la rubia Indya que les llegó del sol para iluminarles en su camino.

Con mucho cariño, espero que te guste nena.